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Matemáticas para predecir arritmias

Una investigadora de la Universidad de Navarra, Claudia Hawks, ha desarrollado en su tesis doctoral un modelo matemático teórico cuya aplicación podría contribuir a predecir arritmias cardíacas.

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as.com

La científica de la Universidad de Navarra Claudia Hawks ha desarrollado en su tesis doctoral un modelo matemático teórico cuya aplicación podría contribuir a predecir arritmias cardíacas, además de estudiar problemas de la conducción eléctrica en el corazón y, en concreto, la propagación eléctrica en un tejido cardíaco cuyos miocitos (células muscales) presentan daños en los canales de comunicación entre ellos. Un avance en salud absoluto.

El trabajo se basa en una simulación resuelta mediante ecuaciones matemáticas, es decir, no se ha empleado un tejido cardiaco animal sino que se ha desarrollado un tejido computacional para realizar las mediciones oportunas. "Lo que hacemos es tomar los datos provenientes de experimentos reales y, siguiendo las ecuaciones de funcionamiento, repetir el experimento simulando en el ordenador", explica la investigadora.

El estudio matemático del corazón

La aportación clave de esta investigación es que si se producen fallos en la conducción eléctrica del corazón "existe un límite que el tejido puede soportar antes de fallar" y "esto podría usarse para predecir arritmias si se conocen las causas que las producen bajo determinadas condiciones", apunta Hawks.

Este estudio ha permitido observar cuándo los miocitos no están bien comunicados y la electricidad no se propaga de manera adecuada a través de ellos. "Conseguimos reportar una variación en la apertura de los canales lo que produce que esos canales alternen entre permitir el paso de la electricidad o casi impedirla, de un miocito a otro. Este efecto repercute en un daño del tejido que produce un fallo cardiaco", señala Hawks.

El objetivo: la prevención

El avance en esta línea de investigación debe ser la prueba experimental para poder entender por qué sucede este fenómeno y el daño real que produce en el tejido cardiaco. "Las variaciones de la conductancia en los canales que conectan a los miocitos deben ser consideradas en el software actual de la instrumentación utilizada por los médicos. De esta manera, podrán detectar los casos en que se den estos fallos", remarca.

Hawks insiste en la relación que debe existir entre las matemáticas y el estudio del cuerpo humano y la contribución positiva de esa disciplina científica a la salud de las personas, a través de los desarrollos tecnológicos que se aplican a los tratamientos.