Deporte y Vida

EJERCICIO FÍSICO

10.000 pasos al día: cuánto hay de mito y de realidad

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Mucho se ha debatido sobre la conveniencia de alcanzar esa cifra para que una persona pueda considerarse físicamente activa, pero no hay que obsesionarse: lo importante es huir del sedentarismo.

No hay que obsesionarse. Completar el reto de caminar 10.000 pasos al día es, a buen seguro, beneficioso para la salud, pero no es menos cierto que quizá sea un objetivo difícil de cumplir o directamente inalcanzable para muchos. Y no por ello debe considerarse que alguien que no sea capaz de llegar a esa cifra deba considerarse como una persona físicamente poco activa.

De hecho, según comparte el Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM por sus siglas en inglés), para considerar caminar como ejercicio aeróbico debería realizarse a una velocidad media de 5 kilómetros por hora, lo que traducido en tiempo supondría unos 100 minutos aproximadamente para alcanzar los 10.000 pasos. Una exigencia que ni siquiera la Organización Mundial de la Salud (OMS) se atreve a pedir.

“Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares y la salud ósea, y de reducir el riesgo de enfermedad no transmisible y depresión, se recomienda que los adultos de 18 a 64 años dediquen como mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica, de intensidad moderada, o bien 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividades moderadas y vigorosas”, asegura el organismo.

El origen de los 10.000 pasos

¿Y por qué 10.000 pasos? Pues lo cierto es que no está excesivamente claro de dónde viene esa recomendación y no son pocos quienes atribuyen a un ejercicio de marketing que se haya instalado en la memora colectiva como una verdad absoluta. Y es que el origen de la mítica cifra podría remontarse a 1964, cuando una una empresa japonesa comenzó a comercializar un podómetro denominado Manpo-Kei, que literalmente significa 'medidor de 10.000 pasos', con motivo de los Juegos Olímpicos de Tokio y basado en la obsesión de algunas personalidades niponas por el creciente índice de sedentarismo en el país.

¿Qué dice la ciencia?

Precisamente, un reciente trabajo a cargo de expertos del Brigham and Women’s Hospital de Boston (EEUU) ha intentado arrojar algo de luz al respecto a través del análisis de los datos de un grupo de mujeres de 72 años de media durante cuatro años. Los datos de la investigación, cuyos resultados han sido presentados en la reunión anual del American College of Sports Medicine y publicados en ‘Jama Internal Medicine’, vienen a confirmar que lo importante, más allá de obsesionarse con una cifra, es moverse.

No en vano, los investigadores concluyen que el hecho de completar tan solo 4,400 pasos por día se asoció significativamente con un menor riesgo de muerte en comparación con 2,700 pasos por día. El riesgo de muerte continuó disminuyendo cuantos más pasos se daban, pero se estabilizó alrededor de 7.500 pasos por día, cifra sensiblemente menor que los famosos 10.000 pasos y que muchos ‘wearables’ incluyen hoy en día como objetivo saludable.

Lo importante es la intensidad

Y no es la única evidencia que apunta en este sentido. Otro estudio liderado por el profesor Robert Copeland, de la Universidad de Sheffield Hallam (Inglaterra) comparó los datos de dos grupos de voluntarios: quienes completaron los 10.000 pasos y quienes por su parte realizaron tres caminatas al día a ritmo vigoroso por espacio de 10 minutos cada una. Y los resultados indicaron que a pesar de completar un menor número de pasos y de distancia, la intensidad del ejercicio era mayor y por lo tanto más determinante en términos de salud.