Los jugadores de Pokémon GO han hecho, sin saberlo, el mapa del mundo que usarán los robots para llegar a cualquier parte
Los escaneos opcionales de Poképaradas y gimnasios han acabado alimentando la ambición más antigua de Niantic: construir un mapa 3D del mundo útil para máquinas.


Pokémon GO lleva casi una década vendiendo una idea de salir a la calle y encontrar criaturas en plazas, parques y monumentos con el móvil. Pero bajo esa capa había también otra historia, más técnica y ahora mucho más visible. Niantic, la compañía que creó el fenómeno en 2016, reconoce desde hace tiempo que los escaneos realizados por jugadores en ubicaciones reales han servido para levantar un enorme mapa tridimensional del mundo. Ese trabajo, que durante años parecía destinado a mejorar la realidad aumentada del propio juego, ya tiene una utilidad más ambiciosa: ayudar a robots y sistemas autónomos a moverse mejor por el espacio físico.
Niantic ha nutrido su Large Geospatial Model específicamente con el uso de funciones de escaneo en lugares públicos concretos, una característica opcional que pedía al usuario grabar durante unos segundos una Poképarada o un gimnasio. La ayuda oficial de Pokémon GO explica incluso cómo debían hacerse esos barridos, a 180 o 360 grados, mientras que la compañía sostiene que esos envíos se anonimizan y que se difuminan elementos reconocibles como caras o matrículas.

De juego masivo a infraestructura global
Niantic llevaba años diciendo en voz alta cuál era su plan para cualquiera que estuviera prestando atención. En 2020 compró 6D.ai para acelerar la construcción de un mapa 3D dinámico del planeta, y ese mismo año empezó a apoyarse de forma más explícita en la comunidad de Pokémon GO para recopilar datos visuales de Poképaradas y gimnasios. En 2022, la empresa ya hablaba de una cartografía detallada levantada con más de cien millones de clips de vídeo enviados por jugadores, desarrolladores y topógrafos. Lo que entonces se vendía como la base para una realidad aumentada más creíble hoy aparece como la prehistoria de algo más grande.
Ese “algo más grande” tomó forma pública en noviembre de 2024, cuando Niantic presentó su Large Geospatial Model. La idea era crear un modelo capaz de comprender escenas físicas, relacionarlas con millones de otras escenas y deducir cómo es un espacio aunque no haya sido escaneado por completo. La compañía afirmó entonces que su sistema de posicionamiento visual operaba en más de un millón de localizaciones y que ese salto podía servir no sólo para gafas de realidad aumentada, sino también para robótica, creación de contenidos y sistemas autónomos.
La historia dio otro giro en 2025. Niantic vendió su negocio de videojuegos a Scopely y separó su división tecnológica en una nueva empresa, Niantic Spatial. Ahí quedó más claro que Pokémon GO ya no era sólo un juego de éxito, sino también la incubadora de una infraestructura comercial con vida propia. La nueva compañía se presentó como una firma de IA geoespacial construida sobre una base de más de 30.000 millones de imágenes geoposicionadas tomadas en millones de lugares del mundo, todo gracias al éxito masivo de un juego de éxito mundial y la colaboración “desinteresada” de millones de entrenadores pokémon.

Las consecuencias ya no son teóricas
La novedad es que esa promesa ya ha empezado a aterrizar. El 10 de marzo de 2026, Niantic Spatial anunció una alianza con Coco Robotics para usar su Visual Positioning System en robots de reparto urbano. La empresa sostiene que esta tecnología puede mejorar la localización allí donde el GPS falla, especialmente entre edificios altos, zonas de recogida complicadas o puntos donde el robot necesita más precisión para completar una entrega. Dicho de forma menos corporativa: parte del conocimiento espacial reunido durante años por jugadores de Pokémon GO ya está siendo reutilizado para que máquinas reales no se pierdan en la calle.
Eso abre varias consecuencias. La primera es industrial: el videojuego se confirma como una fuente inesperada de datos valiosos para logística, navegación y futura IA física. La segunda es cultural, pues muchos jugadores pensaban que estaban alimentando sólo una capa extra de realidad aumentada, no una cartografía para robots. Y la tercera es política. Aunque Niantic defienda que el escaneo era opcional y anonimizado, el crecimiento de estos mapas reabre el debate sobre privacidad, vigilancia ambiental y consentimiento real en productos masivos que convierten una acción lúdica en materia prima tecnológica. Para no pocos jugadores, Pokémon GO empieza a parecer también un gigantesco trabajo de campo repartido por medio mundo.
Noticias relacionadas
Sigue el canal de MeriStation en Twitter. Tu web de videojuegos y de entretenimiento, para conocer todas las noticias, novedades y última hora sobre el mundo del videojuego, cine, series, manga y anime. Avances, análisis, entrevistas, tráileres, gameplays, podcasts y mucho más.
¡Suscríbete! Si estás interesado en licenciar este contenido, pincha aquí.


Rellene su nombre y apellidos para comentar