MEMORIAS DE SUDÁFRICA

Del Bosque toca a diana

La derrota ante Suiza generó dudas. Se debatió sobre el doble pivote, que Busquets y Xabi Alonso pronto despejaron. Y se cuestionó la capacidad ofensiva. El seleccionador salió al quite.

Del Bosque se animó a soplar la vuvuzela en 'Los Manolos', en Cuatro, y el fotógrafo de AS, Juan Flor, captó el momento ante un divertido Manu Carreño.

La derrota contra Suiza provocó un mar de dudas en la Selección. Pero fue el seleccionador, Del Bosque, quien se encargó de darle un bocinazo a la tropa. Envió señales claras de confianza. Había evidencias de que no pensaba en revolucionar el sistema ni el equipo. El propio Del Bosque lo dejó claro: "Creo en el grupo y en el sistema". El técnico salmantino analizó el partido del debut frente a los helvéticos y llegó a la conclusión de que "lo único que nos faltó fue un poco de suerte. Tiramos 25 veces a puerta...". En posesión, pases con éxito, regates, centros al área, córners, jugadas en el área rival, jugadas con remate en ese área y pases en profundidad, España fue la mejor en el debut del Mundial. Además, la Selección hilvanó la jugada con más pases seguidos del torneo, 32, lo que quiere decir que no abandona su esencia, el tiqui-taca. Pero aún así, la Selección perdió el partido. Del Bosque lo atribuyó a la falta de frescura en ataque, a la necesidad de afrontar algunas situaciones con desborde y al hecho de que, ante defensas como la suiza es preciso encarar, regatear y tirar de primera, sin darle tiempo al rival.

De todo ello se deducía que, si tenía que poner algún remedio ante Honduras, sería en la línea ofensiva, donde reclamaba más velocidad, más profundidad, más arrojo individual y más remate. Efectivamente, los hechos se iban a confirmar al llegar el segundo partido. Silva fue suplente. Eso fue un palo para el canario, que se sintió señalado. Pero no era así. Más allá del disgusto por no verse ante Honduras, Silva terminó siendo un jugador vital en el Mundial de Sudáfrica.

Ese bocinazo de Del Bosque despertó al grupo, que se reafirmó en su sistema. "No vamos a renunciar al tiqui-taca", dijo Fernando Torres. Xavi, el guardián del estilo, fue más allá: "No es momento para cambiar de traje, y además ninguno nos queda tan bien como el nuestro", explicó para referirse a la necesidad de mantener la idea. Desde el segundo partido se acabó el debate sobre el doble pivote, una de las críticas que más acuciaron a Del Bosque, que insistió en la pareja que formaban Busquets y Xabi Alonso. La España de Luis Aragonés venía de ser campeona de Europa en 2008 con Marcos Senna como 'percha', y la presencia en el Mundial de Sudáfrica de dos medios centros se tomó como una renuncia al talante ofensivo del equipo. Pero el que tenía razón era Del Bosque, que hizo funcionar los motores. "Muchas veces nos encontramos diez rivales por detrás del balón, pero aún así sabemos abrir ese cerrojo", dijo Xabi Alonso.

En realidad lo que echaba en falta la Selección era gol. Y el soplo de Vicente a su vuvuzela alcanzó a Villa, que desde el segundo partido se convirtió en la referencia de España y se puso a hacer goles como si no hubiera un mañana.