MÁLAGA | JOSÉ ALBERTO

"A mis niños nunca se les va a olvidar el recibimiento de la afición"

Cuando José Alberto se retiró siendo jugador por un reumatismo con apenas 20 años ya entrenaba desde los 18 a niños de 4 y 6 años. Siente orgullo de su pasado trabajando en Ikea.

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"A mis niños nunca se les va a olvidar el recibimiento de la afición"
Mariano Pozo DIARIO AS

José Alberto López (Oviedo -21-3-1982) es un hombre hecho a sí mismo. Entrenador vocacional, trabajó en el Ikea para pagarse sus estudios universitarios. Tiene al Málaga en crecimiento.

¿Cuántas horas al día trabaja en La Rosaleda?

No podría decir cuántas. Pero sí muchas. La cabeza nunca descansa. Intento también disfrutar un poco de dos, tres o cuatro horillas dependiendo del día. Cuanto más se acerca el partido sí que intento desconectar un poco por la tarde y disfrutar de los niños.

Entrenador nato.

Empecé con 18 años a entrenar a niños de cuatro, cinco y seis años en el Astur. Es el club de mi barrio donde jugué durante mucho tiempo. Fue por hobby. Me lo propuso un amigo que era el coordinador de los equipos de fútbol-sala. Me gustó y me fui sacando los niveles de entrenador y creciendo. Nunca pensando en que iba a ser profesional y vivir de esto. Las cosas me fueron yendo bien y fui creciendo en los equipos de la cantera del Sporting hasta llegar al filial. Ahí me di cuenta de que podía dar un paso más. Lo conseguí subiendo al primer equipo. Ahí te cambia la vida.

Colgó las botas muy joven con apenas 20 años.

Tuve un problema reumático, de las articulaciones. Dejé de jugar por recomendación médica. Hice caso porque además ya entrenaba y me gustaba. Jugaba en Tercera División y fue un palo bastante duro porque me encantaba entrenar y pasar tiempo con los compañeros. Llegaba el primero y me iba el último. Fue una decisión difícil, pero fue la que me llevó a ser entrenador y de lo que estoy tremendamente orgulloso.

¿De qué jugaba?

De pequeño jugaba de central porque era bastante alto. Luego me fui quedando pequeñito y me fueron pasando al lateral derecho. Técnicamente estaba bien y físicamente era lento. Empecé a jugar en el Juventud Estadio, luego al Astur y de ahí cuatro años al Oviedo y después en equipos de División de Honor de Asturias, el Veriña, Avilés y en Tercera en el San Lázaro.

Trabajo en Ikea

Alternaba su rol de entrenador con su trabajo en Ikea.

Mucha gente me grita, para intentar ofenderme, sobre mi anterior trabajo, pero me siento tremendamente orgulloso de mi etapa, recorrido y de lo que he ido haciendo. Lo que nadie sabe es que tuve que empezar a trabajar para poder acabar mi carrera universitaria de pedagogía y magisterio por educación especial. Con mis padres a mis hermanos y a mí nunca nos faltó de nada, pero tampoco sobraba. No se me caerían los anillos si tuviera que volver a trabajar. Esa empresa me dio la oportunidad de ver cómo funciona el trabajo en equipo. Hay muchos valores de esa empresa que los deberían tener otras.

Buenos años con el Sporting B.

Tras dos años muy bonitos con el juvenil el filial desciende a Tercera y se me da la oportunidad de cogerlo. Era la generación del 98 con la que trabajé en el fútbol base. Ascendimos a Segunda B y con el mismo grupo jugamos el playoff de ascenso a Segunda. Fue un año espectacular. De mis mejores recuerdos. Estaban Dani Martín, Cristian Salvador, Nacho Méndez, Pedro Díaz, Pelayo Suárez, Claudio Medina que está en el Burgos, Pablo Fernández que está en el Nàstic…

Llega el salto al Sporting.

