JUEGOS OLÍMPICOS | NATACIÓN

Oro para Dressel, plata para una Ledecky rendida ante Titmus

El estadounidense sumó su primer oro en el relevo 4x100 libre mientras que la nadadora de fondo se conformó con la plata en los 400 libre ante Titmus.

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Ledecky.
PATRICK B. KRAEMER

En estos extraños Juegos Olímpicos de Tokio, la natación vive una doble rareza. Al margen de todas las restricciones y la ausencia de espectadores, las finales son por la mañana. Las medallas se disputan en familia, solo bajo el calor de tus propios compañeros, y en ese ambiente no hay nada mejor que los relevos. Caeleb Dressel se apuntó el primero de los siete oros a los que aspira en el 4x100 libre. La cruz para Estados Unidos fue Katie Ledecky. La fondista nadó brillante el 400 libre, pero le ha salido un demonio de Tasmania, que es la australiana Ariarne Titmus.

Arrancamos por el final. El relevo 4x100 acabó con los cuatro americanos abranzándose y saltando de alegría. Dressel, Apple, Becker y Pieroni se quedaron a apenas seis décimas del récord del mundo que estableció Michael Phelps y su banda en Pekín 2008. Aquellos Juegos de las ocho medallas (3:08.97). La plata se la colgó Italia (3:10.11) y el bronce Australia (3:10.22). Dressel completó así su primer reto. Aún le quedan los 50 y 100 libre, los 100 mariposa y otros tres relevos, como los 4x100 estilos, 4x200 libre y los 4x100 mixtos.

Estados Unidos acabó en lo alto del podio, pero no todo fueron alegrías. En los 400 libre hubo una pequeña mueca después de un combate bárbaro entre Katie Ledecky y la australiana Ariarme Titmus, quien logró el oro con 3:56.69, a escasas décimas del récord del mundo. Titmus ganó a Ledecky, no fue la americana quien perdió, pues realizó un carrerón, con una marca estratosférica, a menos de un segundo de su récord (3:57.36). Pero a la neoyorquina le ha salido una contrincante también supersónica.

Titmus, nacida en la isla de Tasmania, quien ha crecido idolatrando a Ledecky y disfrutando con sus récords y victorias, empezó más comedida en los primeros 200 libre, comandados por una estadounidense que nadó siempre en cabeza. Sus 1:57.44 a mitad de la prueba eran una señal de que la marca iba a ser cercana al récord mundial. El ritmo las fue alejando del resto, como de la china Bingjie Li, que se quedó rezagada y fue bronce. A falta de 70 metros, Titmus adelantó a Ledecky y ambas tiraron todo lo que pudieron, hasta la extenuación. Un 400 libre deciéndose prácticamente por una foto finish. Ledecky sumó una plata, su séptima medalla olímpica.

Adam Peaty.

Peaty revalida los 100 braza con otro marca de época

Presionado por las últimas marcas del holandés Arno Kamminga, capaz también de bajar de 58 segundos, Adam Peaty dio lo mejor de sí una vez más para revalidar el título de 100 braza que ya obtuvo en Río 2016. Sus 57.37 se quedaron a cinco décimos de su récord del mundo, pero representan la quinta mejor marca de la historia. Quizás el inglés, que ha sido padre en este ciclo olímpico, ya no está para seguir limando récords, pero le basta para seguir sumando oros. Una auténtica leyenda dela braza desde 2014, que celebró con rabia, dando golpes al agua. Su victoria quizás más celebrada.

Tras el holandés (58:00) se colocó el italiano Nicolo Martinenghi. Italia sigue su cosecha de medallas, aunque no cazó en la primera final de la jornada, los 100 mariposa. Mermada la sueca Sarah Sjöstrom, quien en febrero se rompió el brazo al resbalar por el hielo mientras paseaba y se ha recuperado estoicamente para llegar a Tokio, la final se presentaba muy abierta. La australiana Emma McKeon y la china Yufei Zhang, por las calles 3 y 4, eran las favoritas, pero en estos Juegos de las sorpresas se le coló la canadiense Margaret Macneil para arruinarlos el oro. Una fiesta para Canadá, país en crecimiento como ya demostró en Río.

Dressel, en el relevo.

La nadadora de 21 años de Ontario ya ganó la plata en la segunda jornada en el relevo 4x100 femeninos y ahora suma su primer oro olímpico. En los 100 espalda femeninos, la estadounidense Regan Smith se coló en la final con el mejor tiempo, que además es récord olímpico. Es el cuarto que se logra en solo dos días en la misma prueba (57:86).