Deporte y Vida

PSICOLOGÍA

Fobias y miedos: combatirlos con la realidad virtual ya es posible

realidad virtual

JOSE ANTONIO PEREZ

Se ha demostrado que estas técnicas ofrecen resultados más rápidos en los tratamientos, el terapeuta puede ajustar la intensidad de las sesiones y controlar muchas variables diferentes.

Imagina que le tienes miedo a las alturas. Y en una sesión en una oficina no avanzas. Con unas gafas de realidad virtual, con un escenario donde parece que te mueves de verdad, todo cambia, y es ahí donde el terapeuta puede avanzar y el paciente sentir de verdad, sin moverse, ese miedo o fobia.

Y es que las terapias de realidad virtual están dirigidas al tratamiento de algunos de los problemas psicológicos más frecuentes: trastornos de ansiedad como fobias (animales, espacios cerrados, alturas, volar...), ataques de pánico, TOC, ansiedad generalizada, ansiedad social, estrés postraumático, trastornos alimenticios, TDAH, etc.

Cómo funciona la realidad virtual en psicología

Sentir miedo en un entorno controlado ayuda a progresar con las fobias.

"Las simulaciones 3D inmersivas permiten a los pacientes experimentar sus reacciones emocionales características como si se tratase de situaciones reales, con la ventaja de que el paciente se encuentra en un contexto más seguro y controlado. Esto le predispone a querer enfrentar sus problemas y practicar respuestas alternativas de afrontamiento, en lugar de evitar el malestar y los estímulos asociados al mismo", cuentan desde GrupoLaberinto.

Uno de los puntos fuertes de la terapia de realidad virtual es que "genera una gran motivación para seguir practicándola, ya que los pacientes notan muy pronto una mayor sensación de competencia para lidiar con sus dificultades en la vida real. Además, los avances se pueden medir objetivamente, tanto con escalas de autovaloración, como con la respuesta psicofisiológica (conductancia electrodérmica). Por otro lado, la tecnología permite, no sólo entrenarse en la propia sesión, sino hacer también prácticas de refuerzo entre sesiones", añaden.

La realidad virtual, más que una terapia en sí, supone un complemento terapéutico para el abordaje de múltiples trastornos psicológicos y también permite llevar a cabo un entrenamiento en técnicas de relajación, EMDR (estimulación bilateral para el reprocesamiento de recuerdos), mindfulness y habilidades sociales, entre otras. Además, también se puede emplear como recurso para trasmitir contenidos psicoeducativos relevantes sobre aspectos relacionados con la salud y las emociones.