Simon The Sorcerer II - El Dinero y el Porridge

La segunda entrega de la serie con gráficos y música mejorados. La historia es muy fantastica e interesante, los puzzles divertidos e ingeniosos.

El dinero y el porridge

En la zona de los tatuajes hay un antro donde se reunen los locos del pueblo. Tras tirar de la escalera y abrir la puerta Simon les hace una visita. Tras hablar con Sartenman y Pezman tiene un bloc de notas que debe usar para comunicarse con éste último. Recibe también un folleto. Hay una vacante, pero primero debe conseguir porridge. Según algunos compañeros de El Bárbaro, el porridge es la comida más asquerosa jamás engendrada por una mente criminal. Puajjj.

En los muelles encontramos a la peligrosa criminal llamada Ricitos de Oro, buscada por hacer cosas obscenas y malsonantes en la casa de los Tres Ositos. Y si alguien no conoce el cuento, haber pasado más tiempo con sus padres y menos con la Nintendo. ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! La rubia necesita algún medio de locomoción marina para escapar del país. Para ello pretende esconderse en una de las cajas. ¿Que hará Simon para ayudarla?

Será menester que hable Simon con el quincallero, que tiene problemas burocráticos rellenando los impresos de la declaración de la renta. ¿Y quién no, estimados compañeros? Principalmente, eso es debido al complicado sistema monetario del país. Sin embargo, tras consultar con los guardias del castillo, que se lo tienen muy empollado, Simon sabe las respuestas correctas a las preguntas del quincallero, y son quince, uno, tres. Recibe una palanca a cambio.

Con la palanca del quincallero puede Simon abrir la caja del muelle para que Ricitos se esconda, con lo cual puede luego recoger la peluca de la chica y el bote de goma hinchable.

Ahora Simon visita la custodiada casa de los Tres Ositos en busca del porridge que tengan, pero no hay manera de entrar, así que les abre el buzón y les quita una carta. Luego, Simon visita el local del prestamista, le pide un préstamo cualquiera a la secretaria, entra en la oficina del usurero y entabla conversación con el. Mientras busca los formularios que debe rellenar para solicitar el préstamo, Simon coloca la carta en la bandeja, provocando la acción de la compañía usurera contra la casa de los pobres plantígrados.

Ahora Simon puede entrar en la casa, y va a la cocina para recoger unos guantes de goma. Tras 'mover' el grifo para que deje gotear, los osos echan la culpa de todas sus desgracias a Ricitos. Simon le menciona al Oso Mayor la peluca de Ricitos, y a cambio pide el condenado porridge.

Simon visita a los locos y se 'viste' con el porridge, y éstos le entregan una bolsa de basura. Su examen rebela que contiene dinero suficiente y de sobra para terminar la aventura, y además hay una cuña y una cuerda de puenting.

Tras pagar a los guardias su maldito soborno, resulta que ahora se le pide una autorización para entrar...