ESPANYOL

Vargas se revalorizará con Abelardo: su vuelta, inminente

Los extremos cobrarán más sentido con Abelardo y el argentina volverá a recuperar su posición original. En dos semanas debería jugar ya con normalidad.

Matías Vargas.
RODOLFO MOLINA

Si hay un futbolista que puede celebrar el cambio en el banquillo del Espanyol es Matías Vargas principalmente. Para Pablo Machín, las bandas eran de los laterales. Para Abelardo Fernández, son para los extremos. Además, los quiere verticales, rápidos y con desequilibrio, cualidades que tiene el argentino. El jugador, que lleva desde el 24 de noviembre lesionado debido a un esguince de tobillo, debe reincorporarse al grupo esta próxima semana y debería ser alta la siguiente en Copa del Rey si no surgen contratiempos.

Con David Gallego, el Espanyol no acababa de funcionar de manera adecuada, pero el Monito Vargas maravilló en sus dos primeros meses de perico. Esa velocidad, regate y lanzamiento le convertían en un acierto de la dirección deportiva después de colocarse la etiqueta de fichaje más caro de la historia del club (10,5 millones). Con el entrenador proveniente del filial, y actuando casi siempre desde la izquierda en el 4-3-3 o 4-4-2 que empleaba el técnico, Vargas anotó tres goles y dio tres asistencias en ese periodo. En partidos como ante el Eibar, su salida al terreno de juego cambió el decorado.

La llegada de Pablo Machín y el cambio de sistema (3-4-2-1, sin extremos) deparó un Vargas desubicado. Actuaba por dentro pero perfilado en el lado derecho, mientras que el jugador se siente más cómodo a pierna cambiada. Dio la asistencia del 0-1 ante el Levante, pero poco a poco empezó a salir de las alineaciones hasta que cayó lesionado por el esguince de tobillo. El futbolista, en el 1-2 ante el Valencia, no dio una a derechas cuando entró al verde y el equipo notó negativamente sus pérdidas de balón. Fue la constatación de que no encajaba en el estilo Machín.

Al margen del Espanyol, el jugador tiene más alicientes en este final de temporada. Exluido del preolímpico que se jugará en enero, espera recuperar su mejor nivel para convencer al seleccionador argentino y volver a la absoluta y a la sub-23, lo que devolvería el sueño olímpico en caso de que su selección logre el billete a Tokio 2020.