Fútbol

El “meditado y feo” look de Guardiola reabre el debate del chándal

Su peculiar camisa ante el Madrid agita la conversación sobre una vestimenta en los técnicos que fluctuó entre la censura y la libertad, entre lo moderno y lo retro.

Pep Guardiola y su discutible atuendo.
OLI SCARFF
Alfredo Matilla
Redactor Jefe
Nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real, 1982), es redactor jefe. Licenciado en Periodismo, entró en AS en 2005, donde pasó por la sección del Madrid, fue Delegado en Cantabria (2008-2012) y jefe de sección de AS.com (2012-2022). Tras su paso por Relevo, regresó a casa en 2026. Es Máster en Psicología Deportiva y autor del libro 'Por si acaso'.
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Ahora que se acerca la jornada retro en España, a celebrar del próximo 10 al 13 de abril, está por ver cuál será la implicación real de los entrenadores en esta emotiva propuesta de LaLiga. De volver lo vintage con fuerza a escena, más de un técnico deberá rescatar el chándal. El quebradero de cabeza, si acaso, lo tendrá Manuel Pellegrini, que convirtió el suyo del Betis hace tiempo en una segunda piel. Si el chileno necesitara estos días dar un paso más en un nuevo revival sólo le queda abrazarse a los pantalones de campana o a un puro al estilo Míster Pentland.

El chándal ha vuelto al imaginario colectivo como contraposición de las actuales tendencias en moda. Sobre todo, desde que hace unas semanas se hiciera viral la informal camisa con la que Pep Guardiola intentó hacer frente, sin éxito, al Real Madrid. Su apuesta fue muy comentada en redes sociales, la antigua tertulia de bar de nuestros padres. Y no sólo por el valor de la prenda, 290 euros, sino por la ruptura que supone con el estilo que venía defendiendo y que fue fluctuando desde los pitillos y rebequitas en el Barça a sus trajes slim fit en la Premier.

Gustos aparte, el caso es que su puesta en escena en plena Champions sirvió para que cada espectador recordara (recordáramos) con sus allegados y compañeros de salón la mejor experiencia futbolística vivida en contacto con la moda: ahí salieron a la palestra desde la pelliza de Luis Aragonés mientras dirigía los míticos calentamientos del Atleti, hasta los chalecos entallados de la era moderna, con pañuelo incluido, que lucía Paco Jémez en Vallecas… Los casi 100 años de historia de la Liga han dado para disfrutar de lo lindo con la diversidad en sus banquillos.

Belén Colino, periodista especializada en moda y profesora universitaria de la rama en UDIT, celebra el progreso: “Afortunadamente la moda ha evolucionado muy positivamente. Y en los banquillos lo ha hecho al mismo ritmo que en el streetstyle y en todo lo que requiere la sociedad”. Sin embargo, la puesta en escena de Guardiola no ha calado a su juicio. Es más, encerró un mensaje subliminal: “Nos sorprendió con esa camisa de cuadros realmente fea e inapropiada, y menos para un partido de Champions. Era poco estilosa. Su look estaba abandonado y dejado. Al verle pensé que significaba algo más que una camisa de cuadros. Denotaba dejadez, algo así como ‘no me apetece jugar el partido y no nos va a ir bien hoy’. Como si se hubiera puesto esa camisa para distraer la atención y que se hablara de ella. Llama la atención que haga eso alguien que cuida tanto su vestimenta. Lo tenía pensado. Estaba meditado”.

La valentía de Pep fue más allá de su colección de delanteros en el once y disparó los chascarrillos. Aunque los más jóvenes ahora no lo crean, hubo un tiempo en que lo normal en la banda era lucir el chándal oficial de cada equipo. Todos los grandes maestros en blanco y negro tienen su foto forrados de tactel. Di Stéfano incluido. Como tampoco creerán los imberbes que hace bien poco, ya en el nuevo siglo, hubo clubes que insinuaron, previo paso hacia la prohibición y las multas disuasorias, lucir este tipo de prendas tan cómodas como desenfadadas.

Álvaro Fernández, editor de moda y estilista, ve así esta transformación: “En lo que respecta al llamado dress code (o etiqueta de estilo) en el fútbol, igual que en todo lo demás, las reglas se han relajado mucho, muchísimo. Tanto que casi han desaparecido. ¿Quién se acuerda de cuando no te dejaban entrar en una discoteca por llevar zapatillas deportivas, por ejemplo? Sobre el campo ha pasado lo mismo. La tendencia cambió cuando el fútbol se convirtió en un espectáculo mediático global dependiente de los patrocinadores. De repente, el entrenador dejó de ser un accesorio táctico para convertirse en un activo de imagen. Entre finales de los 90 y principios de los 2000 vivimos ese salto al traje. Figuras como Arsène Wenger o José Mourinho entendieron que un buen abrigo y una corbata imponen presión, autoridad, control. Era como decir: ‘Yo no corro, pero mando”.

