Earnhardt gana y honra la memoria de su padre
Venció tres años después de la muerte de su progenitor

Dale Earnhardt ganó el domingo las 500 Millas de Daytona y tuvo una satisfacción muy superior a la de vencer una de las pruebas míticas del automovilismo. Lo que le hizo disfrutar del día más glorioso de su vida (como él mismo lo definió) fue la paradoja de imponerse en el mismo circuito y en la misma competición que tres años antes le costó la vida a su padre.
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Ni George Bush quiso perderse el espectáculo (aparte de buscar el voto de los 200.000 aficionados que seguían la prueba en las gradas). Earnhardt era uno de los favoritos, aunque fue sólo faltando 19 de las 200 vueltas programadas cuando decidió tomar el mando de la carrera superando a Tony Strewart. "Todo salió perfecto. Podría repetirlo cien veces y no lo haría mejor", dijo entusiasmado. Y recordó, cómo no, a su padre: "Él estaba a mi lado, en el asiento de la derecha. Seguro que también ha disfrutado".
Dale Earnhardt padre era uno de los mitos deportivos de Estados Unidos. Había sumado siete campeonatos NASCAR, incluyendo 34 triunfos en pruebas de esta categoría. Era, además, uno de los deportistas mejor pagados del mundo: el año previo a su muerte ingresó 4.800 millones de las antiguas pesetas. El accidente en el que perdió la vida el 18 de febrero de 2001 no pareció demasiado grave, pero se golpeó fatalmente en la cabeza.
