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Özil: "Lo que diga la gente de fuera sobre mi juego o mi carácter es irrelevante, basura"

El futbolista del Arsenal comenzó el año por todo lo alto pero según avanzaron los meses su situación en el club londinense se ha vuelto insostenible.

Özil: "Lo que diga la gente de fuera sobre mi juego o mi carácter es irrelevante, basura"
AS.COM

Cuesta abajo y sin frenos. Mesut Özil inició el 2020 de forma soñada, venciendo a todo un Manchester United (2-0) en la Premier League para poner fin a una racha de cinco partidos consecutivos sin ganar. El grito de felicidad en el túnel de vestuarios del talentoso futbolista alemán al término del encuentro con un "¡Yeah, hostia!" dio la vuelta al mundo. Sin embargo, la temporada avanzaba y su rol en el equipo disminuía cada vez más hasta dejar de contar para el técnico Mikel Arteta. Ahora busca una salida del equipo gunner para volver a sentirse importante, aunque su rendimiento es una incógnita por la evidente falta de ritmo en las piernas. Mientras tanto, el Arsenal está sumido en una grave crisis deportiva, coqueteando con los puestos de descenso.

En febrero, tras un entrenamiento con el club en el que lleva más de siete años, Özil fue claro y conciso. Dio un palo a Unai Emery, anterior técnico del equipo que dejó de contar con él: "Con Arteta yo estoy jugando". Eran momentos en los que Mesut disfrutaba en la mediapunta, con Lacazette arriba y flanqueado por dos rapidísimos futbolistas como Aubameyang y Pepé.

Pasaban los días y el exjugador del equipo londinense Andréi Arshavin predecía a finales de marzo algo que terminaría por suceder: "Özil no tiene futuro alguno en el Arsenal". Pues bien, un par de semanas después, Mesut publicaba con nostalgia un guiño en forma de tuit. Se trataba del propio centrocampista sacando un córner con la camiseta del Real Madrid, club en el que militó tres temporadas. Daba la sensación de que el alemán echaba de menos el Bernabéu.

La afición del Arsenal comenzó a decepcionarse con su ídolo. No solo a nivel deportivo, sino fuera del campo, con una decisión que llamó la atención: fue uno de los jugadores que se negó a bajarse el sueldo tras los ajustes por la pandemia del coronavirus. Özil, con contrato hasta 2021, gana 20,2 millones de euros por temporada.

En julio, Mesut le contestó a Arteta tras unas declaraciones del técnico donostiarra diciendo que el 10 del Arsenal estaba lesionado de la espalda, aunque todo parecía indicar que no quería contar con él por un tema bien distinto. "Estoy listo", publicó Özil en Twitter. El alemán llevaba sin jugar un minuto desde la vuelta a la competición. Fue titular en febrero y marzo ante Newcastle, Everton y West Ham. Lo único, un par de presencias en la convocatoria ante Brighton y Southampton.

En agosto concedió una entrevista a The Athletic y se despachó a gusto: "No se me ha dado la oportunidad de mostrar lo que puedo hacer. No juegas diez partidos seguidos si no estás en forma o no te comportas bien... Si hubiera jugado mal esos encuentros, lo entendería, pero no es el caso. Tras el reinicio, he estado en forma para jugar". Sin morderse la lengua, como es habitual en él, Özil habló sobre aquellos que le critican en un año convulso: "La gente siempre te amará o te odiará, lo principal es lo que piensa quien te conoce. Lo que diga la gente de fuera sobre mí juego o mi carácter es irrelevante, ellos solamente hablan basura para hacer publicidad y saben que utilizando mi nombre conseguirán atención".

Esperando a la nueva temporada, el alemán se entretenía en las redes y respondía un mensaje de un aficionado que revolucionó Twitter a principios de septiembre. Un hincha le preguntó sobre la posibilidad de que algún día fichara por el eterno rival del Arsenal, el Tottenham Hotspur entrenado por Jose Mourinho en la actualidad. Özil no pudo ser más descriptivo en su respuesta: "Si no quisiera ganar ningún trofeo, sí debería jugar allí". De esa forma, el alemán volvió a meterse a los aficionados gunners en el bolsillo.

Sumido en el ostracismo más absoluto esta nueva campaña, sin ficha en Premier ni en Champions League por una relación totalmente rota entre Arteta y él, Mesut ha sido noticia por varios gestos caritativos muy sonados en el planeta. A principios octubre se encargó del salario de Gunnersaurus, la mascota del equipo a la que el club dejó sin sueldo mientras duraba la pandemia. "Me ha apenado muchísimo la noticia de que Jerry Quy, también conocido por ser nuestra famosa y leal mascota y parte integral de nuestro club, haya sido despedido después de 27 años. Es por eso que me he ofrecido a reembolsar al Arsenal el salario completo de nuestro gran amigo verde para que, mientras yo siga en el club, Jerry pueda seguir adelante con el trabajo que tanto ama”, publicó en Instagram.

El último acto de grandeza de Özil fue unirse a Marcus Rashford y repartir comidas gratuitas para los niños más necesitados a finales de octubre. En una acción que lideró el futbolista del Manchester United y que llegó a instancias del mismísimo Boris Johnson, los lotes de comida precocinada se repartieron por colegios de las zonas más humildes. Se supo que Özil hizo una donación al colegio Whitings Hill, en Barnet, por la que se vieron favorecidos más de 70 niños con problemas de recursos.

En vísperas de Nochebuena, el jugador no quiso dejar pasar la oportunidad de comunicarse con sus seguidores en su red social fetiche: Twitter. Los fans tenían que escribirle con el hastag #AskMesut. En esta ocasión, cerró un capítulo que tenía a muchos aficionados gunners intranquilos. El mítico técnico francés Arsène Wenger fue duro con el alemán meses atrás cuestionando su indisciplina y Özil le quitó importancia a sus palabras ensalzando el papel del preparador: "Fue realmente un entrenador fantástico, sí, y también fue una figura paterna para mí y muchos otros jugadores. Creo que muchas personas en el Arsenal realmente le echan de menos".

Sin rastro de Mesut por el césped del Emirates Stadium, 2020 será un año que el futbolista recordará con amargura. Con la impotencia de no poder ayudar a sus compañeros como así mostró en redes cuando el Arsenal cayó por 2-1 contra el Everton el 19 de diciembre dejando a los gunners al borde del precipicio. Un corazón roto que un nuevo destino deberá volver a coser.