ESPANYOL - WOLVERHAMPTON

El Espanyol, un Buster Douglas para los Wolves de Tyson

“Si Douglas ganó a Tyson, por qué no podemos ganar nosotros”, se preguntó Abelardo antes de recibir a un Wolverhampton que ganó por 4-0 en la ida.

El Espanyol, un Buster Douglas para los Wolves de Tyson
DIARIO AS DIARIO AS

El momento cumbre de la comparecencia de Abelardo Fernández, previa a la vuelta de los dieciseisavos de la Europa League, se produjo cuando un periodista inglés le pidió al técnico del Espanyol un símil sobre cómo estarían las posibilidades de su equipo y del Wolverhampton Wanderers de pasar a octavos tras el 4-0 de la ida en el Molineux Stadium si en lugar de fútbol fuera boxeo. El asturiano tuvo reflejos y mostró sus conocimientos pugilísticos.

“Me gusta el boxeo”, advirtió Abelardo, para razonar que “los Wolves llevan una gran ventaja, un 90 por cierto ganado, pero todo puede pasar”. Y entonces es cuando lanzó el símil: “Si Buster Douglas ganó a Mike Tyson... ¿por qué no podemos ganar nosotros?¿por qué el Espanyol no puede ser Douglas?”, se preguntó en voz alta, y con una sonrisa de oreja a oreja. Una comparativa solo apta para amantes del boxeo, y que parece surgida como anillo al dedo, ya que hace pocos días, el pasado 11 de febrero, que se cumplieron 30 años de la velada a la que hacía alusión el entrenador perico.

Se trataba de un combate entre el campeón mundial vigente de los pesos pesados, Mike Tyson, y un semidesconocido James ‘Buster’ Douglas. Tyson llegaba a Tokio con un balance de 37 victorias, 33 por KO y 17 en el primer asalto. Pero su contrincante no solo fue aguantando ‘rounds’, sino que siempre llevó la iniciativa y apuntaba a ganar por puntos hasta que en el octavo recibió un golpe en el mentón. Aun así, se levantó y siguió hasta el décimo y definitivo.

Ahí, asestó una combinación letal a Tyson, que se precipitó sobre la lona con el ojo izquierdo extraordinariamente inflamado y cedió el combate, que aun así trajo cola. Su representante, el célebre Don King, trató de impugnarlo alegando que en ese octavo asalto la cuenta para que Douglas se levantase había excedido del tiempo reglamentario, demasiado lenta. No tuvo recorrido y David ganó a Goliath como ansía hacerlo Abelardo contra el Wolverhampton tras el 4-0 de la ida.