En Champions
Soberbio partido del Atlético, con un recital de Ibagaza y dos goles del Niño, ante un Athletic que dio la cara al principio

Champions y prima consiguieron los atléticos ayer ante el Athletic. En el mejor partido de la temporada, Ibagaza (soberbia su lección) y el Niño (dos goles) fi rmaron una victoria justa que lanza a los rojiblancos hacia la cabeza de la tabla. El Athletic luchó al principio, pero cuando a los de Valverde se le acabó la gasolina, tuvieron que claudicar.
Atlético y Athletic salieron como motos desde el pitido inicial. Valverde apostó a última hora por los chavales, con la intención de apretar al rival cuando tuvieran el balón. Era un claro mensaje de que no venían a especular. Los de Manzano, con Nikolaidis, tenían esa referencia ofensiva que les permitía ir con la quinta velocidad, quizás evidenciando por momentos mucha ansiedad, ya que pretendían que cada arrancada fuera la defi nitiva. Nadie especulaba y se buscaban las porterías de la manera más directa. Incluso en ocasiones se añoraba alguien que pusiera algo de pausa. La figura de Movilla, reclamada por la grada, se iba haciendo más grande.
Gran Ibagaza. Los madrileños tuvieron su gran ocasión en una gran asistencia del Caño que remató mal Aguilera. Cuando parecía que se iban imponiendo, surgió una metedura de pata del árbitro Turienzo Álvarez al señalar penalti en una inexistente falta de Gaspar a Urzaiz que luego Yeste envió fuera. Desde ese momento, los pulmones de Valverde fueron ganando la batalla en el centro del campo con Gurpegui, Jonan García, Tiko y Yeste. Nuevamente el zurdo bilbaíno puso a prueba a Juanma y, más tarde, los centrales atléticos tuvieron que salir al corte ante disparos de Iraola y Tiko al borde del área rojiblanca. El Calderón se vino arriba ante el desacierto arbitral y el quipo lo notó. Un cabezazo de Nano fue su momento e mayor peligro.
En la segunda parte subió como la espuma el papel de bagaza. Sacó su repertorio y el Atlético llegó on más asiduidad ante Aranzubía. De los Santos, Lequi y Nikolaidis arrasaban en los balones bombeados. Dos asistencias de lujo del Caño a Lequi y Torres no tuvieron la culminación adecuada. El Athletic estaba con la lengua fuera.
El Atlético se sentía cómodo en el campo. Incluso estaba haciendo sus mejores minutos de la temporada. Aranzubía tuvo que multiplicarse y los bilbaínos se encerraron en su área. Era un fútbol de alta escuela y al final hubo justicia con el golazo de cabeza del Niño. Para culminar la fiesta, el pésimo Turienzo Álvarez se inventó otro penalti sobre Musampa que transformó El Niño.
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Fue el respiro rojiblanco y la garantía del cuarto puesto y la presencia en Champions. Por fi n la afi ción atlética había disfrutado de un partido de altos vuelos. Al fi nal hasta Paunovic conseguía el tercer gol del choque. Fue un partido entretenido y el Atlético ha dejado claro que su posición no es un canto de sirena. Cuando se han juntado los mejores, Ibagaza y Torres, con el desahogo de Nikolaidis, han rayado a gran altura. El Athletic fue valiente, pero tuvo que claudicar ante un adversario que estuvo mucho mejor plantado que ellos.
Manzano puede estar contento ya que su maquinaria parece que se ha vuelto engrasar, justo en enero y febrero, que son los meses más duros. Este Atlético es una seria amenaza para el trío que se ha ido en cabeza.
