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MEDIO AMBIENTE

Black Friday: un ahorro para el consumidor que le sale caro al planeta

A pesar de que la conciencia ecológica entre los consumidores va en aumento, también se ha incrementado exponencialmente el comercio online, lo que tiene un gran impacto sobre el medio ambiente.

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as.com

Los consumidores españoles dan cada vez más importancia a los aspectos éticos y ecológicos a la hora de adoptar sus decisiones de compra. Sin embargo, no es menos cierto que el volumen de compras online no para de crecer debido a que internet se considera como un entorno seguro y los nativos digitales han crecido, se han incorporado al entorno laboral y ya disponen de recursos para la adquisición de bienes de diversa índole.

Como consecuencia, las compras por internet cada vez van ganándole más terreno al comercio tradicional. Así se desprende por ejemplo del ‘eShopper Barometer’ elaborado por SEUR, un estudio donde se analizan los hábitos y tendencias de los compradores online europeos y que, en lo que se refiere a España, confirma una tendencia imparable. Y es que, si atendemos al dato global, el 12% de las compras que se realiza en nuestro país ya es por Internet.

Y con este panorama, el Black Friday llega para seguir batiendo récords. Y es que según el 'III Informe de resultados y previsiones para Black Friday 2019' realizado por CupoNation, las ventas del comercio electrónico aumentarán el 10,11% con respecto al año pasado, lo que se traduce en 1.710 millones de euros.

Pero las implicaciones para el medio ambiente no son tan halagüeñas ya que el aumento en las compras también implica obviamente un incremento considerable de los paquetes a repartir. “Toda campaña que promueva el consumo desmedido, y especialmente de productos que no son de primera necesidad sino complementos, tiene un fuerte impacto sobre el medioambiente”, explica Eduard Josep Álvarez Palau, profesor del máster de Ciudad y Urbanismo de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

“Por defecto, el consumismo afecta negativamente al medioambiente, porque implica una conversión de recursos naturales o materias primas en productos elaborados que quizá en algunos casos no esté justificada, ya que el uso que se hace de ellos no es lo suficientemente intensivo como para compensar todo el coste ambiental. Pero además, en eventos especiales como el Black Friday, el sistema de distribución de estos productos se ve muy presionado y eso genera impactos en la ciudad”, añade.

Caro para el planeta

Así pues, no es de extrañar que sean muchos los que piensan que el Black Friday, que puede suponer un ahorro al consumidor, le sale caro al plantea. “Se puede considerar que globalmente resulta más ventajosa la venta por internet, porque se evitan los desplazamientos personales en vehículo a los centros comerciales y, en consecuencia, la emisión de gases contaminantes está más controlada y resulta más eficiente por parte de las empresas de transporte”, indica Neus Soler Labajos, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC.

Sin embargo, la imposibilidad de poder agrupar los pedidos, entre otras razones porque se efectúan muchos envíos pequeños; el uso de gran cantidad de envases de cartón y plástico para enviar el pedido; la dificultad de poderlo entregar en un único viaje porque la persona no siempre está en casa para recogerlo, y el transporte internacional -cuando el producto viene de China, por ejemplo- contrarrestan la ventaja que supone que el comprador no tenga que desplazarse. Las ventas en línea son menos ecológicas cuando no se exige una compra mínima que pueda compensar el poner en marcha toda la operativa. Si nos referimos solo a los envíos y al mayor número de devoluciones que se efectúan, podemos afirmar sin ninguna duda que las ventas en línea son menos sostenibles”, concluye.