Girona-Real Madrid: cuando David venció a Goliat
Los de Montilivi celebraron un 2-1 en la primera visita blanca. Six Dreams descubre desde dentro que se veían inferiores. Pero creyeron. Y ganaron.


A veces soñar mucho con que ocurra algo acaba siendo el primer paso para darse cuenta de que es imposible. Otras, al contrario. De lo segundo puede hablar el Girona, que en una tarde de película en Montilivi ganó al Madrid en su primer enfrentamiento de siempre. El guion de aquel 2-1 era tan bueno que sólo podía terminar en Amazon Prime Video: un equipo recién ascendido, con el presupuesto más bajo de la categoría, aún tratando de encajar en su puzle 15 piezas nuevas, le remonta un partido al todopoderoso Real Madrid, campeón de Europa los dos últimos años, que en diez jornadas ya le dobla en puntos (9 a 20).
Fue el 29 de octubre de 2017 y en Six Dreams, una producción en colaboración con LaLiga y MEDIAPRO, Amazon descubrió tiempo después algunos de los detalles que se escondían tras la gesta. El principal protagonista es Quique Cárcel, director deportivo del Girona, que en su primera aparición en la docuserie ya hace la sinopsis de la minitrama: "Lo has visto por televisión y, de repente, te enfrentas a un campeón de Europa y estás jugando de tú a tú contra él. Es como David contra Goliat". Y, como en la historia bíblica, ganó David. Habría nervios y tensión, quizá alegría pero seguramente decepción, parecido a una primera cita, pero aun así en la previa hubo espacio para bromas. "Es más guapo que tú", le dijo Cárcel a Machín mientras veían a Zidane en la pantalla del despacho. "El otro día salíamos en rueda de prensa este [por Zidane] y yo y dije 'joder, macho, qué viejo, qué ojeras... Este duerme más que yo'", contestó el hoy entrenador del Sevilla.
Del éxtasis en la grada a la foto en el vestuario
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Luego el capítulo enseña las tripas del fútbol, la antesala de un partido en la élite. Cárcel saluda a sus jugadores antes de jugar, en un gesto en el que se intuye algo de superstición, como si en ese contacto corporal quisiera pasarles fuerza. Pita el árbitro y él y sus colaboradores analizan y comentan. Están en el palco, pero a ratos parecen unos amigos en una casa. "Estás solo, Aday [Benítez], tío. Se ha cagado, ha visto ahí a Ronaldo... [risas]", dice el jefe. Con el gol de Isco, Cárcel se santigua, como pidiendo una ayuda extra. "Este tío está sufriendo, aunque no lo creáis", observa de Zidane. Vuelve a santiguarse y llega el empujón divino. La realidad le ha recortado un buen trecho a la utopía y surge el Cárcel más inconformista: "No quiero una victoria moral, quiero puntos. Todos van a decir 'muy bien el Girona', pero que le den por culo a eso". Marcan Stuani y Portu, y Cárcel se desata, pero recuerda quién es y dónde está y, en tiempo récord, apenas un segundo, se calma, disimula y mira el móvil.
Hernández Hernández silba el final y Cárcel vuelve a las entrañas del estadio. Ahí sigue con la mirada a los jugadores del Madrid, que derrotados y en fila de uno van entrando en su vestuario. Y espera a los suyos, con un recado especial para algunos: "Habéis jodido a vuestro Madrid, ¿eh?". Y entra en escena Machín, rodeado de la plantilla, que ya piensa en la ducha y la celebración: "En el descanso lo hemos dicho: si jugábamos así, teníamos la oportunidad de poder ganar al campeón de Europa". Y esa, la de cuando el Girona se sintió David y tumbó a Goliat, es la inspiración para la remontada que necesita el equipo de Eusebio para repetir en esta vuelta de cuartos de Copa la foto que cierra la secuencia en Six Dreams: los héroes de la hazaña en torno al mítico futbolín de Montilivi.





