BOXEO

El nuevo Joshua también noquea

Anthony Joshua venció por KO en el noveno asalto a Kubrat Pulev para retener los Mundiales WBA, IBF y WBO del peso pesado. Ahora piensa en Fury.

La noche del 1 de junio de 2019 Anthony Joshua se “hizo boxeador”. Esa expresión la utilizan los maestros del noble arte para definir un gran cambio en la carrera de un púgil. El inglés había sido campeón olímpico en 2012, había acabado con el antiguo rey de la división (Wladimir Klitschko). Sí. Su calidad era innegable, pero le faltaba aprender de sus errores y aunque ya había caído al suelo, Andy Ruiz le hizo aprender. En diciembre de 2019 AJ volvió a la tarima. Hizo cambios en su equipo, incluyendo al español Ángel Fernández, y en su campamento… y mostró una versión mejorada. Recuperó su trono y este sábado debía reafirmarlo. ¿Habría sorpresa? Ni de lejos. Joshua es un púgil más completo y maduro. Kubrat Pulev intentó calentar al campeón, que entró, pero siempre cuando el reloj estaba parado. Anthony noqueó (en el noveno round) y lo hizo sin precipitarse. Su nueva versión también finaliza. El inglés sigue siendo campeón mundial WBA, IBF, WBO e IBO del peso pesado y mira a Fury.

Tardó 30 segundos en despejar todas las dudas sobre su planteamiento. Pulev le provocó en el pesaje, también mientras David Diamante caía las presentaciones… y Joshua entró, pero en el tiempo de jugo no se precipitó. Boxeó con el jab, basculando y esperando el contragolpe. Sin prisa. El búlgaro era más pequeño, por lo que debía recortar la distancia. Lo intentó con varios jabs, pero nada más. Tardó 4 minutos y medio en lanzar Joshua su primera combinación: cinco golpes. El aspirante se rió. Había hecho daño. En el tercer round, Pulev intentó incrementar un poco el ritmo y lo pagó. Entró en distancia, se quedó expuesto y AJ le cruzó una derecha tremenda. Le hizo mucho daño y salieron a la luz todas las conclusiones: al árbitro y a Pulev le quedaba grande la pelea y Joshua aprendió de todos sus errores.

El inglés activó la batidora, pero siempre con una posible salida ante la contra. No la hubo porque Pulev estaba dañado. Intentó darse la vuelta una vez, pero Joshua lo impidió. A la segunda lo logró y AJ no perdonó. Le pegó y no fue al suelo. El árbitro hizo todo mal. Llamó la atención al campeón e inició una cuenta de protección. Mal. Darse la espalda es ilegal y no lo penalizó. Ahí se le fue la pelea. Joshua volvió a apretar y con un upper tremendo envió al búlgaro a la lona. Quedaban 20 segundos y el referí alargó la cuenta mientras abroncaba al aspirante. Otro error del hombre que debía impartir justicia. Se acabó el round y Pulev recuperó bien. Otro Joshua hubiese salido con todo, el de ahora siguió tranquilo. Mucho jab, movilidad y cabeza. Le pegó como para noquearle y no se cayó. Calma, era duro.

Desde ahí hasta el séptimo asalto la pelea solo caía para un lado. Joshua dominaba en la distancia, sin arriesgar y pegando muy duro con el upper. Ganaba fácil. Mientras, los golpes ilegales y las acciones antideportivas caían de los dos lados. Nunca el árbitro supo frenarlas. Al final de ese round, Pulev conectó una buena derecha. Tenía algún destello y AJ dejó correr el tiempo en el octavo y en el noveno también, aunque era un truco. Cuando el búlgaro lanzaba ese golpe, el inglés recortaba la distancia y así logró conectar tres grandes upper. Pulev se fue al suelo y se rehizo, pero estaba flotando y con una espectacular derecha puso punto final a la pelea. “Sé quién soy. Soy el mejor… si el público quiere la pelea contra Fury, la haremos”, apuntó al final. Antes de esas palabras se saltó todos los protocolos y fue a saludar a Floyd Mayweather, quien no quiso perderse la pelea. Respeto de rey a rey.

Consulta los resultados de la velada del Joshua vs Pulev