Balonmano | Ratko Nikolic

"Me gusta sentir el contacto, quizá sea algo masoquista"

El gran fichaje del Portland para esta temporada, el serbio Ratko Nikolic, ha desaparecido en la segunda vuelta y asume que su equipo no ganará la Copa del Rey y perderá la segunda plaza de Liga a favor del Ciudad Real. Dice que las lesiones les han matado al final de temporada.a

Ratko Nikolic
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

El Ciudad Real tiene a Urios y el Barcelona a Skrbic. El Portland le fichó a usted para dar la réplica a los pivotes. Y ya ve, que no ha servido.

Es que en la segunda vuelta, el jugador que estaba con mi número no era yo. Cometí la imprudencia de no operarme tras el Europeo, pensaba que con reposo iba a superar el problema de la hernia, y nos hemos equivocado. Llevo dos meses que no puedo ni andar. No me entreno. Sólo juego, pero a un nivel bajísimo. No he dado lo que se esperaba. El mejor de los pivotes de la Liga ha sido Urios.

Parecía que Balic y usted juntos iban a formar el tándem más imparable de la Asobal.

Es que empezamos muy bien. Balic es el mejor del mundo, pero es nuestro primer año, aún no nos conocemos, y todos los equipos le han hecho una defensa 5-1 para retrasarle respecto a la segunda línea. El año próximo, esto va a cambiar.

Dejó un grande como el Veszprem para jugar en un pequeño como el Altea, y otra vez en un grande como el Portland. ¿Tanto le gusta cambiar?

El Veszprem es un grande sobre el papel, pero pequeño como club si se compara con el Altea, un club serio y señor. En el equipo húngaro estuve una temporada y aún me deben dinero, como a Dzomba y a Sterbik. Me querían mantener dos años más, pero yo había jugado dos meses en el Cantabria, y estaba enamorado de España. Por eso no dudé en irme.

Su ventaja sobre Skrbic y Urios es que ataca y defiende, ¿pero no le parece desagradable ser como un saco de recibir golpes en los seis metros?

No sabría jugar en otra posición. Lo que me gusta es estar en la pelea, sentir el contacto. Te empujan, te sacan del sitio a golpes, estás todo el partido sufriendo las embestidas de dos o tres defensores, pero es lo que me gusta. Puede que yo sea un poquito masoquista, pero no me cambiaría por un central.

Vive en Pamplona con su novia de toda la vida. ¿No le amonestan por vivir en pecado?

Por si acaso, este verano a lo mejor me caso. Llevo siete años con ella y soy cristiano ortodoxo practicante. En Altea, como había una capilla rusa, iba a misa los domingos. En Pamplona no hay, así que me voy a los partidos del Osasuna con mi amigo Milosevic. En realidad me gustan todos los deportes. Me he integrado bien: me encanta la gente, la chistorra, el chuletón. Y cuando aprieta la morriña, mi novia prepara comida serbia.

En el Portland sus grandes amigos son Balic y Lubej. Un croata y un esloveno, y usted serbio. ¿Están cerradas las heridas de la guerra?

Entre los deportistas nunca la hubo. Yo tengo buenos amigos croatas. A día de hoy, la guerra está superada. Hablo por mí.

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¿Y la humillación de la final de la Copa de Europa?

Eso nos va a costar más. La manera de superarlo es cobrarnos la revancha ante el Ciudad Real. Hoy podría ser, pero lo veo improbable porque tenemos muchos problemas físicos; incluso podemos perder la segunda posición al final de la Liga. El año que viene será distinto. Prometo que volveré a ser Nikolic.

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