FORM
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Carátula de FORM

FORM, análisis. Otra joya de los puzles en realidad virtual

PlayStation VR recibe uno de los mejores juegos de puzles de todo su catálago; una experiencia futurista, corta y muy satisfactoria de Charm Games.

En los tres años y medio que lleva de vida, PlayStation VR ha demostrado la capacidad de la realidad virtual para reinventar y sacar brillo a los géneros más antiguos de este sector. Ahí están los méritos de juegos como Astro Bot y Moss en el ámbito de las plataformas, de Firewall: Zero Hour y Blood & Truth con los shooters y el Aim Controller, o de arcades como Beat Saber. Por no hablar del “extra” tan notorio que las gafas han dado a títulos como Superhot, Resident Evil 7, Wipeout: The Omega Collection o No Man's Sky, que encuentran su mejor versión en manos del dispositivo. Pero si hay un género que está viviendo una segunda edad de oro gracias al periférico, esos son los juegos de puzles. Statik; Please, Don't Touch Anything; Keep Talking and Nobody Explodes; I Expect You to Die; Darknet; Floor Plan; Red Matter; Transpose; Salary Man Escape; 18 Floors... y la lista sigue y sigue. Hasta licencias como Batman, Star Trek y Wolfenstein han lanzado su propia propuesta en esto de los rompecabezas. En semejante contexto resulta aún más llamativo y destacable que siga habiendo juegos capaces de sorprendernos, con pruebas tan originales como variadas y desafiantes. Es el caso de FORM, cuyo análisis os traemos hoy entre manos. Una experiencia brillante que se antoja imprescindible para todos los amantes de los puzles y la realidad virtual.

Un juego tan cortito como brillante

FORM es el primer trabajo de Charm Games, un jovencísimo estudio de videojuegos ubicado en Vancouver (Canadá) y fundado en 2015 por Alan Jernigan y Derek Young, las dos grandes mentes detrás del proyecto. El título fue desarrollado por apenas siete personas y se lanzó en 2017 a través de la tienda de Oculus. Tuvo tan buena acogida que en Charm Games se han animado a traérnoslo ahora a PlayStation 4, a la vez que el equipo trabaja en su próximo juego: Trial by Teng (que por suerte también será de puzles en realidad virtual). Para todos aquellos que no pudieran probarlo en su momento, FORM ofrece una experiencia muy cortita -extremadamente corta- pero, al mismo tiempo, tremendamente inspirada. Es una nueva pincelada de genialidad dentro del género que nos deja sedientos de más una vez superemos todas sus pruebas (lo que nos llevará alrededor de una hora y media). Por momentos algunos de sus desafíos nos han recordado al mejor Jonathan Blow (creador de Braid y The Witness) y eso son palabras mayores.

La historia de FORM nos pone en la piel de Devin Eli, una de las mentes más brillantes (y confusas) del mundo. En un futuro utópico y dentro de su laboratorio de alta tecnología, Devin empieza la investigación de un misterioso artefacto conocido como “el obelisco” (muy a la manera del monolito de 2001: Una odisea del espacio o la efigie de Dead Space). Este extraño objeto ha tenido toda clase de efectos nocivos en el resto de intelectuales que han tratado de estudiarlo y ha provocado que muchos de ellos pierdan la cabeza... tal y como le ocurrirá en seguida a nuestro protagonista. En apenas unos minutos nos sumergiremos en nuestra propia mente y trataremos de desbloquear y restaurar varios recuerdos dañados por el obelisco. ¿Cómo? Pues superando toda una serie de puzles a cada cual más curioso y llamativo. En general la trama es floja y hace acto de aparición de forma muy esporádica. Es un bien escaso y difícil de seguir y de entender. Una mera excusa para llevarnos de una prueba a otra. Por suerte, este defecto contrarresta otro de los debes del juego, y es que no viene traducido. Voces y textos están en inglés. No requiere demasiado nivel, pero en cualquier caso nadie se va a perder gran cosa.

FORM PS4 PS VR
Todo empieza aquí, en el escritorio de nuestro protagonista (como en The Persistence, también de PS VR).

Sus originales puzles de lógica y geometría

El juego no nos conquista ni por su historia, ni por lo que dura, sino por su jugabilidad y su maravillosa ambientación. Esto resulta especialmente curioso teniendo en cuenta la base tan sencilla de la que partimos. En FORM no hay que moverse ni girar la cámara. Durante hora y media, dos horas, el título nos propone estar sentados como si tuviéramos el escritorio de Devin delante, y como si se fueran posando en él extraños artefactos cuya función deberemos descifrar. A grandes rasgos todo consiste en tirar de palancas, pulsar interruptores y conectar objetos (aunque hay que averiguar en qué orden y cómo, claro está). Partiendo de una fórmula tan fácil de entender, el juego va subiendo revoluciones y pronto estaremos resolviendo toda clase de problemas de lógica y geometría. Hay pocas cosas similares en el catálogo de PlayStation VR (¿The Room, quizás?. Es una propuesta única que parece rendir homenaje al canal de youtubers como Cuby (con más de dos millones y medio de suscriptores), en los que solucionan muchos rompecabezas parecidos. Échadles un vistazo si queréis saber en qué consiste FORM sin miedo a destriparos ninguno de sus desafíos.

