COPA DEL REY

Javier Imbroda: "Hoy se podría jugar al fútbol en La Cartuja"

El consejero de Educación y Deporte de la Junta de Andalucía explicó en AS la apuesta por el estadio sevillano donde se jugarán las cuatro próximas finales coperas.

Javier Imbroda (Melilla, 1961) es el principal responsable de que las próximas cuatro finales de la Copa del Rey se vayan a jugar todas en el estadio de La Cartuja de Sevilla, empezando por la que Athletic de Bilbao, Real Sociedad, Granada y/o Mirandés disputarán, dos de ellos, el próximo sábado 18 de abril. Imbroda anduvo varios lustros entrenando por la elite del baloncesto nacional e internacional, en Maristas, Mayoral y Unicaja de Málaga, Caja San Fernando, Real Madrid, Grupo Capitol, ViveMenorca, como ayudante en Lituania y como segundo técnico y también entrenador de la Selección española.

Desde hace poco más de un año ejerce de consejero de Educación y Deporte en la Junta de Andalucía, una nueva aventura política porque Ciudadanos le eligió para una de las carteras con más responsabilidad de un gobierno, el andaluz, que cambiaba de signo tras casi 40 años de dominio socialista. "Hoy en día lo revolucionario es el acuerdo, pactar. Pactar parece algo insólito, que no se puede hacer", repite Imbroda casi como mantra vital.... "pero yo no vengo de la política".

Para pujar por la sede de la final y batir nada menos que al Wanda Metropolitano y Madrid se han tenido que poner de acuerdo la Diputación y el Ayuntamiento de Sevilla (PSOE) y la Junta de Andalucía, en la que gobiernan PP y Ciudadanos con el apoyo parlamentario de VOX. El fútbol, que casi todo lo puede, obró el milagro. El fútbol y una extrema vocación de diálogo, por lo que parece, según explicó en su visita a AS tras firmar el acuerdo con al RFEF: "Creo en el pacto. No sólo por la comunidad, sino también por la ilusión, no hay nada que mueva tanta ilusión como el deporte. Esta será un final de Copa del Rey repleta de acuerdos. Hasta del Sevilla y el Betis, los dos juntos desde el primer momento, han puesto de su parte. Cosas como ésta han sido claves para que la Federación nos eligiera, estoy convencido", afirma el consejero.

El Wanda Metropolitano, con todo lo que conlleva la capital de España, ha sido para el melillense "un durísimo rival. Superar a Madrid no es poca cosa. Creo que ha podido más la pasión en nuestro proyecto, creo que conseguimos contagiársela a la Federación, han creído en nosotros como institución. No se van a arrepentir". Y eso espera no sólo Rubiales, sino también desde ciertos entornos en los que no se daba un duro por la designación de La Cartuja.

Se pensaba, e Imbroda quiere desmentirlo, que no se encuentra en condiciones para albergar un evento como la final de Copa: "La gente tenía una idea un poco confusa sobre el estadio de La Cartuja. Hoy se puede jugar ya un partido, con el césped y todo. Es cierto que hay cosas que actualizar, son 20 meses con el estadio cerrado. Pero el 18 de abril se jugará la final sin ningún problema".

Son cuatro años, la intención es que más, y para eso se buscará mejorar la instalación desde el punto de vista futbolístico. Una de las ideas más atrevidas, y costosas también, la de quitar la pista de atletismo que desde que se acabó de construir el estadio en 1999 rodea el césped. "Quitar la pista es una opción, pero debemos saber qué sentido le queremos dar al estadio. El 18 de abril no habrá ninguna variación, luego veremos cuando lo analicemos. Se debe evaluar qué ha supuesto en estos 20 años tener una pista de atletismo. Espero que el año que viene podamos anunciar ese análisis", afirma con cautela Javier Imbroda.

La pista se usó en 1999 para celebrar un Mundial de Atletismo que debía servir como trampolín para lo que acabó siendo una utopía: las candidaturas de Sevilla a albergar los Juegos de 2004, 2008 y 2012. Esta última murió casi sin nacer, pero para entonces la instalación, aún se le sigue llamando así y por algunos con bastante sorna, era conocida por muchos sevillanos como "el estadio olímpico". Casi 120 millones de euros, 20.000 millones de pesetas de la época, costó construirlo y por eso Imbroda se empeña en darle el máximo uso posible. Así lo constata su declaración, de máxima felicidad: "Esta apuesta institucional por las cuatro Copas del Rey nos hace felices. Queríamos recuperar una joya como es La Cartuja, que tantos años ha estado en el ostracismo. No se ha creído mucho en ese estadio, que nos costó mucho esfuerzo a los andaluces y no era de recibo tenerlo así, completamente olvidado. Queríamos trabajar para relanzar de nuevo esta majestuosa instalación. No hay mejor tarjeta de presentación que las cuatro Copas del Rey".

Aunque la guinda para Imbroda, evidente, sería que el representante andaluz de los cuatro semifinalistas, casi tanto (o quizá más, viendo los precedentes del club burgalés) como el Mirandés, se plantara en la final 250 kilómetros al Oeste y consiguiera además levantar el primer gran título de su historia: "Le deseo suerte a los cuatro semifinalistas, pero mucho más al Granada. Está haciendo una gran temporada a pesar de estar recién ascendido. Por su directiva y por su entrenador, Diego Martínez, que está siendo la revelación de los entrenadores españoles. Ojalá podamos inaugurar esta etapa con un título de Copa del Granada, eso es un sueño".