Urban Runner

Urban Runner - Burlando a Van Dale

Aventura mezcla de acción, aventura, misterio y ciencia-ficción.

BURLANDO A VAN DALE

En una animación regresamos con Adda al club de billar y esperamos mientras ella va al lavabo (?). Oímos un ruido en la habitación trasera y entramos para encontrarnos con Lagrange muerto. Aparece El Aniquilador y mantenemos un intercambio de disparos. Examinamos al muerto y descubrimos una llave que usamos en unos armarios y así podemos salir a un callejón trasero.

Vamos a la derecha (salida del callejón) y justo cuando el coche del mastodonte está frente a nosotros nos tiramos debajo de las ruedas y conseguimos pasar al otro lado ya que los bajos de la furgoneta son relativamente altos. Aparece Adda al otro lado con su coche y logramos escapar. Pero notamos unas manchas misteriosas que le han quedado en sus manos, iguales que las que tenía el cadáver de Lagrange. Dudamos pero de momento no hacemos caso. Ahora pasamos a una pantalla en la que debemos elegir entre dos opciones para continuar el juego. La primera es Max en el hotel y la segunda Adda en el periódico. Elegimos la primera y aparecemos en el hotel.

En la recepción nos dan un mensaje de D.D. que examinamos y subimos a nuestra habitación. Van Dale viene a hacernos una visita pero la recepcionista nos avisa antes con lo que tenemos unos segundos para esconder todo lo que nos puede comprometer. Colocamos la cápsula en el crisol de la mesita (la especie de cenicero con caramelos). Abrimos el minibar, cogemos la botella de whisky y usamos el documento en la etiqueta de la botella. Por último usamos la tinta en el otro documento para mancharlo.

Aparece Van Dale y nos esposa pero no puede encontrar nada comprometedor. De todas formas nos saca del hotel y quiere que nos metamos en el maletero de su coche. Usamos la tinta en la manta nueva y cuando se queja y se agacha usamos el capó para golpearlo y lo encerramos en el maletero. Ahora ya tenemos claro que no es más que otro esbirro corrupto, por más placa de policía que tenga, al que manda el tal Keborg, el tercer hombre de Élite al que debemos desenmascarar.

Volvemos a tomar el papel de Adda. Examinamos el rincón del correo y miramos las cartas, de las que cogemos una, y también cogemos el tubo de pegamento. Retrocedemos y ahora examinamos el rincón del café. Hacemos hervir algo de agua y en el humo que sale (vapor) usamos el correo con lo que podemos abrir el sobre. Usamos el mensaje de Max en el sobre despegado y luego usamos el pegamento para volver a cerrar el sobre con lo que queda como mensaje oculto primero y luego como mensaje pegado.

Entramos por la puerta frontal, que es el despacho de Freddy, y vemos que está hablando con Van Dale. Le damos el correo a Freddy y distraemos a Van dale con nuestro cuerpo (?), mientras el periodista intenta leer la carta. Así Freddy nos dice donde están las fotos reveladas, en la carpeta verde, pero ahora debemos sacarlas del despacho sin despertar sospechas en el inspector. Tiramos la caja de clips al suelo y hablamos con Freddy.

Salimos y vamos al rincón del café para hacer un poco. Ponemos las dos tazas en la bandeja y volvemos a entrar en el despacho. Derramamos el café sobre la gabardina de Van Dale y nos la llevamos con la excusa de limpiarla.

Fuera miramos sus bolsillos y cogemos todo lo de dentro. Pasamos a recoger a Max con el coche y miramos, por fin, las fotos reveladas. Y, de nuevo, debemos elegir entre dos caminos a seguir. Por un lado está la de Max en el cementerio y por otra la de Adda en el laboratorio. Elegimos la primera.

Usamos el Whisky en el chofer de la Sra. Marcos para soltarle un poco la lengua. Vamos hacia la ceremonia y examinamos a la Dra. Dramish y el único guante que lleva en la mano. Volvemos atrás dos veces y vamos hacia la salida y luego hacia la calle. Quedamos frente a tres coches aparcados y examinamos el central. Miramos a través del cristal y vemos el otro guante con lo que ya tenemos la seguridad de que éste es el coche de la Dra.

Abrimos el capó posterior (maletero) y cogemos una partitura que examinamos en el inventario y de detrás de ella un frasco de tónico cardíaco. Nos colocamos de nuevo junto al coche y usamos cualquiera de los dos llaveros que tenemos en la válvula de la rueda trasera para deshincharla. Volvemos junto al chofer y le damos otro trago de whinky drogado. Y solo tenemos que esperar ya a que se acabe la ceremonia.

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