El “meditado y feo” look de Guardiola reabre el debate del chándal
Pep Guardiola saluda a Jordi Roura.Fernando Zueras (Diario As)

Jordi Roura, sin ir más lejos, vivió en sus carnes las consecuencias de los cambios de moda. Fue invitado a dejar el chándal colgado que siempre le había acompañado en la cantera para apostar por el traje en el intervalo en el que suplió a Tito Vilanova al frente del primer equipo. Unas tiranteces que también existían con el Tata Martino y que tampoco pudo frenar el club del todo. Aún estaba entonces muy presente el gusto de los presidentes más poderosos por enterrar el pasado y abrazarse al futuro. Como quien se empeña en acabar con la pana para entregarse a la licra. La llegada de las corbatas de Carlos Queiroz con la intención de modernizar un Madrid anquilosado, por deseo de Florentino Pérez para sustituir de los chubasqueros de tres cuartos de Del Bosque, pusieron a todos las orejas tiesas. Algo estaba cambiando. O peor: algo debía cambiar.

El problema, o la suerte, es que todo vuelve. “Curiosamente, Guardiola fue uno de los que más y mejor marcó un punto de inflexión en la moda futbolística”, recuerda Belén Colino. Y el problema, o la suerte, es que uno puede lucir un traje con su mejor intención y que no le quede bien (véase Pizzi en la presentación con el Valencia) o que, por el contrario, el protagonista apueste por un chándal con zurcidos y pelotillas y se le ajuste al cuerpo como un guante (no olviden nunca los inicios de Cruyff). Nando Yosu, leyenda del gremio que dirigió hasta en seis ocasiones al Racing, hizo de esta prenda un artículo de lujo respetadísimo.

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Nando Yosu charla con Munitis y con Dmitry Piterman durante un entrenamiento en el 2003. Yosu salvó al Racing en seis ocasiones de bajar de categoría. Juan Manuel Serrano Arce

Tanto, que en su día llegó a marcar escuela. Incluso imponiéndose a las nuevas tendencias que querían imponer en la tierruca desde el exterior. Le sucedió con la llegada de Dimitry Piterman a El Sardinero enfundado en sus bermudas holgadas y en sus camisas floridas y estrafalarias. Si es que se las ponía, porque le gustaba más dirigir los entrenamientos a pecho descubierto. A Nando Yosu, que hizo de consejero en la sombra del ucraniano algún un tiempo, no le hizo falta tirar de chaqueta para saber quién tenía más ascendencia sobre la plantilla en realidad. Cuentan que sus choques a raíz de las tácticas (“así el Barça nos meten seis”, como sucedió) fueron legendarias. Por eso, hasta su último día en la residencia donde se apagó lució su chándal dispuesto a que alguien le propusiera un último milagro. Su legado caló tanto que le homenajearon el día que, de una tacada, llegaron al banquillo del Racing tres de los entrenadores que le conocieron en su última etapa. El triunvirato, aterrizado en la crisis de 2011, estaba formado por Juanjo González —hoy segundo de De la Fuente—, Fede Castaños y Pablo Pinillos. Y se dejó de modernidades: todos comparecieron con su chándal.

El “meditado y feo” look de Guardiola reabre el debate del chándal
De izquierda a derecha, Juanjo González, Fede Castaños y Pablo Pinillos.

Pasado y futuro

Pini nunca se vestiría de leñador como Guardiola. El legendario lateral da fe, como voz autorizada que siempre supo de ropa. Más allá de este caso, posó sin ninguna prenda para Interviú con el objetivo de denunciar los impagos del Compostela en su época como jugador y luego no dudó en lucir como albañil para AS, una de sus profesiones de adolescente, para ilustrar un reportaje en la previa de un Racing-Real Madrid: “Los tiempos han cambiado muchísimo. En mi época de futbolista lo típico era ver a los entrenadores de chándal. Nando Yosu, al que tuve, iba cambiando. Era muy coqueto y sibarita. Le quedaba todo bien. Un pincel. Ya es raro ver a entrenadores en chándal. Depende de la trascendencia del partido y del escenario. No es lo mismo la Copa que la Champions, ni jugar en un pueblo que hacerlo en el Bernabéu. A mí siempre me gustaba ir al banquillo de faena, ser uno más. El traje incomoda, por mucha formalidad que aporte. Cuando íbamos fuera teníamos que ponernos traje por la entrada de los patrocinadores…”.

