Blacksad: Under the Skin
Blacksad: Under the Skin
Carátula de Blacksad: Under the Skin

Blacksad: Under the Skin, análisis

La novela gráfica de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido da el salto al mundo de los videojuegos con una adaptación tan fiel como problemática.

Lo hemos intentado por activa y por pasiva. Por la devoción que sentimos hacia los cómics de Blacksad, porque nos encanta una buena aventura gráfica y por Pendulo Studios. Pero nada, no ha habido manera. Los gatos quizás tengan siete vidas, pero los videojuegos no. A día de hoy, Blacksad: Under the Skin tiene demasiados contratiempos. Los problemas se suceden uno tras otro y aunque achiquemos agua con la mejor de las voluntades, cerrando los ojos e ignorando la mitad de las cosas que suceden en pantalla, es como tratar de salvar el Titanic. Pantallas de carga que se atascan cuando van por el 99%, personajes que hablan sin mover la boca ni la cara, momentos en los que hay que contestar y no aparecen las opciones de diálogo, texturas de resolución ínfima, tirones y hasta situaciones en las que el juego se congela, nos obliga a salir al menú y hemos de repetir la última media hora porque no se había guardado desde entonces. Blacksad: Under the Skin no está a la altura y demanda más paciencia de la que su propuesta merece.

Historia de un naufragio

El pasado verano pudimos probar el título en París, en las oficinas de Microïds, y las sensaciones fueron muy positivas. Solo tuvimos un pero: “Hemos de reconocer que en nuestras primeras horas con el título hemos encontrado muchos problemas a nivel técnico, con bugs importantes e idas y venidas del audio, pero es normal en este tipo de pruebas y queda tiempo por delante para solucionarlo y corregirlo antes del lanzamiento. Nada que deba preocuparnos... por ahora”. Con el título en la calle desde hace varias semanas, el tiempo se ha acabado y la situación, más que preocupante es ya alarmante. No solo no se han solucionado los problemas sino que ahora encima hay más y son todavía peores.

Resulta inexplicable. En aquel evento, los desarrolladores prometieron solventar todos los errores y varias semanas después del mismo hasta se anunció que el título postergaba su salida para terminar de pulirse y acicalarse. El feedback parecía funcionar. Después de aquello se retrasó una vez más y, en medio del caos que generó tanta fecha de lanzamiento, el juego se publicó por error en PlayStation Store y Xbox Market antes de lo previsto. Los primeros compradores de estas versiones dieron a conocer todos los problemas y fallos que encontraron, y Microïds aseguró que se debían a la falta de un parche “day one que estaría para el día de lanzamiento oficial. Nosotros, que hemos jugado con dicho parche, no queremos ni imaginarnos cómo debía ser antes. Actualmente el juego, al menos en su versión para PlayStation 4, es una lucha constante contra viento y marea en la que se nos interrumpe varias veces por cada hora que pasamos a los mandos y en la que nos vemos obligados a repetir decenas de secciones porque no se valora nuestro tiempo. Hasta nuevas actualizaciones, Blacksad: Under the Skin parece un juguete roto.

Un espejismo

Es triste que durante los últimos meses la apuesta jugable no haya crecido de manera proporcional a los bugs y problemas técnicos. Se mantiene lo que menos nos gustó de nuestro primer contacto con el juego: los quick time events y los controles. En cuanto a los QTE, hace unos meses eran algo confusos y difíciles de entender, por increíble que parezca usar estos adjetivos al hablar de QTE. Ahora hay tutoriales explicándolos, pero ya ni siquiera hacen falta porque en este tiempo se han simplificado en exceso y el juego se ha vuelto demasiado fácil, usando lenguajes del pasado (Telltale Games) por miedo a hacer una apuesta personal. Por su parte, los controles no han sido remozados y John Blacksad, nuestro protagonista, sigue siendo tan torpe y pesado como en la primera demo. Se queda atascado entre los objetos del escenario, le cuesta girar y ponerse a caminar, topa a menudo con muros invisibles... La jugabilidad se siente tosca, lenta y poco fluida.

Por si eso fuera poco, lo que más nos gustó del juego en su día va perdiendo fuerza conforme se suceden las horas. La gran diferencia de Blacksad: Under the Skin con respecto a las obras de Telltale Games (The Walking Dead) y Quantic Dream (Heavy Rain), con las que más parecidos guarda a nivel formal, parecía residir en que aquí íbamos a ser “un detective de verdad”. Elegir qué escenarios visitar, apuntar nuestras deducciones en una libreta y combinarlas para llegar a conclusiones, un sentido gatuno que nos permitía entrar en bullet time (cámara lenta) y usar nuestro olfato, oído y vista felinos para descubrir pistas nuevas... etcétera. Pero como decíamos, con el paso de las horas todo se descubre como un espejismo.

Lo de elegir escenarios es muy puntual. De hecho, a pesar de la variedad, que hay que reconocérsela (cuenta con más de veinte ubicaciones distintas), los lugares no acostumbran a ser tan grandes como se prometían. Pocos alcanzan las dimensiones y el nivel de detalle del club de boxeo, que ha sido el gran protagonista de los trailers y las imágenes promocionales de juego, contando con varias alturas y zonas exteriores con gente paseando. A su vez, de las deducciones nos avisa el juego, impidiéndonos llegar a conclusiones erróneas y obligándonos a descubrirlo casi todo antes de dejarnos avanzar en la trama. Es difícil perderse nada al margen de los coleccionables. Blacksad: Under the Skin es más lineal de lo que pensábamos y acostumbra a llevarnos de la mano. Desde luego, la versión de prueba estuvo muy bien elegida. Y del sentido de detective es mejor no hablar, pues solo sirve como una bolsa constante de deux ex machina para el argumento. Las pesquisas más útiles llegan de la mano de este sistema, prácticamente teledirigido.

