Valencia - Real Madrid

Hans Gillhaus, el ojeador que le ‘robó’ su final de Champions a la Quinta del Buitre

El recién nombrado jefe de scouts en Europa del Valencia jugó en el PSV que eliminó al Real Madrid en la semifinal del curso 1987-88.

Van Breukelen realiza una parada ante Sanchís.
DIARIO AS
Julián Burgos
Redactor en la Comunitat Valenciana
Llegó a la redacción de AS en Valencia en 2013. Antes fue delegado en AS en Alicante desde 2005. Sigue el día a día del Valencia y escribe las crónicas del Villarreal y Valencia Basket. Ha sido cronista de cuatro equipos valencianos en Primera. Ha cubierto Champions, Europa League, Supercopa de Europa, Euroliga, Eurobasket, Copa Davis…
Actualizado a

Hans Gillhaus es el jefe de ojeadores para Europa del Valencia CF desde el mes de noviembre, momento en que Ron Gourlay decidió crear una red de scouts en todo el mundo. De entrada, un perfecto desconocido aunque cuando se le relaciona con el PSV Eindhoven enseguida viene a la memoria un habilidoso y oportunista mediapunta del conjunto de la Philips y de la selección holandesa, en los años 80.

Gillhaus vivía a la sombra de los Van Breukelen, Koeman, Vanenburg, posteriormente Romario... en el PSV, y también era un lugarteniente de los Gullit, Van Basten o Rijkaard en la oranje. No formó parte de la selección holandesa campeona de Europa en 1988 aunque sí jugó el Mundial de Italia 90.

No obstante, Gillhaus tiene grabado en la memoria un partido: la semifinal de la Copa de Europa de 1988, ante el Real Madrid. Concretamente el partido de vuelta en Eindhoven, cuando fue titular. Un duelo en el que el PSV aguantó las acometidas del Madrid de la Quinta del Buitre y eliminó al gran favorito para ganar ese torneo. Finalmente ese PSV fue campeón tras empatar en la semifinal en el Bernabéu (1-1) y aguantar el 0-0 en los Países Bajos para plantarse en la final contra todo pronóstico.

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Ese PSV quedó campeón tras vencer en la final al Benfica, por penaltis y se recordó por levantar el trofeo sin ganar ni un partido desde cuartos de final. Esa eliminatoria fue un trauma para el Real Madrid, que llevaba 22 años sin levantar la orejona y sobre todo para la generación de la Quinta del Buitre que persiguió su sueño, sin conseguirlo, durante toda su carrera. Ese año, en 1988, fue la vez que se respiraba en el ambiente que era el momento, con tres semifinalistas a priori inferiores como eran el Steaua, el Benfica y el propio PSV. Pero los holandeses, con Gillhaus a la cabeza, lo impidieron.

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