Recuerdo aquel fin de semana, frenético, porque teníamos partido contra el Vitoria, que es el filial del Eibar. Nos cogió en el hotel de concentración en Leioa. Se pusieron en contacto conmigo porque querían reunirse al día siguiente por la mañana. Un día especial, raro. Se trataba de coger al primer equipo, un sueño, pero también teníamos un partido por la tarde y quería cumplir. Se lo debía todo a los chavales. Fue imborrable cómo le despidieron los chavales.

Hizo una buena mili…

Mi camino no fue fácil. Tienes que ir dando pasos y tomando decisiones que aunque todo el mundo me las discutía, con el tiempo se demostró que fueron acertadas. Hice muchos kilómetros e invertí mucho tiempo en formarme como entrenador. Y sigo haciéndolo porque hay que estar actualizado.

Marcelino le ha marcado.

Marce, por su estilo de juego, quizá sea el espejo donde me miro. Sus equipos son reconocibles y llevan su sello. Saber cómo trabaja me encanta. Es una manera de entender el fútbol similar a la que yo puedo tener y me encanta.

Un referente.

Me fijo mucho en todos los entrenadores. Cada cual tiene su sello. Hay dos que marcan un poco lo que a mí me gusta. Uno es Marcelino y otro es Mendilibar. Me identifico mucho con la manera de entender el fútbol de los dos.

¿Le costó trabajo salir de casa para ir a Miranda de Ebro?

No me costó ningún trabajo. Estaba convencido de que, en el momento que sales de casa y te destituyen de tu equipo era el siguiente paso. Me cogió en los meses de confinamiento, de enero a junio, sin trabajar, sin viajar y sin poder ver fútbol. Fue bastante duro. Antes de que nos confinaran podía hacer 1.000 kilómetros los fines de semana para poder ver fútbol en directo. Por suerte me llamó el Mirandés. Un sitio pequeño, muy familiar y con gente acogedora. La gente de Miranda es muy del Mirandés. Eso se palpa en la calle y hay un ambiente especial y exigencia con el equipo. Estuvimos muy bien a todos los niveles. Es un club con las ideas muy claras.

Allí le pasaba lo contrario que en Málaga, ganaba más fuera que en casa.

Así es. Es la explicación del público. El fútbol ha vuelto a cambiar. Sin gente en las gradas era difícil de describir. Era otro deporte. Se nos olvida muchas veces que jugamos para la gente. Ese tiempo sin público fue muy extraño.

A la gente le está costando volver a los estadios.

Porque la gente tiene mucho miedo. El virus sigue ahí y otra vez hay más casos. El tiempo que se perdió que la gente pudiera ir al campo ha podido restar afición. No es nuestro caso porque es una barbaridad lo que se siente, cómo animan y lo que disfrutamos cada vez que pisamos La Rosaleda.

Su lucha contra el COVID

¿Cómo luchó contra el COVID que pasó?

No estuve tan mal como otra gente. ¡Fíjese la cantidad de fallecidos que ha habido! Tuve neumonía bilateral y estuve siete días hospitalizado. Fueron momentos duros. Perdí gusto, olfato y tardé bastante en recuperarlo. Lo más fastidiado fue estar solo, lejos de la familia, y no saber cómo iba a reaccionar el cuerpo a un virus que se está llevando a muchísima gente. En el hospital te dicen que gente, que por la mañana estaba perfecta, por la tarde se muere. Son cosas que hay que vivir.

¿Cómo fue su primer contacto con el Málaga?

A finales de la temporada pasada. Una llamada de Manolo Gaspar (director deportivo) donde me comenta que se quiere reunir conmigo y que es una de pasa posibilidades que maneja para el banquillo. Que quería verme. Me encantaba la posibilidad de poder venir a un club como éste. Tenía dos los requisitos. Me gustan las ciudades que tienen de todo a nivel cultural, ocio, estudio para los niños, con costa. Faltaba por conocer el proyecto deportivo. Noté feeling entre él y yo. Estábamos en la misma sintonía. Fue claro en los objetivos que me marcó de cara al club.

¿Qué objetivos?

Seguir dando estabilidad al proyecto que venía de la temporada anterior y apostar. por gente joven porque es un club que da mucha importancia a La Academia.

