"Simeone ha convertido a sus jugadores en grandes marines"

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"Simeone ha convertido a sus jugadores en grandes marines"

"Simeone ha convertido a sus jugadores en grandes marines"

Daniel Sastre

Leonardo González Féliz es como un amigo del barrio pero que se ha hecho famoso. En Casa Juan nos confesó su pasión por el Valladolid antes que por el Barcelona.

¿Qué es lo mejor que tiene el fútbol?

El ambiente que genera. Me gusta ir a los estadios y ver el ambiente cuajado. No hay nada parecido en ningún lado. Las sensaciones, el césped, el color, la luz. Es precioso.

Le he oído decir que hay tres temas de los que no habla: política, religión y Real Madrid. Hoy se va a tener que saltar la regla.

Lo que pasa es que en el fútbol la gente es muy susceptible. Y si haces humor con algo que llega mucho como es tu club, hay algunos que lo llevan mal.

No haría usted un chiste de Florentino Pérez.

No, en absoluto. Además Florentino es fan mío, he tenido el placer de conocerle y es un hombre majísimo. No veo ninguna necesidad.

Y sin embargo, usted que es culé, sí ha llegado a decir que "Iniesta es la primera sepia que se ha pescado en Albacete".

¡Y tanto! El color que tiene el chaval es un poquito ligero. Y cuando empieza a jugar bien se pone translúcido. Iniesta jamás se molesta con las bromas y es un jugador excepcional.

Usted que es de un pueblecito del Bierzo, ¿de qué le viene la afición al Barça?

Por mi padre. El y sus amigos seguían a un futbolista de la Cultural Leonesa, César El pelucas, que se convirtió en un mito cuando fichó por el Barça de Kubala. Entonces mucha gente de León le siguió y desde entonces por afinidad nos fuimos haciendo culés.

Por algo más será usted del Barça.

Fui un apasionado de Cruyff. Me volvía loco. No he visto a nadie jugar como él.

¿Ni a Messi?

Cruyff era mejor que Messi. Lo que pasa es que entonces no se televisaban tantos partidos ni se les seguía como ahora. Si en este momento se pudieran seguir los partidos de Puskas y Di Stéfano, la gente alucinaría porque hacían un fútbol estratosférico.

¿Ha jugado al fútbol?

Era tan malo que al acabar me abrazaban los contrarios. Mi demarcación favorita era escaquearme. De cabeza no iba porque estaba estudiando y donde mejor me encontraba era en el medio. Poner buenos balones y disputar poco.

¿Y como entrenador cual sería su táctica?

Atrás como perros, en el medio como salvajes y adelante a vida o muerte. Y que sea lo que Dios quiera.

¿Está sobrevalorada la figura del entrenador?

No. Se encargan de gestionar. Los futbolistas tienen egos fuertes, ganan mucha pasta y no es fácil hacerse con ellos. Y luego hay entrenadores que dejan su impronta. Mira Djukic el año pasado en el Valladolid. Se jugaba de maravilla.

¿Es usted más de traje o de chándal para estar por la banda?

No me hable que hay algunos no sé de dónde saca las chaquetas Martino, que parece que regenta un chiringuito de perritos calientes. Pero el más increíble que he visto en mi vida fue Stefan Kovacs que salía en los partidos del Ajax con chándal, zapatos de cordones y fumando en pipa. Aquello era memorable. Eso lo ves ahora en la Champions y dices "mira que glamour".

¿Ha perdido glamour el Barcelona?

Al Barça es que ya le han cogido el tranquillo. ¿A qué juega el Barça? Yo lo tengo claro, al balonmano. Todos dándose pases alrededor de una defensa. Ahí lo que falta es un tío grande que defina, como Zigic, el gigante, o como Larson. Ya le han cogido un poco la medida y necesita una variante.

Ya tuvo a Ibrahimovic.

Ibrahimovic está mal de la cabeza. Porque los balones que van por arriba los quiere dar de tacón y las que van por abajo se tiraba en plancha. Siempre ha sido un jugador raro. Excepcionalmente dotado para el fútbol, pero raro. Va a su aire.

¿Y dentro del campo cuál es la situación más extraña?

A mí lo que me sorprende es que cuando a un tío le hacen una falta le sacan fuera del campo para atenderle y el otro equipo se queda con uno más. Si lo piensa es de chiste. ¿Por qué no sale el de la patada hasta que se recupere el otro? Parece que se favorece al infractor. Lo digo en alto para que no caiga en saco roto.

Tomamos nota. ¿Cómo cree que los equipos pequeños afrontan el reto de jugar y perder contra los grandes?

Bueno, lo tienen asumido. Es su forma de vida. Tienen presupuestos escasos y sin embargo juegan con la ilusión de poder dar la sorpresa. Equipos modestos como el Valladolid han tenido jugadores fantásticos. Valderrama, ¿se acuerdan? Era un jugador formidable que tuvo la mala suerte de darse a conocer cuando Míchel le tocó los perendengues; y eso le dejó muy marcado. Pero era un jugador excepcional. No le quitaban la pelota ni con un rifle.

