RUGBY | SEIS NACIONES

Francia pasa el rodillo a una Italia que quiere y no puede

El Gallo gana fácil, suma el bonus ofensivo y empieza con buen pie su candidatura al título. Dupont es un primor y Jalibert cuaja como sustituto de Ntamack.

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Italia-Francia Seis Naciones 2020
GUGLIELMO MANGIAPANE REUTERS

El Seis Naciones de la incertidumbre empezó con una buena ración de certidumbre. La que ofrecía el primer plato del menú, una visita de Francia a Italia con guion escrito. El Gallo ganó (10-50) con bonus ofensivo y empezó sin sustos su camino en un torneo que no gana desde 2010.

Ya vendrán ecuaciones mucho más complejas, pero la incógnita inicial era fácil de despejar. Italia quiso y no pudo. Un ensayo madrugador de Cretin anunció lo que estaba por venir. Lo transformó Jalibert, por ahora sustituto resultón de Ntamack. Siguieron buenas fases ofensivas de los transalpinos sin mayor recompensa que un golpe de castigo pasado entre palos por Garbisi. El joven apertura italiano mezcló bien con el medio melé de Gloucester Stephen Varney, galés nacionalizado para cubrir un puesto últimamente volátil en la Azzurra. Pero faltan jugadores como Minozzi para explotar los espacios y el equipo sigue deshaciéndose con facilidad en defensa. Eso Antoine Dupont, un primor hasta que se retiró a descansar con el choque resuelto mediada la segunda parte, lo olió y lo explotó.

Dos chispazos del medio melé toulousain, en forma de patada perfecta sobre la carrera de Fickou y delicioso offload sobre Villiere (que dejó en el banquillo a Penaud, un peso pesado hasta ahora con Galthié), pusieron a Francia en órbita. Italia pudo reengancharse cerca del intermedio con una arrancada de Varney culminada por Monty Ioane, sobrino del mítico Digby y otro jugador que puede darle un nuevo aire al ataque de Franco Smith, pero el posado quedó anulado por el inglés Matthew Carley.

En la segunda mitad Dupont siguió descorchando botellas de champagne y Dulin, que de momento le gana la partida a Bouthier en el 15, se unió a la fiesta, fabricando una contra fulgurante con Villiere que sentenció a Italia. Los últimos clavos del ataúd italiano los pondría después Teddy Thomas. El ensayo de Sperandio en la recta final fue el pírrico botín de Italia, que una vez más no pasará de mera comparsa. Francia, en cambio, despliega velas.