Vino consciente de la situación del club y antes de la inyección económica de CVC.

Los entrenadores no tenemos demasiados momentos en los cuales puedas elegir el destino. Después de la temporada en Miranda, que fue excelente, teníamos la posibilidad de elegir destino. Era un momento de intentar acertar con la elección. Desde el momento que tuve la reunión con Manolo tenía claro que no quería escuchar nada más. Quería venir aquí. El proyecto era bueno para que el Málaga siguiera creciendo como club. El objetivo es trabajar duro para que el Málaga, algún día, vuelva a lo que ha sido.

Firmó por dos temporadas.

Sentí desde el primer día la confianza de Manolo. Él renovaba por dos temporadas y quería un entrenador que le acompañase durante esas dos temporadas. Era una apuesta personal suya fuerte y por lo cual estoy agradecido y con la responsabilidad de devolvérsela en trabajo y resultados.

Un Málaga canterano.

La pretemporada fue dura. Sabíamos que veníamos a un club con mucha exigencia. Quisimos meter muchos partidos. Incluso dos en el mismo día, uno por la mañana y otro por la tarde. El objetivo no era otro que conocer lo mejor posible a todos los jugadores. En esa pretemporada hubo dos chicos, Kevin y Roberto, que se ganaron el estar ahí. Y Haitam que, aunque está teniendo menos minutos, están siendo muy buenos.

Roberto, Kevin…

A Kevin, como buen regateador, le están friendo a palos.

El regateador es una especie en extinción. Quedan muy pocos. Nosotros por suerte, para el fútbol que a mí me gusta, tenemos a varios. Los jugadores que puedan encarar y que buscan regatear son los que más tienen que encarar y los que más faltas van a recibir. Contra Kevin en algunos momentos se han empleado con fuerza desmedida.

Otro regateador es Paulino.

Paulino, Antoñín, Jairo que encara y busca a su par, Haitam es otro regateador puro. Tenemos extremos verticales y desequilibrantes.

Hablaba de Roberto.

Tiene muy buenas condiciones y con su trabajo el chico se está ganando los minutos. No somos un cuerpo técnico de regalar nada a nadie. Su trabajo es fantástico con y sin balón, Ha marcado dos goles y opciones de alguno más.

A Sekou y Antoñín seguro que marcar a Las Palmas les ha venido de maravilla.

Creo que es una de las muy buenas noticias del partido anterior. Lo estaban trabajando y se lo estaban mereciendo. Para los jugadores ofensivos es importante ver puerta. Nosotros estamos tranquilos porque sabemos qué jugadores tenemos. Sekou, Antoñín y Kevin van a hacer goles porque finalizan muy bien. Nos falta precisión y bajar pulsaciones en los metros finales para tomar decisiones mejores.

Un medio y un delantero

¿Le ha pedido al rey Gaspar algún refuerzo para el mercado de invierno?

No hemos hablado mucho sobre eso porque no hemos tenido demasiado tiempo. Pero si creo que son cosas que debemos estudiar, valorar y analizar la situación de la plantilla con la cual estamos muy contento. Pero si creo que hemos tenido situaciones en las cuales creo que debemos reflexionar y ver si podemos mejorar porque la lesión de Luis Muñoz fue un palo muy duro. Y se nos ha caído Ramón durante un tiempo. Son situaciones que tenemos que estudiar bien.

¿Y un delantero?

Veremos.

La mala racha fuera de casa algún día tendrá que acabar.

Seguro que va a acabar. Pero lo más importante son los puntos a final de temporada. No si los hacemos en casa o fuera. E ir marcándonos y cumpliendo objetivos a corto plazo para crecer como equipo. Si hacemos más de 60 puntos y nos metemos en playoff nadie va a mirar si fue en casa o fuera. Lo importante es sumar los más puntos posibles. Y fuera de casa lo haremos porque lo hemos merecido y otros días, con menos merecimientos lo conseguiremos.

Manolo ha dicho que el objetivo de este año no es el ascenso sino consolidarse y mejorar lo de año pasado.

