MIGRANTES DEL BALÓN

Ricardo Rodríguez, el entrenador español que deslumbra a Japón

El entrenador asturiano atiende a AS horas después de hacerse oficial su fichaje por Urawa. Seguirá al frente de Tokushima durante la Copa del Emperador.

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Vortis Twitter

Cuando Tokushima Vortis derrotó 1-0 a Omiya Ardija, el corazón de Ricardo Rodríguez (Oviedo, 1974) palpitaba más que nunca. "¡Vamos!", gritaba sin parar mientras repartía abrazos a todos los jugadores y miembros del 'staff'. Tras tres años muriendo en la orilla, Tokushima acababa de lograr el ascenso a la J-League (Primera División japonesa). En ese momento nadie lo intuía, pero Rodríguez ya tenía asegurado un banquillo en la élite. Días antes, el entrenador español había firmado para las próximas dos temporadas con el Urawa Red Diamonds, campeón de la AFC Champions League en 2017. "Sabía que yo iba a Primera, pero necesitaba que me acompañaran todos los demás", descubre Rodríguez desde Japón. "El club, los jugadores, la afición... Todos trabajamos juntos con un claro objetivo en mente y conseguirlo y acabar bien el trabajo fue una liberación brutal".

Ricardo Rodríguez llegó a Japón en 2017. Tras trabajar en México, Arabia Saudí o Tailandia, el entrenador ovetense aceptó el reto de llevar a Tokushima Vortis de nuevo a la Primera División nipona. El club solo había jugado en la élite una vez antes. Fue en 2014. Y conforme subió, bajó. "Lo primero que hice fue crear una identidad de juego de ataque. Antes de mi llegada, Tokushima solía jugar al contraataque y defendía en 5-4-1", recuerda Rodríguez. En su primera temporada, el español perdió en la última jornada la oportunidad de disputar el 'play-off' de ascenso. En la segunda quedó 11º y en la tercera cayó frente a un Primera en el 'play-out'. A la cuarta fue la vencida: Tokushima Vortis cuajó una campaña perfecta y no solo logró el ascenso; también se hizo con el campeonato de la J2-League: "De lo que más orgulloso estoy es de la manera en la que hemos ganado. Con un fútbol ofensivo basado en el juego de posición y la presión en campo rival. Y con muchos jóvenes. Esas fueron las tres marcas de identidad de Tokushima Vortis: juego ofensivo, presión alta y jugadores jóvenes".

Como era de esperar, Tokushima intentó renovar al entrenador que le llevó de vuelta a la J-League, pero Ricardo Rodríguez comprendió que su etapa en los Vortis ya había acabado. "Fue muy complicado decirle al director deportivo y al presidente que me iba. Me despedí entre lágrimas porque depositaron en mi toda su confianza y eso me hizo ser muy feliz. Sé que podía haber seguido muchos años más porque mi conexión con el club y la afición es enorme. Somos una familia, pero necesito probar nuevos retos y Urawa es un club de otra dimensión", descubre el asturiano, que no se lo pensó dos veces cuando recibió la llamada de los 'reds': "Es un equipo al que quería entrenar. Otro club me habría generado más dudas, pero cuando me llamó el Urawa sentí que debía aceptar para continuar creciendo como entrenador".

"Quieren volver a la Champions y ser campeones de Japón. Son objetivos que comparto"

Ricardo Rodríguez

Ricardo Rodríguez cree que la simbiosis entre él y Urawa es perfecta: "Este año no ha tenido un rendimiento acorde con su grandeza -fue 10º en liga-, por eso hay mucho trabajo por hacer. Hay que reconstruir al equipo a nivel de juego, de estilo, e inculcar ciertos comportamientos tácticos. Para eso habrá que rejuvenecer la plantilla, porque muchos de los jugadores más importantes son veteranos". En el comunicado con el que anunció el fichaje del español, Urawa se marcó el objetivo de "ganar la liga en 2022", uno de los grandes motivos por los que Rodríguez se decidió a firmar por los 'reds': "Quieren volver a la Champions y ser campeones de Japón. Son objetivos que comparto. A todo entrenador le gusta estar en un club que pueda luchar por los títulos". No obstante, lo importante ahora es "seleccionar jugadores que puedan llevar a cabo mi idea futbolística. No sabemos cuándo llegará el éxito. Lo importante es que el club vea que existe un proceso y que este va en la línea de lo que se busca. En Japón creen en los procesos, por lo que el éxito acabará llegando".

Tan solo un traductor acompañará a Ricardo Rodríguez a Urawa. Allí, en Saitama, le espera un nuevo cuerpo técnico con el que seguir trabajando. "Me gusta hacerlo así. Creo que los equipos lo valoran porque te integras al máximo. Vas formando a gente, se empapan de cómo ves el fútbol, aprenden el por qué de cada decisión... Son esponjas. Yo les mejoro a ellos y ellos me mejoran a mi", detalla el español, "encantado" en Japón. Su próximo gran objetivo es que los aficionados de Urawa "se sientan orgullosos" y "no vayan al campo solo a ver fútbol": "Quiero que vayan a disfrutar y a sentir emociones positivas". Antes debe cerrar su ciclo en Tokushima Vortis disputando la Copa del Emperador, en cuyos cuartos de final se medirá este miércoles a Honda FC. "Les he dicho a los jugadores que han hecho historia y ahora tienen la oportunidad de ser leyendas. Estamos a tres partidos de otro título y soñamos sin límites", sentencia el español que ha conquistado Japón.