Giráldez y Arbeloa, misma moneda, distinta cara: “Claudio es un tiburón, es único”
Vidas paralelas en La Fábrica y en cómo irrumpieron como entrenadores de Primera, pero realidades opuestas. El mentor de Giráldez avisa: “Su futuro es brutal”.


El Madrid aparece por la ría de Vigo desangrándose y hay un tiburón que comienza a nadar en círculos a su alrededor. Se trata de Claudio Giráldez, técnico del Celta, entrenador de moda de LaLiga y excanterano madridista, pero no hay nada predatorio en esa expresión sobre el escualo. Es más bien algo casi filosófico. “Claudio es un tiburón”, explica Abraham García a AS, veterano entrenador y quien fuera su mentor primero en la cantera del Real Madrid y luego en la del Atlético, a la que se lo llevó. “Se lo digo a mis alumnos. ¿Cuándo vemos tiburones en nuestra vida? Una vez o ninguna... Porque son los elegidos, la gente que es especial, diferencial, que están por encima porque son intuitivos, porque preveen lo que va a pasar...”.
Habitan contextos muy diferentes, pero por momentos el trayecto futbolístico de Giráldez (Porriño, 38 años) y el de Arbeloa (Salamanca, 43 años) parecían ir por líneas paralelas. Además de hacerlo en Valdebebas como canteranos (pese a la distancia de edad, Giráldez escaló casi hasta el Real Madrid C con Arbeloa apurando su etapa en el Castilla) siendo ambos laterales, zurdo el porriñés, diestro el salmantino. Arbeloa sería después campeón de Europa como madridista, pero Giráldez también tocó metal en su etapa blanca. Ganó la Copa de Campeones de 2006 con el Juvenil A en una generación en la que despuntaban Juan Mata, los gemelos Callejón, Granero, Mateos y Mosquera... Aquel año les caló tanto como equipo que aún mantienen juntos un grupo de WhatsApp.

Por entonces ya se veía en Giráldez un coco privilegiado, por algo es Licenciado en Periodismo y en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte . “Era un superdotado, sacaba notas máximas”, recuerda, desde la admiración, el que fuera su técnico en dos canteras tan competitivas y complejas como son la madridista y la colchonera. Una cariño que es recíproco. “Los dos entrenadores que más me han marcado son Abraham García y Alejandro Menéndez, de ellos aprendí mucho en lo futbolístico, en lo humano y en la gestión”, confesó Giráldez en AS en marzo pasado.
Son un caso especial
Pero volvamos a Claudio y Álvaro. Ahora confluyen, en los banquillos. A velocidades diferentes. Giráldez asumió el cargo el 14 de marzo de 2024... a tres meses de terminar contrato con el Celta B y con rumores de estar en tratos con el Levante. Y lo hizo para sustituir a un campeón de Europa como Benítez, vapuleado (4-0) en el Bernabéu. En esa misma semana, Arbeloa andaba por su parte satisfecho con el 6-0 al Cruz Villanovense en División de Honor Juvenil (con gol de Thiago Pitarch, por cierto).
“Claudio no se hipoteca con ningún jugador, se le fue Alfon al Sevilla y demostró que puede hacerlo igual de bien con otros, hace cosas de entrenador único. Le auguro un futuro brutal”
Abraham García (entrenador de Giráldez en La Fábrica)
Ahora, justo dos años después, tienen el mismo estatus, el de entrenadores en la élite. Giráldez y Arbeloa son los únicos actualmente en Primera que saltaron directamente de un filial en Primera RFEF a Primera División. “Claudio y Álvaro llegaron en situaciones muy difíciles, pero con marrones diferentes”, analiza Abraham García, que también conoce al técnico madridista de aquella etapa en las entrañas de La Fábrica (“Una persona de club”, le define). “Álvaro ha tenido que adaptarse a lo que hay y eso para un entrenador es durísimo, yo no sé cuánto porcentaje de Álvaro Arbeloa se está viendo en sus decisiones, planteamientos, en la gestión... Las carencias que se le ven al equipo son las mismas que se veían al principio”.
Menos derrotas
Y no sólo son los análisis o las percepciones. Hay un dato. Si contamos desde que Arbeloa agarró las riendas de este Madrid tumultuoso, el pasado 12 de enero, su porcentaje de derrotas (33%) es superior al de Giráldez (20%) en ese mismo lapso de tiempo con el equipo vigués. A Abraham no le sorprende lo más mínimo el rendimiento nacional y en la Europa League de su expupilo. “Es de los mejores que he visto en mi vida... No se hipoteca con ningún jugador, se le fue Alfon al Sevilla y demostró que puede hacerlo igual de bien con otros, hace cosas de entrenador único”, insiste. “Le auguro un futuro brutal”.

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El presente ya le avala. Giráldez luce la escarapela de haber ganado en el Bernabéu en diciembre pasado (0-2) en un ejercicio de estilo. Aceleró el adiós de Xabi y puede, involuntariamente, empujar a Arbeloa hasta el filo del tablón y a punto de caer al mar. Donde están los tiburones de verdad.
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