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Protegiendo los olivares se protege el aceite de oliva

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Deoleo

Más de 130 mil hectáreas de Olivar Tradicional No Mecanizable (OTNM) se encuentran en proceso de abandono, y más de 500 mil hectáreas podrían desaparecer en la próxima década, lo que pondría en riesgo un activo clave en el sector.

El aceite de oliva es vital para la economía española, para la dieta mediterránea y para el medio ambiente. España es el principal país productor y exportador de aceite de oliva del mundo, con un total de 2,7 millones de hectáreas de olivar productivo, más del 90 % destinadas a la obtención de aceite. El oro líquido más preciado del mundo.

El sector supone el 0,6 % del PIB nacional, da trabajo directo a más de 220 mil personas (casi el 1 % de la población activa y el 29 % de los trabajadores agrícolas), si incluimos el empleo indirecto, las cifras ascienden a 1,3 millones de empleos (5,7 % de la población activa). Por eso un sector tan clave hay que protegerlo.

El aceite de oliva, en serio peligro

Según el Informe Salvemos el buen aceite, elaborado por el analista oleícola internacional Juan Vilar y encargado por Deoleo, multinacional española de alimentación, líder mundial en comercialización de aceite de oliva, en España, el Olivar Tradicional No Mecanizable (OTNM) supone del orden de 500 mil hectáreas, es decir, más del 20 % del total de olivaren nuestro país y de 200 mil pequeñas explotaciones (de entre 1 y 3 hectáreas cada una) de unas 300 mil familias de Andalucía, Castilla-La Mancha, C. Valenciana, Cataluña y Aragón, que podrían desaparecer en los próximos 10 años.

El informe confirma que la sostenibilidad del olivar español, especialmente el mencionado no mecanizado, está en serio peligro, sobre todo debido a la brecha creciente entre producción y consumo en España y en todo el mundo. Para Juan Vilar, “es posible, y necesario, revertir esta situación. Hace falta el compromiso de todos los agentes del sector para mantener un tipo de olivar que tiene un importante papel social, económico y medioambiental, que es típicamente español y que, por su singularidad, aporta una enorme riqueza y variedad a la oferta de aceite de oliva”.

Expansión en todo el mundo del aceite de oliva

En los últimos 6 años, la olivicultura internacional ha experimentado una gran expansión, con más de 11,6 millones de hectáreas de olivar distribuidos en 64 países productores, encabezados por España, Italia y Grecia. Durante los últimos 15 años, se ha pasado de 46 a 64 países productores, se han plantado 1,65 millones de hectáreas (10 nuevos olivos cada segundo) y se ha incrementado un 34 % la producción mundial. La capacidad productiva potencial del olivar mundial ha aumentado hasta los casi 5 millones de toneladas de aceite de oliva anuales.

Pero, en cambio, el consumo ha bajado, y eso afecta por igual en todos los países, pero más en los productores. Se ha producido una caída del consumo de más de 5 puntos porcentuales acumulados en las últimas 9 campañas y que, en la última y según datos del Consejo Oleícola Internacional (COI), ha sido de casi 3 millones de toneladas.

En España, primer país productor y uno de los principales consumidores de aceite de oliva del mundo, el consumo también está descendiendo. El crecimiento en la categoría Virgen Extra (AOVE), no compensa la bajada general.

Cómo salvar el olivar español

El olivar tradicional español es parte fundamental de nuestra cultura, economía e incluso de nuestra propia marca España. Para protegerlo, Deoleo promueve un movimiento de alianzas con toda la cadena de suministro, algunas ya en marcha, para garantizar la trazabilidad y calidad de sus aceites de oliva virgen extra (AOVE), desde el olivo hasta la mesa, la protección del medioambiente y los recursos naturales, así como la preservación de la biodiversidad, el respeto a las prácticas laborales justas y el fomento de las comunidades locales.

Otras medidas serían que todos los agentes de la cadena de valor del aceite de oliva trabajen en elevar los estándares de calidad e invertir en dar valor al aceite de olivar, consiguiendo la adecuación de la demanda y la oferta, y el correspondiente desplazamiento del rendimiento hacia el origen y mayor rentabilidad para el agricultor. Un beneficio que sería de todos no sólo por trabajo, del campo sobre todo, sino del sabor, y todas las propiedades que le llegan al consumidor.