Todos los puzles son originales e intuitivos; cambian cada poquito, evitando que lleguemos a cansarnos; y van ganando complejidad y peso de manera gradual y muy inteligente. Llegará un momento en el que no solo tendremos que atender al número de piezas que hay, sino también a sus colores e incluso a cómo suenan. FORM apela a todos los sentidos y encima adereza la experiencia con algún que otro homenaje y detalle de buen gusto, como un evidente guiño a Braid y los puzles de cuadros del juego de Jonathan Blow. La progresión es tan buena (y las sensaciones tan positivas) que su abrupto final sienta como una auténtica puñalada. Parecía tener mucho más recorrido y tenía margen para combinar propuestas y ganar en dificultad sin llegar a desesperar a nadie. No es demasiado difícil. Si tenemos en cuenta el contexto de su lanzamiento original (en 2017), todo esto puede llegar a ser entendible, pues por entonces la mayor parte de los juegos de realidad virtual eran poco más que demos de escaso contenido y complejidad. Pero hoy día sabe a francamente poco y da aún más rabia al pensar en el talento que rezuma. Habrá que esperar hasta Trial by Teng.

FROM PS4 PS VR
Nos sentiremos como un ingeniero que descubre la tecnología de una civilización mucho más avanzada que la nuestra. Una tecnología muy vistosa, por cierto.

Una película de ciencia ficción

Como decíamos, la jugabilidad viene acompañada de una ambientación futurista maravillosa. Los escenarios a nuestro alrededor irán cambiando y volviéndose colosales, como sacados de una nave espacial, y los objetos con los que interactuamos parecen auténticas reliquias de civilizaciones mucho más avanzadas que la nuestra. El diseño de FORM es una monumental obra de ingeniería y nos sentiremos como si de verdad fuéramos investigadores expertos en manejar clase de tecnología. La inmersión es total. Por momentos se nos vendrá a la cabeza Rapture y la humanidad; por momentos Isaac Clarke y sus chapuzas de ingeniero en Dead Space; en ocasiones películas como Pandorum o Transformers, por los escenarios y las grandes figuras y construcciones que nos rodean. El juego resulta muy llamativo a nivel visual y entra por los ojos gracias a ese apartado artístico y a los continuos juegos de luces y efectos de partículas (rayos, chispas...). Viene acompañado de una discreta y efímera banda sonora que abre paso a la concentración y acompaña la sensación de soledad, vacío e inmensidad de sus escenarios. En cuanto a temas de calibrado y mareos (motion sickness), el juego no ofrece ningún problema ya que, repetimos, no hay que moverse, girar la cámara ni teletransportarse. Estamos ante “un escritorio” y todo debería estar a simple vista o a un leve giro de nuestro cuello (e incluso podemos ajustar la altura de la banqueta en la que nos encontramos). De hecho este concepto de escritorio y de exploración de distintos objetos solo es posible en realidad virtual, donde podemos examinar las cosas y hacer uso de ellas tal y como queremos, desde los ángulos y las posiciones que elegimos con nuestros movimientos. La interacción por bandera, como en los mejores juegos de la tecnología. Basta con coger dos PlayStation Move y ponerse a descifrar los enigmas de la mente. O lo que es lo mismo, a disfrutar.

CONCLUSIÓN

A FORM y sus puzles no se les puede poner ni una sola pega... hasta que se acaban tras dos horas de juego. Entonces su historia (con voces y textos en inglés) te deja con cara de tonto y te quedas pensando que no puede ser, que tiene que haber más. Que NECESITAS más. El primer juego de Charm Games llega a PS4 y PlayStation VR tres años después de su lanzamiento en Oculus, donde cosechó toda clase de premios (y con razón) en las categorías de realidad virtual. Por entonces la tecnología nos tenía acostumbrados a experiencias tan cortitas, aunque hoy día éstas dan más el cante. En cualquier caso, sus puzles de lógica y geometría son originales e intuitivos, cambian cada dos por tres y evolucionan y progresan de manera muy inteligente, implicando cada vez más conceptos y sentidos. Además están rodeados de una ambientación futurista que entra por los ojos y atrapa a cualquier amante de la ciencia ficción, al que se le vendrán a la cabeza decenas de películas y referencias. Un juego que nos deja sedientos y al que pasaremos más tiempo añorando que disfrutando. Una efímera pincelada de genialidad.

LO MEJOR

  • Los puzles son geniales. Inteligentes, variados, originales, con una progresión satisfactoria...
  • La ambientación entra por los ojos.
  • La inmersión de los escenarios y la interacción con los objetos.

LO PEOR

  • Es cortísimo (no supera las dos horas). Sus mecánicas daban para más.
  • La historia es una excusa demasiado evidente (y está completamente en inglés).
8

Muy bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.