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Añadir especias al aceite vegetal reduce la producción de sustancias nocivas

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Un estudio de la Universidad Católica de Valencia (UCV) revela que este sencillo gesto puede disminuir la producción de sustancias perjudiciales para la salud y prolonga su vida útil.

Un equipo de investigadores de la Universidad Católica de Valencia (UCV), en colaboración con el Instituto Rowett de la Universidad de Aberdeen (Escocia), ha descubierto en un reciente estudio que añadir especias a los aceites vegetales disminuye la producción de sustancias perjudiciales para la salud y prolonga su vida útil.

Según indica la institución, la industria alimentaria utiliza antioxidantes sintéticos como el hidroxibutilanisol o el hidroxibutiltolueno con el objetivo de controlar el proceso oxidativo de aceites para que su tiempo útil sea mayor. El problema es que en muchos países su uso está prohibido por sus posibles efectos tóxicos.

El objetivo del trabajo de investigación, publicado en el 'Journal of Foods Composition and Analysis' y en el 'International Journal of Food Science and Technology', no era otro que determinar qué componentes de los aceites contribuyen en mayor grado a resistir a la oxidación, así como una serie de hierbas y especias que mejoran dicha resistencia con la finalidad de evitar consevuencias no deseadas para la salud por el uso de antioxidantes sintéticos.

Así pues, los expertos de la UCV emplearon aditivos de origen natural con alto contenido en compuestos fenólicos de reconocida capacidad antioxidante, caracterizados por captar radicales libres indeseables en los procesos de oxidación. De entre hierbas y especias como el orégano, el jengibre o la pimienta negra, utilizadas en la investigación, el romero en polvo mostró el mayor potencial para proteger a los aceites vegetales de la oxidación.

Estos aditivos tienen importantes aplicaciones domésticas. Por ejemplo, la adición de una pequeña cantidad de polvo de romero a un aceite vegetal disminuye la producción de sustancias perjudiciales para la salud en el proceso de fritura. Además, estos aditivos naturales prolongan la vida útil de los aceites”, explica Gloria Castellano, profesora de la UCV.

Cuando un aceite o grasa se somete a altas temperaturas, los ácidos grasos sufren procesos de oxidación que producen compuestos derivados potencialmente tóxicos como el malondialdehído, que se conoce por sus efectos perjudiciales para la salud y pueden conducir a generación de procesos cancerígenos, alzheimer, diabetes, problemas coronarios, y modificaciones en la microbiota intestinal”, añade Castellano.

Objetivo: sustituir los antioxidantes sintéticos

Los investigadores de la UCV vana a seguir explorando “la línea de investigación en torno a la estabilidad oxidativa de alimentos que contienen grasas y aceites con el objeto de conseguir que los alimentos que se encuentran en el mercado, que contienen aceites y grasas, sustituyan antioxidantes sintéticos con efectos tóxicos, por productos naturales con alto contenido en compuestos fenólicos, que además de mejorar la estabilidad oxidativa, aporten beneficios para la salud”.