Y cuando se enfrentan el Barça y el Valladolid, ¿dónde está su corazón?

¡Con el Valladolid, desde luego! Y si juega la Ponferradina, también. A muerte oiga. Al Madrid con la Ponferradina ya les pusimos en apuros. En el minuto uno estaba el partido completamente abierto. Es verdad que luego empezaron a caer chuzos en forma de goles

Y de cara a esta temporada, ¿puede haber un tercero en discordia como el Atlético?

Me causó una impresión tremenda cuando vi al Atleti en la Supercopa. Antes era un grupo mentalmente muy débil. Le metían un gol y el equipo era un desmadre. Y ahora les ves, y están como marines. Yo no sé qué les ha dado Simeone, que se pintan la cara de camuflaje y salen a jugar como si estuvieran en la jungla.

Y además juegan bien.

Muy bien. Hay chavales con mucho talento como Koke o el turco Arda Turan. Ese es un ejemplo de lo que ha conseguido el Cholo. Arda es un futbolista con un talento descomunal y sin embargo ayuda en defensa. Y luego está Diego Costa que imprime una tensión brutal por todo el campo.

¿Cree que los desembolsos por Bale y la renovación de Cristiano puede abrir la caja de los truenos con Messi?

Al final todos los grandes jugadores se tienen que equiparar. Son cantidades muy importantes, pero es lo que hay. Es lo que valen hoy en día los grandes, que son los que dan espectáculo, llenan estadios y recaudan enormes sumas en publicidad y derechos televisivos. Es el mercado el que marca el precio de los jugadores. Nadie se lo inventa.

En estos tiempos modernos, ¿echa de menos la figura del defensa escoba?

El mítico líbero. Como gustaba eso, ¿eh? Cuando iba al cruce y les echaba a los delanteros contra el banderín del córner. Ese Pirri grande, una leyenda viva del toreo. Echo de menos el fútbol racial. Ahora están todos muy depilados y ninguno lleva bigote. Así no se puede ir a ningún sitio.

¿No se pega como antes?

¡Hombre, por favor! Antes se pegaban unos sartenazos y para expulsar a un tío tenía que pegar al árbitro y delante de los fotógrafos. Recuerden a Benito, Panadero, Migueli, Goico. Pero es que además los delanteros eran tíos potentes, rompedores. Imagínate cuando te venía volando Santillana, a ver cómo lo parabas.

¿Está muy defraudado con el fiasco de Madrid 2020?

Siempre digo que los Juegos son para guiris, no para el espíritu hispano. En esgrima, si fuera a navaja, seríamos campeones mundiales. Y lo de las vallas encima que estás corriendo como un loco tienes que ir dando brincos. Con lo bonito que es estar sentado, comiendo pipas y viendo como toma la curva el de Jamaica.

¿Usará el episodio de Ana Botella para alguno de sus monólogos?

No. Primero porque me ha dado pena. Y segundo porque nunca meto nada de política en mis actuaciones.

Sin política, a usted en el terreno de juego, ¿le gusta más que suban por la izquierda o por la derecha?

Hombre, los zurdos siempre han tenido más magia.

¿Cómo ve la duplicidad en la portería del Madrid?

Yo soy de portero grande. Lo que pasa es que Casillas no es que sea un jugador importante del Madrid, es que es como un patrimonio del fútbol español y por eso este episodio está siendo tan difícil de resolver.

¿Cómo entrena un humorista? ¿Delante del espejo?

Nada de eso. Lo que hago es escribir los monólogos, los memorizo y luego a las bravas, salgo y lo cuento. Y en el escenario voy viendo lo que funciona. La prueba es el público.

¿Y cómo lleva la presión en esos partidos de Champions que para ustedes son los teatros o la televisión en directo?

Siempre pasas nervios, pero es positivo. Cuanta más experiencia lo llevas mejor. Cuando un teatro repleto te ovaciona es algo que no tiene comparación con nada. En definitiva te están dando las gracias.

¿Y el miedo a que no se rían?

Existe, claro. Hay actuaciones duras, a veces por condiciones del sitio, otras porque el público no está por la labor. Hay que torear. La verdad es que nunca me he quedado en blanco. Si me pasa, me desnudo.

¿La figura del árbitro le parece cómica?

Es la labor más complicada por una razón: todos van a engañarle. De los 22 que salen al campo, todos le intentan guindar. No hay una cultura de respeto al árbitro. Les avasallan porque saben que a la larga tiene réditos.

¿Qué haría para mejorar el fútbol?

Yo soltaría una vaquilla. Cuando veo que un partido es soso y aburrido, soltaría una vaquilla. Como hay vallas y no es peligroso para el público, aquello iba a ser de juerga. Capotazo va y viene y los tíos subidos al larguero. Antológico.

¿Una última reflexión?

Tres. Hay que eliminar la depilación para la gente que hace deporte. Los partidos del lunes que no entren en la quiniela. Si eres millonario tienes que saberlo el domingo. Y como actividad deportiva recomiendo la siesta.

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