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Harvard concluye que el consumo de carne roja aumenta el riesgo de muerte prematura

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Un mayor consumo de carne roja, especialmente la procesada, se asocia con un elevado riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer y muerte prematura.

Cuando prestigiosas instituciones, como la Universidad de Harvard (EEUU), alertan sobre determinados hábitos potencialmente perniciosos conviene prestar atención. El consumo de carnes rojas debes ser esporádico y casi testimonial si hablamos en términos de salud. Y una nueva investigación de la institución norteamericana vuelve a poner de manifiesto la necesidad de no exceder la cantidad de este tipo de carne, especialmente la procesada, en nuestra dieta.

Y es que los resultados de una nueva investigación, liderada por expertos de la escuela Harvard TH Chan de Salud Pública y publicada en la la edición online de 'BMJ' , concluye que quienes aumentaron sus raciones diarias de carne roja durante un período de ocho años tenían más probabilidades de morir durante los siguientes ocho años en comparación con las personas que no aumentaron su consumo de carne roja. De igual forma, los investigadores también fueron capaces de asociar la disminución de la carne roja y el aumento simultáneo de alternativas saludables de alimentos a lo largo del tiempo con una menor mortalidad.

Una importante evidencia ha demostrado que un mayor consumo de carne roja, especialmente la procesada, se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer, incluidos los de colon y recto, y muerte prematura. Este es el primer estudio longitudinal que examina cómo los cambios en el consumo de carne roja a lo largo del tiempo pueden influir en el riesgo de muerte prematura.

Resultados concluyentes

En concreto, tras analizar datos de 53.553 mujeres y 27.916 hombres, sin antecedentes de enfermedad cardiovascular y cáncer al inicio del estudio, entre 1986 y 1994, trataron de determinar si los cambios en el consumo de carne roja en ese periodo predecían la mortalidad entre los años 1994 y 2002, y si los cambios en este último periodo predecían la mortalidad entre 2002 y 2010.

Así, el aumento de la ingesta total de carne procesada, la mitad de una porción diaria o más, se asoció con un riesgo 13% mayor de mortalidad por todas las causas. La misma cantidad de carne sin procesar aumentó el riesgo de mortalidad en un 9%. Los expertos también descubrieron asociaciones significativas entre el aumento del consumo de carne roja y el aumento de las muertes por enfermedades cardiovasculares, respiratorias y neurodegenerativas.

Cambio en la dieta

Además, otros aspecto relevante de la investigación es que la asociación en el aumento del consumo de carnes rojas con un mayor riesgo relativo de mortalidad prematura fue consistente entre los participantes, independientemente de la edad, el nivel de actividad física, la calidad de la dieta, el estado de fumador o el consumo de alcohol. Al igual que una disminución de su consumo junto con un aumento en el de los frutos secos, pescado, aves de corral sin piel, lácteos, huevos, cereales integrales o vegetales durante ocho años se asoció con un menor riesgo de muerte en los ocho años siguientes.