Belén Colino también habla justo en eso, de la aparición de las marcas que han cambiado el paso: “Los clubes cierran contratos millonarios con entidades de prestigio y éstas obligan a vestir con su ropa. No me parece mal. Gracias a eso se ha evolucionado con piezas de tendencia, sport pero elegante, como en el Madrid, que cada semana apuesta por un look diferente en el caso de los jugadores y que también se deja notar con Arbeloa. En el derbi, por ejemplo, lució una bomber de Louis Vuitton de 3.900 euros, y es una chaqueta de auténtica tendencia para hombres y mujeres. Está muy de moda. Seguro que la elegiría él y la combinó con un pantalón de pinzas. Iba muy elegante. Marcas como Adidas o Nike tienen auténticas virguerías que puedes utilizar para vestir y en contextos deportivos”.

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Álvaro Arbeloa, en el partido ante el Atleti.

Y añade: “Ahora, tanto los jóvenes como más veteranos eligen los looks casual: pantalones de pinzas, jerséis de punto, camisas sin necesidad de llevar corbata y acompañada por chaqueta. También se lleva mucho ese mismo pantalón con camiseta de manga corta. Elegancia con un toque informal. Prendas justas que restan la formalidad del traje y, por supuesto, lejos del chándal. Muy pocos apuestan ya por ese dos piezas de estilo retro. Jaboba Arrasate, Manuel Pellegrini y pocos más se decantan ya, afortunadamente, por esta opción. Hace años los entrenadores vestían chándal, pero también ya había algunos que apostaban por el traje con corbata como Jorge Valdano. Ahí van a estar siempre esos entrenadores que visten con mucha elegancia como Carlo Ancelotti. El italiano lo hace con todos sus complementos. Y Simeone, siempre de negro. No son muchos los que apuestan por el traje. Reina lo casual”.

“¿Y qué es lo correcto?“, se pregunta Álvaro Fernández: ”En el fútbol profesional no hay un dress code oficial universal, pero sí una regla no escrita: coherencia con el club, el contexto y el personaje. Esto me hace pensar siempre en qué haría Ted Lasso [exitosa serie de comedia de Apple TV+]. Un referente catódico y guía para cualquier situación en la vida, lo tengo claro. Un entrenador debe vestir como entrena: con intención. En la NFL sí que hay un código estricto de vestimenta para los entrenadores, por ejemplo. Para empezar, el traje está vetado, y todo el equipo técnico está obligado a usar ropa deportiva de la marca oficial del equipo para asegurar la uniformidad y promover los acuerdos comerciales de la liga.

Los clubes, como indica el estilista, ahora tienen incluso sus normas a la hora de comparecer ante los medios. Quieren mantener una especie de línea editorial. Aun así, cada uno mantiene sus rarezas. Íñigo Pérez es un fan de la camiseta de manga corta pese a que estén cayendo chuzos de punta. Y Flick, como vendedor de ropa deportiva que fue en su pueblo natal, tiene su propio estilo eminentemente deportivo. “Como además nos encanta hacer listas, la de los mejor vestidos ha saltado de las alfombras rojas a otras categorías como la política o el deporte. Y que eso pase en el fútbol, y se publiquen nombres de los entrenadores más elegantes encabezados por Matthias Jaissle, Arteta, Nagelsmann o Pep me parece reseñable porque le da a la moda otro contexto y también una percepción y una importancia que históricamente no se le había dado. Solo se la tachaba de vanidosa. Probablemente y gracias a esa viralidad, hoy la camisa de cuadros de Our Legacy que Guardiola llevó ante el Madrid, haya vendido más de lo que nunca imaginó la marca sueca. Críticas y haters aparte", señala Álvaro.

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“Es una evolución constante”, apunta Belén Colino: “También en el calzado, con la suela de plataforma blanca que empezaron a poner de moda en su día Luis Enrique y Zidane. Ahora es una tendencia cómoda y elegante. De igual manera, el punto en los jerséis está muy presente. Guardiola fue de los primeros que apostó por él. Por eso, lo del otro día no le pega nada...”. Si los expertos lo dicen, puede que así sea. Pero eliminado además, cualquiera se lo dice.

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