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CHIP CEREBRAL

Cómo se 'cose' un chip en el cerebro humano para expandirlo: Neuralink de Musk

Esta semana Elon Musk nos ha prometido ver la que será la integración de la tecnología IA en un cerebro humano.

Cómo se 'cose' un chip en el cerebro humano para expandirlo: Neuralink de Musk

En el día de San Valentín de 2017, el jefe de Tesla Motors, SpaceX y visionario de la tecnología Elon Musk afirmó que “con el tiempo creo que veremos una fusión de la inteligencia biológica y la digital”, dejando caer un futuro de bioingeniería

Y unos meses después conocimos su Neuralink, una tecnología en forma de interfaz cerebral que funciona igual que las ampliaciones de cerebro que vemos en novelas como el Hombre Terminal o films como Ghost in the Shell -las mismas de las que precisamente Facebook también habló esa semana.

Neuralink

Controlar un ordenador con el cerebro. Tener una expansión de memoria RAM en la cabeza. Implantarse un chip en el cerebro. Eso es Neuralink, un dispositivo electrónico en el que el hardware es una fusión de chip informático implementado dentro de un cerebro humano. En otras palabras: el hardware somos nosotros mismos, con un cerebro potenciado artificialmente.

El sistema que propone, llamado Neuralink, un implante subcutáneo que se coordina con un chip externo un pequeño entramado de cables circula por el lateral del cráneo hasta la parte superior para recibir las respuestas del órgano. De este modo, los impulsos se convierten en órdenes que se mandan del cerebro directamente a la máquina en el acto, desde un clic derecho hasta toda una oración en un procesador de texto.

El implante de Neuralink

Al actuar directamente sobre el cerebro, el hardware permite que las órdenes se lleven a cabo al instante, como si lo estuvieran haciendo con un teclado, ratón o mando tradicional. De esta manera, es el equivalente científico y real a los 'poderes' como la Telekinesia o leer la mente.

Un chip en el cerebro

La pregunta del millón de dólares: ¿Cómo se instala eso en el mismísimo cerebro humano? Usando un 'robot tejedor'. Tras presentarlo hace un año, Musk anunció en su Twitter que este viernes 28 de agosto, veremos al robot tejedor en acción. Y es que en eso se basa la fase de implantación de Neuralink: en un robot que parece una máquina de coser y que va extendiendo hilos por toda la superficie del cerebro, formando sensores, electrodos e implantes de tamaño microscópico -su grosor es de entre 4 y 6 micrómetros, mucho más finos que un pelo humano, que tiene entre 15 y 100 micrones.

Sí, se trata de neurocirugía a un nivel nunca visto, ya que hablamos de implantar elementos en el cerebro humano. Pero por supuesto, con el cuidado más extremo del mundo. Por ello, los hilos son flexibles para que puedan moverse, y se instalar sin tocar ni uno solo de los vasos sanguíneos cerebrales. Neuralink llevo tiempo probando la técnica en hasta 19 ratones de laboratorio a los que les conectaron 1.500 electrodos, con un índice de éxito del 87%.

Una vez implantado, el puerto exterior se sitúa en la zona de la oreja, y consiste en un puerto USB C para poder ‘sacar’ los datos del dispositivo -aunque Neuralink trabaja en un tipo de transferencia wireless, más apropiada sin duda.

Arreglar lesiones, discapacidades, enfermedades

De salir adelante, el proyecto Neuralink podría traer ese futuro de implantes cibernéticos antes de lo que pensábamos. Y eso es lo que quieren Musk y los suyos, con la intención de que el dispositivo cerebral pueda servir para tratar males como las lesiones cerebrales severas provocadas por ataques, lesiones cancerígenas, congénitas, etc. La tecnología para tratar pacientes con alguna discapacidad ya tardará un poco más, según Musk “de 8 a 10 años“ al menos.

Pero la cuestión es que a corto plazo podríamos tener en el mercado un hardware inalámbrico biocompatible que sería el inicio de una revolución tecnológica, en la que podríamos hablar los unos con los otros sin móviles, y usar los ordenadores sin tocarlos.

En pocas palabras, fusionarnos con una inteligencia artificial y no que la IA nos reemplace. De hecho Elon Musk lleva tiempo advirtiendo sobre el peligro potencial de ceder el control a las inteligencias artificiales, de las que la misma Google nos advierte que ahora mismo sólo podríamos desconectar a un 40% de todas las IAs del mundo.

Así quedaría el implante una vez realizado. El cerebro de esa mujer ya estará expandido con un implante.

Spotify en el cerebro / The Wizard Era

En el hilo de Twitter, Musk ha respondido algunas de las preguntas planteadas por los usuarios de la red social al respecto, donde ha asegurado que por ejemplo Neuralink permitirá escuchar música directamente en el cerebro a través de un chip, o controlar el nivel de hormonas en tu propio cuerpo para usarlas en tu beneficio, lo que nos daría más control sobre las funciones del cuerpo humano.

Poner el Neuralink en el mercado en unos años y tratar primero lesiones cerebrales y más tarde a pacientes discapacitados no serían más que los primeros pasos para probar de lo que es capaz la tecnología que Musk está creando. Según su gráfico, el paso final, el inicio de la Era de los Magos, sería la “adopción masiva de la interfaz cerebral completa“. O sea, que al igual que la mayor Motoko Kusanagi de Ghost in the Shell, todos los seres humanos tendríamos una mezcla de cerebro real y potenciado con la tecnología, lo que según Musk lleva a “una oportunidad mejorada de un buen futuro”.