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FISIOTERAPIA

Síndrome de hombros caídos: cómo corregir la postura de manera sencilla

sindrome hombros caidos

as.com

Más de allá de una postura que perjudica la espalda, el estómago, los brazos, el cuello... tras este síndrome también se puede encontrar algún complejo y una situación psicológica a tratar.

Llevar una espalda erguida, los hombros hacia atrás, no es sólo una cuestión de salud, sino también psicológica. Estar rectos hace que todo el cuerpo esté trabajando y funcionando de la mejor manera para un bien global.

Aunque a veces, sin darnos cuenta, padezcamos el síndrome de los hombros caídos, la tendencia a inclinar ligeramente el cuerpo hacia adelante, incluida la cabeza, curvando la espalda y encorvando los hombros. Una mala postura que cada vez se aprecia en más personas y de distintas edades, debido a la incorporación de los ordenadores y los teléfonos móviles a nuestra rutina cotidiana.

Una espalda recta, una salud fuerte

Cuanto más nos encogemos y caminamos así, explica el quiropráctico Ata Pouramini, "más tiende nuestro cuerpo a permanecer en esta postura. El motivo es la gran flexibilidad y control sobre el resto del sistema músculo esquelético de la espinal dorsal. Al doblarse, provoca al curvatura del resto. Esta curvatura, a su vez, produce dolor o ciertas molestias que sólo se calman mientras sigamos encorvados, con los hombros caídos", cuenta.

"Además de lumbalgia y dolor de cervicales, el síndrome de los hombros caídos resulta antiestético porque nos hace perder altura y estilo, además de mayor apariencia de volumen en el vientre. Al estirarnos, metemos barriga, y además, exhibimos una actitud menos cohibida, más poderosa", reseña.

Para corregir esta postura, "tanto en reposo como en movimiento. Hay que procurar caminar erguidos, con los hombros en perpendicular a la cintura. Un ejercicio diseñado ad hoc para conseguirlo es caminar imaginando que se porta un vaso de agua lleno sobre la base del esternón y que hay que evitar que se derrame lo máxime posible de líquido. Si andamos rápido manteniendo la postura, tenderemos a corregir los hombros caídos", explica. Pero hay más.

La actitud con los hombros caídos hace que parezca que tienes más tripa.

Cómo sentarte correctamente

"Si estamos sentados, debemos tratar de mantenernos apoyados en el respaldo el mayor tiempo posible, si hablamos de este problema. Evitará que nos echemos hacia delante por defecto".

El mejor entrenamiento

  • Entrenar con ejercicios específicos, como poner una pelota de tenis entre los dorsales y tratar de mantenerla, mientras apoyamos la espalda contra la silla durante treinta segundos. Repetir el ejercicio cinco o seis veces, con un intervalo de otros treinta segundos entre ellos.
  • Realizar ejercicios de rotación, tumbados boca arriba , con los brazos levantados y girando el torso, de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, en un ángulo de 45 grados.

Un problema psicológico escondido

Revisar nuestra actitud vital. "La postura puede ser un reflejo de cómo nos sentimos.Si estamos cohibidos, si somos tímidos, si nos sentimos en un plano inferior, tendemos a encogernos físicamente. De ahí que se hable de posturas de posturas de poder cuando estamos erguidos, bien colocados y nos sentimos fuertes. Quizá sea necesario bucear en nuestra autoestima", afirma Pouramini.