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DESCANSO

7 gestos para evitar el insomnio

No mirar el móvil, no bajar a ver la TV, controlar la temperatura, son algunas de las situaciones que solemos hacer cuando no podemos dormir pensando en engañar al insomnio.

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as.com

No dormir es algo horroroso. Aprender a relajarse no es fácil, de la misma manera que te duermes en el sofá pero no en la cama. O que por mucho sueño que tengas a lo largo del día, llegan las 12 de la noche, y tus ojos se abren como platos.

¿Qué hacer? Los cambios de horarios pueden facilitar mucho la conciliación del sueño, cenar pronto, acostarse antes, aunque nunca te hayas acostado a las 10 de la noche. Da igual, se trata de descansar y si tu cuerpo te lo pide, hazlo. Vamos a aprovechar para revisar algunas acciones que hacemos cuando no podemos dormir y que no son adecuadas.

7 gestos para evitar el insomnio

Mirar los dispositivos móviles: el peor gesto de todos, no sólo porque nos puede despertar más, encontrar algo interesante o ponernos a pensar en personas o situaciones, e incluso el trabajo, y no debes. Lo ilustra muy bien la pediatra Lucía Galán, cuando por la noche abres el móvil o la tablet antes de dormir, tu mente se activa. Imagina cuando estás intentando dormir...

Ver la televisión: es otro de los peores gestos, no sólo por los estímulos y la luz, sino porque ya te has movido de la cama, te has levantado, igual estás bebiendo algo, tal vez te haya dado hambre y estés picando...

Oscuridad: es clave para dormir bien. Hay gente que puede dormir con las persianas subidas y no pasa nada, pero estás acostumbrados. Pero si eres de los que prefieren la oscuridad máxima, un simple rayo de luz puede hacer que te desveles. Por eso no cambiar ese hábito es fundamental.

Ruido: el ruido es otro factor que altera el sueño - vigilia. Un ruido blanco, habitual para dormir, no molesta y puede ser hasta un arrullo. Hay gente que le gusta dormir con la radio encendida, ese run run... a los niños pequeños se les cantan a veces para que se relajen y se sientan seguros... Por eso es importante evitar los ruidos si no los soportas, o precisamente tener 'tu ruido' para mantener tu línea de descanso.

Temperatura: con calor no se puede dormir. Es algo que el cuerpo lleva mal y no se adapta. Necesita regular la temperatura y por eso no concilias el sueño. Si estos días que ha cambiado el tiempo no sabes si taparte o no, si echarte una colcha o ya el edredón, sigue en pijama de verano, échate una colcha y abre la ventana con la persiana bajada. Será una temperatura fresca pero gustosa para dormir tapado.

Relaja tu mente: a veces es realmente imposible, por eso debes ayudarte de otras herramientas como el ejercicio, el yoga, la acupuntura, o pedir ayuda farmacológica. Pero dormir es fundamental en la vida, y dejar que la mente repose también. Aprender a relajarse no es fácil, pero se puede conseguir. Y el truco de contar ovejitas funciona, porque la mente se centra en eso, y en nada más. Un ritmo pausado, lento, monótono... puede hacer que caigas rendido.

Cambios de rutina: suelen alterar el sueño, llega el estrés, un nuevo trabajo, un nuevo curso, u examen, una reunión... Adaptarse de la manera más rápida será la única forma de que el descanso sea efectivo y no estés pensando todo el tiempo si llega la hora de levantarte, si no has dormido, si te estás empezando a poner nervioso... Intenta por todos los medios aprender a gestionar el estrés, a centrarte en lo positivo, y a dejar de lado la parte más negativa de cada día, cada situación y cada momento.