LEGANÉS

Butarque tiene su Quinta del Mini

En las últimas temporadas el Leganés ha ido incorporando a su proyecto a algunas de las perlas destacadas en los más recientes filiales del Barça. Cuatro se mantienen.

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Butarque tiene su Quinta del Mini

La sombra de la Quinta del Buitre fue alargada. Tan potente como el éxito de una generación que en el Real Madrid marcó época y tuvo reverberaciones en todo el país. Cualquier equipo español quería su propia quinta. También el Barça, que aún al calor de lo logrado al otro lado del puente aéreo, no cejó hasta replicar el patrón. Funcionó. No al nivel de la Quinta del Buitre, pero funcionó. La Quinta del Mini la llamaron. Fue en honor al Mini Estadi donde Velamazán, Celades, Roger García, Quique Álvarez, Juan Carlos Moreno y (sobre todo) Iván de la Peña deslumbraron antes de dar el salto al primer equipo y condicionar el último Barça de Johan Cruyff (1995-1996). Fogonazo previo al boom cantarano del Pep-Team y que no se ha repetido nunca más salvo esa gloriosa excepción de 2009. Al menos no en la Ciudad Condal. En Leganés la fórmula sí ha funcionado.

Butarque tiene su propia Quinta del Mini. Exportada desde Barcelona con paradas en algunos destinos intermedios y fases escalonadas. Pero Quinta del Mini, al fin y al cabo. Quinta, porque son cinco y Mini, porque proceden del Mini Estadi. Todo cuadra. Desde 2017, en las filas de los pepineros han pasado hasta cinco miembros del Barça B más reciente. A saber, y en orden cronológico, Gerard Gumbau, Rodrigo Tarín, José Arnáiz, Sergi Palencia y Xavier Quintillà.

Las visitas constantes de la dirección deportiva a Barcelona para observar de cerca a los chavales, unida al seguimiento habitual de Txema Indias, director deportivo, de la Liga Francesa (a dónde emigraron algunos de ellos) facilitó un proceso que ha teñido de azulgrana la plantilla pepinera.

Recuerdos de un 2-5 en el Mini Estadi

Cuatro de nuestros protagonistas llegaron a coincidir al mismo tiempo en el filial azulgrana y cuatro de ellos se han reunido de nuevo en el proyecto con el que Asier Garitano pretende, esta temporada, tratar de asaltar el Olimpo de Primera División.

Al primer grupo, los cuatro que llegaron a jugar juntos en el Barça B con cierta regularidad, pertenecen Gumbau, Tarín, Palencia y Quintillà. Los cuatro se estrenaron en la plantilla de filial que en la 2014-2015 descendió desde Segunda a Segunda B.

Tarín y Quintillá llegaron a ir convocados a varios partidos, pero no jugaron. Gumbau ya entonces era fijo y Palencia, un emergente. De hecho, los tres primeros entraron en la lista que perdió con el Leganés aquella temporada por 2-5 y que, hasta el 0-5 de la pasada temporada al Zaragoza, representaba la mayor goleada pepinera fuera de Butarque en Segunda División.

Primeras salidas y el fenómeno Arnáiz

Con aquel descenso a la categoría de bronce, estos cuatro jugadores llegaron a coincidir en el Barça B en la 15-16 como piezas recurrentes de Gerard López en Segunda B, pero un año después, Quintillà marchó cedido al Lleida antes de hacer las maletas hacia el Villarreal el mismo curso (17-18) en el que Gumbau se fue a Butarque para poner la primera pica azulgrana al sur de la capital. A Leganés llegó a coste cero con la carta de libertad bajo el brazo.

Ese 2017, José Arnáiz firmó por los azulgranas por tres millones de euros tras formarse y explotar en el Valladolid. Su estancia en el Mini Estadi fue corta, dura (lesión de gravedad incluida), pero tan intensa, que le sirvió para firmar por el Leganés un año después: seis millones por el 50% de sus derechos. También firmó Tarín, aunque en su caso, como en el de Gumbau, a coste cero. Ya eran tres los ex culés en el Lega.

El magnetismo de la amistad

La nómina se mantuvo hasta que 19-20 el Leganés se deshizo de Gumbau (más de una voz en el seno de club se arrepiente de aquello) para, el curso siguiente y de nuevo en Segunda, fichar a un Palencia al que la presencia de Tarín en la plantilla ayudó a convertirse pepinero. “Es uno de mis mejores amigos. Claro que fue importante”, reveló el lateral derecho el día de su presentación en 2020.

Una atracción repetida esta temporada con Quintillà (no se separa de Tarín) y el retorno del propio Palencia. Ahora ya son cuatro los canteranos recientes del FC Barcelona que engrosan las filas pepineras, aunque uno y otro lo han hecho tras aventuras intermedias. Quintilllà brilló en el Villarreal para ascender después a Premier con el Norwich y Palencia se fogueó en el Girondins antes de fichar por el Saint Etienne y encadenar dos préstamos seguidos al sur de la capital. Caminos variados con (por ahora) el mismo destino. Butarque ya tiene su propia Quinta del Mini.