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DERMATOLOGÍA

Los efectos de la luz azul en la piel: envejecimiento e hiperpigmentación

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Según los expertos, la clave para saber si la luz azul puede suponer un riesgo para la piel está en el grado de exposición que necesita esta radiación para generar un daño.

Mucho se ha hablado en los últimos tiempos acerca de los efectos de la luz azul sobre nuestro organismo, sobre todo en lo que al descanso y a la salud visual se refiere. Pero pocas veces pensamos en las consecuencias que una prolongada exposición a este tipo de luz, omnipresente hoy en día, tiene sobre la piel. La llegada de las luces LED, la presencia de fluorescentes, la invasión de pantalla o la propia luz solar hacen necesaria una reflexión, que es precisamente lo que ha sucedido en el reciente Congreso Nacional de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), celebrado en Barcelona.

“Más que considerar que existe un riesgo real, lo que queremos difundir es la constatación de que debemos prestar atención a algo nuevo cada vez más presente en nuestra vida y que, por tanto, también puede tener un efecto en la piel, ya que se trata de otro espectro de luz al que estamos cada vez más expuestos”, señala la doctora María Victoria de Gálvez, miembro del Grupo de Fotobiología de la AEDV.

Un argumento, el de la sobreexposición, que comparte también el doctor el Rubén del Río. “En dermatología, se usa la luz azul como una herramienta terapéutica, al igual que recurrimos a la radiación ultravioleta para la psoriasis o la dermatitis atópica. El problema podría derivar cuando hay una exposición abusiva a luz azul, algo que todavía está por definir. Como dermatólogo no diría que es una alerta roja, pero sí aconsejaría moderar el uso de las pantallas, aunque no tengan efectos tan negativos como la luz ultravioleta”, explica el experto, si bien cada vez existen más evidencias de sus efectos sobre el organismo.

El doctor en Biología y académico de la AEDV, José Aguilera, enumera algunas de las consecuencias documentadas hasta la fecha:

  • Potencialmente, puede producir daños cutáneos por estrés oxidativo. Esto va a activar a los melanocitos para que incrementen la melanina cutánea.
  • También se ha visto que afecta al estado hídrico de la piel y a la barrera cutánea porque la exposición a esta radiación altera la síntesis de algunas proteínas.
  • Todo ello puede revertir en un mayor envejecimiento y en una mayor pigmentación.

“No obstante, la clave para saber si la luz azul puede suponer un riesgo para la piel está en el grado de exposición que necesita esta radiación para generar un daño. ¿Cuántas horas se tendría que mirar el móvil para generar dosis de luz azul que pudieran pigmentar la cara? Según un reciente trabajo, serían 48 horas seguidas”, explica el doctor Aguilera.

“Pero, hay que tener en cuenta que todo suma. Un 37% de la radiación de un fluorescente pequeño es luz azul, las luces LED blancas emiten un 35% de luz azul, el porcentaje de esta luz emitida por la pantalla del móvil, de una tablet o de una televisión asciende al 40%. Todo es sumatorio”, añade.

Quiénes están más expuestos

Las personas que podrían tener más riesgo de sufrir una hiper pigmentación por la repetida exposición a la luz azul son:

  • Aquellas con un fototipo alto, ya que sus células tienden a producir más melanina,
  • Las mujeres embarazadas y
  • Las personas que se someten a peeling o procedimientos de resurfacing en la cara ya que su piel está más sensible durante un tiempo a la radiación luminosa.