Nuestro objetivo es el más ambicioso posible, pero muy pasito a pasito y mirando a muy corto plazo, al siguiente partido. Nosotros enfocamos el trabajo de cada semana en ganar el siguiente partido. Cuando acabe todo diremos, “hemos llegado hasta aquí. Ojala, cuando acabe la temporada, podamos decir que tenemos otros dos partidos para competirlos.

¿Qué opina del VAR?

Es una pregunta complicada. Es una herramienta que viene para ser justa, pero creo que hay mucha diferencia entre el VAR de un partido de Champions, el VAR de un partido de Primera División y el VAR de un partido de Segunda División. Se debe de homogeneizar esa herramienta porque no puede haber diferencias. El fútbol es el mismo en Champions, en Primera y el Segunda. No puede ser que haya situaciones que no entienden ni los propios árbitros. Y los entrenadores estamos parecidos. Arbitrar es muy difícil. Unificar criterios es complicados porque las normas son a interpretación y no son cerradas. Cuanto más se cierre la normativa más fácil será tomar decisiones para todos. Cuando una norma es interpretable, lo que para ti es una cosa, para otro puede ser otra.

¿Cuál es su concepto del fútbol?

Nunca se me olvida que lo importante es hacer disfrutar a la gente; que los jugadores disfruten y se sientan partícipes de la idea que uno tiene. Me gusta ser un entrenador con capacidad de adaptación a la plantilla que tengo. No entiendo las imposiciones. Soy una persona bastante abierta. Un jugador no tiene que hacer las cosas por imposición sino porque crea en lo que hace.

Con apenas 38 años ya acumula más de 100 partidos en Segunda.

El otro día me lo decía un amigo. Que con mi edad no habrá muchos entrenadores que hayan sumado ese número de partidos en el fútbol profesional. Lo importante es disfrutar del camino. Es cierto que mi etapa en Gijón fue dura y la disfruté poco, de lo cual te das cuenta cuando no estás allí. En Miranda disfruté muchísimo. Y aquí también estoy disfrutando de lo que veo del equipo, de la afición y de su conexión con el equipo. Son momentos en que se te pone la piel de gallina al vivirlos. Eso hay que disfrutarlo y sentirlo.

Emocionante recibimiento

El recibimiento del otro día antes del partido.

Llegué con mi familia al estadio. A mis niños no se les va a olvidar el recibimiento del otro día. Y no habiendo conseguido nada porque aún no hemos hecho nada. Simplemente hemos ganado un partido, nos hemos colocado séptimos y la gente se ilusiona y cree en el equipo Y te hacen ese recibimiento sin haber hecho absolutamente nada y son cosas que son impresionante a nivel profesional y personal por lo que viven mis hijos son recuerdos imborrables para ellos, Eso es un plus de energía y motivación que te da a la hora de trabajar por y para la gente.

Apostó por Dani Martín y el Sporting sacó por su venta al Betis cinco millones de euros.

Si se lo pregunta a los jugadores se lo dirán. Soy un entrenador muy exigente y no regalo nada a nadie. En su momento lo pasó mal estando conmigo porque no jugaba. Su trabajo fue lo que le hizo jugar, ser un portero importante y llegar a un nivel de ser internacional Sub 21 y que un club de Primera División pagase cinco millones de euros por él. Ahora mismo, igual. Se lo está ganando con su trabajo., Tenemos la portería muy bien cubierta por él y por Dani Barrio que también ha hecho buenos partidos y en el día a día es impresionante porque tienen una competencia sana pero brutal.

Si el Málaga asciende a Primera, ¿cómo le gustaría celebrarlo?

De manera muy sencilla. Con mi familia que siempre está ahí en las buenas y en las malas. Por la profesión que he elegido se tienen que cambiar de domicilio y adaptarse rápido a otras ciudades, otros colegios y mi mujer abandonar su trabajo para seguirme. Ellos son los que siempre están ahí, a quienes debo todo y nunca me fallan. Y mis amigos igual.