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Toma nota: el truco definitivo para pelar ajos y evitar su persistente olor en las manos

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El ajo es un ingrediente básico en la dieta mediterránea y, como tal, rara es la receta que no requiere de una par de dientes o tres para su ejecución, pero manipularlo no es la parte más agradable del proceso.

El ajo es una planta perteneciente a la familia Allium (cebolla) y constituye uno de los ingredientes básicos de la dieta mediterránea y, como tal, se emplea en una infinidad de recetas por su inconfundible sabor. Pero además, posee un alto contenido en compuestos organosulfurados y antioxidantes, además de vitaminas, aminoácidos, fructooligosacáridos y otros micronutrientes y según cómo se procese, los organosulfurados se convierten en distintos derivados a los que se les atribuyen diferentes propiedades saludables por lo que no son pocos quienes defienden sus propiedades terapéuticas.

Sea como fuere, más allá de su inconfundible sabor o de su valor nutricional, uno de los principales inconvenientes que tiene el ajo es el que hace referencia a su manipulado en gastronomía. Hay quien no lo pela para utilizarlo en determinadas recetas, pero quien más o quien menos alguna vez se ha tenido que enfrentar a ese molesto momento. Y decimos molesto porque lo habitual es que una vez se ha pelado el ajo, las manos se impregnan con un persistente olor que para mucha gente es difícil de soportar.

Método sencillo y práctico

Pues bien, una usuaria de Twitter ha compartido un método sencillo y práctico para pelar ajos que está triunfando y que parece desterrar cualquier inconveniente a la hora de manipularlos. Obviamente, es necesario un poco de práctica para lograr el mismo resultado que el que se aprecia en las imágenes pero parece que nos encontramos ante la mejor manera de proceder.

Habrá que ver si el truco funciona de la misma manera con todas las variedades de ajos, o si es más efectivo con las más pequeñas ya que, por lógica, existen menos posibilidades de que se rompa un diente cuanto más pequeño sea su tamaño. También es de suponer que la incisión y el tipo de cuchillo que se emplee son igualmente determinantes. En este sentido, quizá lo mejor sea utilizar un cuchillo mondador o puntilla de pequeñas dimensiones.