Los tres pies al gato

No todo es malo, claro está. Es posible encontrarle los tres pies al gato y hallar cosas buenas en él. Blacksad: Under the Skin sigue siendo una carta de amor al legado de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido. Las novelas gráficas en las que se basa, que nunca podremos dejar de recomendar, revolucionaron el cómic europeo en su día por medio de una negrísima recreación de la Estados Unidos de los años cincuenta. Un país de animales antropomórficos que rebosa racismo y violencia, y que cuenta con ecos de las grandes aventuras de Philip Marlowe y Samuel Spade. La vida a través de un prisma del deber, el amor y la mentira. Su espíritu está perfectamente recogido en el videojuego de Pendulo Studios (Hollywood Monsters, Yesterday Origins, Runaway), donde encontraremos guiños y referencias a la obra original en cada rincón. Personajes y lugares extraídos del cómic, líneas de diálogo y tiros de cámara idénticos a los de sus viñetas, easter eggs que entroncan con las historias que ya conocíamos... Definitivamente, Blacksad: Under The Skin es como comprar un tomo de la serie, abrirlo por la mitad y aspirar el olor de sus páginas. Sus desarrolladores demuestran continuamente habérselo estudiado al dedillo y sentir tanto amor por sus personajes como nosotros. Si algo puede hacer que no nos rindamos tras el cuarto bug y la quinta congelación de pantalla son precisamente la ambientación y la historia del juego.

La trama, aprobada por Juan Díaz Canales, se sitúa entre la primera y la segunda parte de la novela gráfica (es decir, a caballo de Un lugar entre las sombras y nuestra pieza favorita, Arctic-Nation). En ella nos ponemos bajo la piel (Under the Skin) de John Blacksad, gato e investigador privado, para trabajar en un crimen en la grisácea Nueva York de los años cincuenta. Un caso que sirve de excusa para un emotivo desfile de rostros conocidos: Weekly, nuestro fétido amigo del What's News; Smirnov, el jefe de policía perruno con el que compartimos favores; Jake Ostiombe, un sospechoso gorila de ética dudosa que se dedica al boxeo; e incluso Poli, el dueño del Iguana, un bar solo para reptiles en los suburbios de la ciudad. A ellos se suman muchas caras que que forman parte del pasado y la familia de John, y que aparecen por medio de recuerdos, llamadas telefónicas o escenas muy puntuales. Desde su amada Natalia Wildford hasta su hermana Donna, su sobrino y su padre. El ritmo, los giros de guion y los grandes temas sobre la vida que hay bajo cada decisión son lo único a lo que aferrarse durante las 10 horas que dura Blacksad: Under the Skin.

Quizás la historia no llegue a tratar el sexo y las violencia con la crudeza del cómic, pero sigue tratando temas como la corrupción y el racismo, no demasiado habituales en la industria. La escritura, lo mejor de Blacksad: Under the Skin, se ve potenciada con la opción de elegir en qué idiomas queremos voces, textos y subtítulos (español incluido). El magnífico doblaje al castellano cuenta con voces de la talla de Gabriel Jiménez (Hugh Jackman) y Roberto Encinas (Nathan Drake), que se ven acompañadas por una banda sonora cargada de jazz y, si bien repetitiva, perfectamente acorde al tono de la aventura. A nivel gráfico ocurre parecido, y aún con los problemas de resolución, framerate e hieratismo facial, el apartado artístico evoca el dibujo y estilo del cómic con sus colores, diseños y enfoques. Podría valer la pena hablar de sus 6 finales distintos, las decisiones morales del apartado “Tu propia Blacksad” y ese listado de trofeos con los desafíos tan curiosos que plantea (tratar de mancharnos las manos de sangre todo lo posible, por ejemplo), pero hablar de rejugar Blacksad: Under the Skin es una utopía con tantos problemas como presenta. Bastante duro se hace superarlo una sola vez. Además, que las historia cambie de rumbo vuelve a estar ligado a momentos muy concretos y detectables, siendo muchas de las situaciones poco menos que intrascendentes.

CONCLUSIÓN

Solo los amantes de la maravillosa obra de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido serán capaces de aguantar las acometidas del juego, que parece empeñado en molestarnos y hacer que tiremos la toalla. La enorme cantidad de problemas técnicos, gráficos y jugables, sumado a los constantes bugs que acechan tras cada cargando, hacen que nos preguntemos si Blacksad: Under the Skin ha sido testeado como Dios manda y cómo no se ha retrasado hasta mediados del año que viene. Aquellos con estómago y paciencia tendrán que aprender a vivir entre el amor a los personajes de John, Weekly, Smirnov y compañía, y la rabia que da que no tengan una adaptación pulida y digna de su nombre. Las mecánicas, demasiado lineales, fáciles y conservadoras, podrían haber tenido un pase gracias a su historia, que capta a la perfección la esencia de los cómics y clava su tono y temática. Lástima que existan tal cantidad de trabas entre el jugador y dicha trama, haciendo que desconectemos de ella y no seamos capaces de ver más allá de tanta interferencia. Esperamos fervientemente un parche que nos quite la demoledora sensación de estar ante un juguete roto.

LO MEJOR

  • La historia, la trama, los personajes.
  • Captura a la perfección la esencia de Blacksad.

LO PEOR

  • Demasiado fácil, simple y lineal.
  • Prácticamente injugable con tantos bugs y problemas gráficos, técnicos y de controles.
5.5

Mejorable

Puede tener elementos aceptables y entretener, pero en general es una experiencia que no dejará huella.