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Los enfermos de párkinson con depresión tienen más riesgo de sufrir adicciones conductuales

Ludopatía, hipersexualidad o hacer compras compulsivas son algunos tipos de conductas que los pacientes de párkinson que sufren problemas de depresión pueden llegar a desarrollar.

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as.com

Una nueva investigación a cargo de expertos del Hospital de Sant Pau de Barcelona asocia el desarrollo de adicciones conductuales en enfermos de párkinson con depresión. De este modo, estos pacientes son más propensos a sufrir problemas de ludopatía, hipersexualidad o hacer comparas compulsivas.

La enfermedad de Parkinson es conocida principalmente por los temblores y las dificultades de movilidad que genera. Muchos pacientes a los que el tratamiento les permite tener una movilidad normal, presentan adicciones conductuales. Las consecuencias de estos trastornos pueden ser devastadoras para los pacientes y sus familias. Por este motivo, los investigadores están trabajando para identificar a los pacientes con riesgo de sufrir adicciones conductuales con el objetivo de realizar tratamientos personalizados que permitan disminuir el riesgo.

Afecta al 40 por ciento

El trabajo, liderado por Jaime Kulisevskyy Juan Marín Lahoz, ha sido publicado en la revista ‘Annals of Neurology’ y concluye que la depresión es un trastorno muy frecuente en la enfermedad de parkinson, afecta hasta el 40 % de los pacientes en algún momento y con frecuencia aparece algunos años antes del diagnóstico de la enfermedad.

"Queríamos confirmar que la depresión juega un papel en la aparición de adicciones conductuales en la enfermedad de parkinson, y hemos demostrado como la depresión antecede hasta en 5 años a la aparición de adicciones y que el riesgo que supone no depende de otros factores como la edad o los principales genes asociados a la enfermedad de parkinson", resume Kulisevsky.

"Existían algunos marcadores de riesgo de adicciones conductuales, pero su aplicación requería técnicas complejas como el análisis de múltiples genes, por lo que hasta ahora no han supuesto ningún cambio en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson, pero la presencia de depresión es un factor de riesgo muy fácilmente identificable en una visita convencional lo que permite personalizar el tratamiento para obtener la máxima calidad de vida de cada paciente ", añade el Dr. Marín.

El estudio se ha elaborado en el marco del estudio PPMI (Parkinson’s Progression Markers Initiative) promovido por la Fundación Michael J. Fox Foundation para estudiar el parkinson y sigue de cerca a 1.500 personas en todo el mundo para entender y curar la enfermedad de Parkinson.