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Cambio de hora en España: ¿será la última vez que cambiamos de horario?

La Unión Europea debe debatir si elimina el cambio de horario el próximo 1 de abril, pero la decisión podría atrasarse debido a la pandemia de COVID-19.

Cambio de hora en España: ¿será la última vez que cambiamos de horario?

Esta noche dormiremos una hora menos a causa del cambio de hora que debemos realizar para adaptarnos al horario de verano. Así, a las 02:00 de la madrugada deberemos adelantar nuestros relojes para que sean las 03:00. El cambio horario forma parte de la Directiva Europea 2000/84CE que afecta a todos los Estados miembro de la Unión Europea con el objetivo de aprovechar mejor la luz diurna por la tarde. Sin embargo, aunque parece que no será este año, la práctica podría acabarse pronto.

Repercusiones negativas en la salud

Las primeras disposiciones del horario de verano se adoptaron en Europa en 1980 y con la aprobación en el año 2000 de la directiva comunitaria se fijó el inicio del horario de verano el último domingo de marzo y su finalización en la madrugada del último domingo de octubre. Pero varios expertos consideran que la utilidad de la modificación se ha quedado obsoleta y eclipsada por por las consecuencias negativas que puede tener para la salud.

Ricardo Irurzun, de Ecologistas en Acción, explica a EFE que es necesario fijar una hora y mantenerla todo el año porque diferenciar entre horario de invierno y de verano “podría tener sentido hasta hace cuarenta o cincuenta años pero no tanto ahora”, cuando “no hay forma de comprobar si se ahorra o no energía”, ya que no existen estimaciones “de forma bien estudiada” en los últimos años al respecto.

Lo que sí está comprobado, destaca, es que la variación de horas de luz que recibe el cuerpo humano afecta a su organismo y “aunque nos adaptamos rápidamente a un cambio de este tipo”, cuando se fuerza por razones ajenas a la biología “se produce una desregulación de los niveles hormonales” que implica entre otras cosas un descenso de la melatonina u “hormona del sueño”, lo que afecta al descanso y el rendimiento de la persona.

En esta línea, la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios Españoles (ARHOE) también pide no cambiar el horario debido a las repercusiones sobre la salud. Su presidente, José Luis Casero, afirma en Europa Press que mantener el cambio de hora bianual “no es aceptable” y recuerda que la propia Unión Europea “ha reconocido que dicho cambio no tiene un impacto económico y sí un impacto sobre la salud”, mencionando estudios sobre el impacto de la mortalidad en las carreteras como consecuencia de un problema de fatiga originado por la alteración del sueño y el descanso a consecuencia del cambio horario, o una investigación en la que se aseguraba que “los ataques cardiacos durante los tres primeros días de las semanas después del cambio horario ascienden un 5%”.

El cambio se mantiene en octubre

Dadas estos impactos sobre la salud, varios países, como Rusia o Turquía, ya han dejado de cambiar la hora, mientras que Europa se lo está planteando dese hace un tiempo. En 2018, el Parlamento Europeo propuso suprimirlo y promovió una consulta ciudadana en la que se votó mayoritariamente a favor (84%), pero la decisión final recae en cada país, que tiene de plazo hasta el 1 de abril de 2021 para tomarla. Cada miembro de la Unión Europea elegirá entonces qué horario le beneficia más.

No obstante, igual que ha ocurrido con muchas otras disposiciones, la crisis sanitaria provocada por la COVID-19 ha alterado el calendario, generando un retraso importante en el debate y el proceso de regulación y, a día de hoy, no parece que este año vaya a ser el del adiós al cambio horario. De hecho, ya sabemos que el 31 de octubre volveremos a cambiar la hora del reloj para ajustarla al horario de invierno.