Road to El Dorado

Road to El Dorado - ¿Cómo entrar en los muelles?

Nos encontramos a nuestros dos héroes con algunos apuros cuya índole exacta es un completo misterio, por lo cual deciden que lo mejor es visitar Punta Cana o Cancún, que en esa época del año tienen un tiempo excelente. Para ello deben afrontar un complicado plan digno de una mente maquiavélica al uso para la época.

¿CÓMO ENTRAR EN LOS MUELLES?

Nos encontramos a nuestros dos héroes con algunos apuros cuya índole exacta es un completo misterio, por lo cual deciden que lo mejor es visitar Punta Cana o Cancún, que en esa época del año tienen un tiempo excelente. Para ello deben afrontar un complicado plan digno de una mente maquiavélica al uso para la época.

Es menester en primer lugar deshacerse del póster incriminador en que se ofrece recompensa por los dos personajes, muertos o agonizando. Una vez hecho esto, se emplean los cuantiosos ahorros de la pareja en comprar maíz al comerciante del centro de la plaza. El maíz se emplea para capturar a la gallina que merodea a la izquierda del arco de salida vigilado por un alabardero real. Capturada la gallina, se vende al comerciante especialista en pollos, que les hará un precio módico [les da 5 pesetas, cuando él vende los pollos a 20... calcular el margen comercial y los módulos de IRPF que debe pagar]. Con ese cuantioso dinero, se meten en la taberna, a la derecha de este comerciante.

Dentro de la taberna se puede jugar a los dados con el ludópata local, más será preciso antes que guardéis la partida. Jugar a los dados es sencillo, y con un poco de paciencia se consigue que el ludópata quede en bancarrota, momento en el cual ofrece seguir jugando a cambio de un mapa que muestra el camino a seguir hasta el legendario "El Dorado", tierra de promisión donde se ata a los perros con longanizas, hay oro en las baldosas y adoquines, y el Fisco es una cosa desconocida. No, perdón, eso es "El Negro", pero queda en unas islas caribeñas cercanas. Bueno, la cuestión principal es que una vez obtenido el mapa queda bastante claro que no hay manera de obtener el dinero para obtener pasaje en el barco, como es obvio tras hablar con el guardián de la entrada a los muelles.

Por otro lado, el alabardero abandona su puesto, por lo que Miguel y Tulio se disponen a seguir la alternativa B de su portentoso plan de escape.

En primer lugar, entran en las callejas, donde encuentran tres salidas. Deciden ascender por las escaleras hasta la segunda puerta a la derecha, que abren, donde encuentran una plaza y una puerta custodiada nada más y nada menos que por "Don Mocoso", recio valladar donde los haya, que mantiene a raya a los aventureros con su tirachinas de precisión ixiana. Pero nada ni nadie puede detener a nuestros héroes. Tras intentar salvar la vigilancia del chaval [con el resultado de un chichón en el hueso frontal] prueban suerte usando el barril de la izquierda, y una vez Miguel acepta meterse en él, avanza cual tanque hacia la infanteria mocosera, haciéndola huir. Recogido el tirachinas y abandonado el barril, traspasan la puerta por fin, recorren el callejón y llegan a la plaza con una valla y algo de ropa de mujer colgando, sin guardias que la vigilen. El plan sigue madurando.

En una plaza cercana con fuente encuentran a un torero de prestigio internacional, con el que conversan. En otra parte, al otro lado del pueblo en "Vía Alfredo" hallan al vigilante municipal de los toriles, orgulloso de custodiar a "El Diablo", pedazo de toro bravo de dos toneladas de peso sin contar la cornamenta. El vigilante no está muy de acuerdo con las hazañas del torero, por considerar que "falta a la verdad". Vuelven a hablar con el torero para forzarle a que visite los toriles, y le siguen. El vigilante, asqueado por la presencia del farsante torero, abandona su puesto [en este juego que los guardas abandonen su puesto parece la mar de fácil] y nuestros amigos vuelven a hablar con el torero, hasta que finalmente deciden abrir los toriles para ver qué sucede.

El Diablo tiene al torero acorralado en el interior de la fuente. Así que es cuestión de arrear al toro un "chinazo" con el tirachinas, y luego huir dando la vuelta por la calleja con escaleras, pasando por la plaza donde estuviera Don Mocoso, hasta llegar a la plaza con la valla, donde colocan el póster.

Después del estropicio, recogen el vestido y vuelven a la plaza del mercado, donde Tulio se coloca el vestido tras hablar con el guarda de los muelles. Mientras Tulio distrae al guardia con sus encantos femeninos [¿no ve la pelusilla del labio superior... por no hablar de los pelos de la barbilla?] Miguel debe buscarse la vida pasando corriendo a toda velocidad por la espalda del vigilante... no os va a salir ni a la primera ni a la segunda... ni a la décima, pero hay que tener paciencia.