FUENLABRADA

Cristóbal Márquez, el capitán del Fuenlabrada con pasado granota

El centrocampista del conjunto madrileño compartió filial en el Levante con jugadores de la talla de Vicente Iborra o Manolo Reina.

Cristóbal Márquez, el capitán del Fuenlabrada con pasado granota

La de José Luis Morales no es la única historia cruzada en el Fuenlabrada-Levante de Copa del Rey. El capitán del conjunto madrileño, Cristóbal Márquez, que afronta su quinta temporada en el club, la tercera con el brazalete, y con más de 150 encuentros a sus espaldas, tuvo pasado granota. Cristóbal se estrenó en Segunda B con el Atlético Levante y estuvo tres temporadas bajo el amparo del club de Orriols, con dos cesiones mediantes a Conquense y San Sebastián de los Reyes. Él no cuajó como granota, pero su carrera ha puesto en valor que ahí había materia prima con la que trabajar.

El Levante anunció el 17 de junio de 2005 su fichaje para el segundo equipo, con 21 años, junto al de De Lerma (ahora en el CD Ebro, en el Grupo 2B de Segunda B) para el filial. Catalogado en el comunicado oficial de su llegada como “centrocampista ofensivo con olfato goleador”, se había formado en las filas del CD Leganés desde Cadete A y en las dos temporadas previas había vestido la camiseta del filial pepinero, anotando en la última 8 goles en 25 partidos.

En su primer curso, el madrileño tan sólo participó en tres encuentros y acabó la temporada como cedido para alzar el vuelo en la categoría en un equipo, el de José Ángel Moreno, que aspiraba a cotas mayores. “Firmé por tres años y en el primero se hizo play-off de ascenso, pero estuve hasta diciembre. Debutaba en Segunda B y tuve pocas oportunidades de jugar porque pese a ser un filial era un equipo bastante veterano, con gente asentada en la categoría, contrastada y se buscaba el salto a Segunda, que estuvo muy cerca de conseguirse”. El Vecindario truncó el sueño en el último suspiro en la eliminatoria final.

La temporada siguiente, en la 2006-07, contribuyó a realizar una gran campaña en San Sebastián de los Reyes que lo trajo de vuelta a Buñol ya con 23 años, su última bala, en principio, como filial. El año, sin embargo, no fue como se esperaba, acabando con descenso a Tercera. “El club atravesaba por muchos problemas y por la situación económica se hizo un equipo en Segunda B con jugadores que algunos estábamos cedidos y con mucha gente que venía del Juvenil. Estaban Héctor Rodas, Iborra, Roque Mesa, Mossa, Manolo Reina, Pepe Pla…”, recuerda. Algunos de ellos, como Vicente Iborra, Héctor Rodas o Manolo Reina dieron el salto al primer equipo. Él y De Lerma estuvieron cerca, “pero se dieron cuenta de que no éramos Sub-23 y los que sí aprovecharon esa oportunidad fueron Héctor Rodas e Iborra”.

Arriba, de izquierda a derecha: Armando, De la Cal, Pepe Pla, Iborra, Bustillo y Manolo Reina. Bajo, de izquierda a derecha: Aarón Bueno, Saul, Tello, Cristóbal y Larreategi.

Estábamos sin cobrar, estábamos fastidiados, se terminó descendiendo, pero pese a ello se apostó por gente joven en el filial y muchos tuvieron la oportunidad de seguir progresando. En mi caso, de ahí me firmó el Villarreal B pese a perder la categoría. Algo nos verían o algo tendríamos, aunque no tuviéramos el empaque de tener más gente veterana. En ese tercer año que estuve entero, en el equipo se respiraba un ambiente muy juvenil y con Raúl Ruiz todos los jugadores crecieron muchísimo”, añade el actual ’8’ del Fuenlabrada sobre lo que supuso aquel tercer año, en el que además fue uno de los capitanes: un máster de resistencia y aprendizaje por el añadido de la explosión de la Ley Concursal.

Después de Orriols, su travesía antes de aterrizar en el Fuenlabrada y convertirse en emblema ‘kiriko’ siguió en el filial del Villarreal. Firmó un año en Segunda B, logró el ascenso, renovó dos en Segunda y después de una primera temporada espectacular, otros tres con el primer equipo. Debutó en la máxima categoría a sus 26 años ante Osasuna (15 de enero de 2011), jugó previa de Europa League y participó en Copa del Rey. Posteriormente, defendió la elástica del Elche (en dos etapas) y se recorrió medio mundo ya que jugó en Ucrania (FK Karpaty Lviv), Nueva Zelanda (Auckland City FC), Indonesia (Mitra Kukar) y Grecia (Olympiakos Volos). En el verano de 2015 volvió a España para enrolarse en el CD Toledo. Hasta que finalmente, el Fuenlabrada y el mediocampista cruzaron sus caminos en el verano de 2016.

Ahora, en 2021, cruza sus caminos con el equipo que le dio la alternativa en la categoría de bronce. “Al final no deja de ser un equipo de Primera y sabemos del potencial que tiene. Bienvenido sea el Levante. Me agrada por el hecho de enfrentarme a un club en el que he estado”, destaca Cristóbal sobre un choque especial para él.