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PRIMEROS AUXILIOS

Cómo actuar en caso de asfixia por atragantamiento: maniobra de Heimlich

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as.com

El último caso acontecido en nuestro país, en el que falleció un niño de 3 años a causa de asfixia por atragantamiento, pone de manifiesto la necesidad de una mayor y mejor educación para una rápida respuesta.

Hace falta una mayor educación en maniobras de primeros auxilios. Según los datos que manejan la Fundación Mapfre y la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), el 75 por ciento de los españoles considera deficiente o muy deficiente la formación que atesoran en situaciones límite en las que una rápida actuación puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte. De hecho, solo el 38 por ciento se sienten capacitados para responder ante una parada cardiaca.

Cifras a todas luces insuficientes si tenemos en cuenta que en el caso de la asfixia por atragantamiento provoca más muertes al año en España que los accidentes de tráfico. Y el último último caso acontecido en nuestro país, en el que falleció un niño de 3 años a causa de un grano de uva, pone de manifiesto la necesidad de una mayor y mejor educación en primeros auxilios.

Maniobra de Heimlich

Los atragantamientos son muy frecuentes, aunque en la mayoría de los casos se resuelven gracias a que al reflejo de la tos es suficiente para limpiar las vías respiratorias cuando un poco de líquido, saliva o una pequeña porción de comida nos hace pasar un mal rato. Pero en ocasiones se produce una obstrucción que puede desembocar en un desenlace fatal. En ese caso es muy importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones que comparte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU):

Si la víctima puede toser

Si la víctima del atragantamiento puede toser, lo mejor es no intervenir para dejar que el reflejo natural de la tos haga su trabajo y no palmear la espalda de la persona atragantada si está de pie o sentada, pues el cuerpo extraño podría desplazarse aún más adentro.

Sin embargo, si la tos no está surtiendo el efecto deseado y la persona se debilita, puedes ayudarla a doblarse por la cintura e inclinarse mucho hacia delante, para darle a continuación algunas palmadas enérgicas entre los omóplatos. De este modo, si el cuerpo extraño se mueve, será hacia afuera y no hay peligro de que se encaje aún más en las vías aéreas.

Si la víctima no puede toser

Si la víctima no logra toser es porque sus vías respiratorias están totalmente obstruidas y corre peligro de morir por asfixia en pocos minutos. En estos casos, tienes que actuar con calma y rapidez, empezando por preguntarle a la víctima si se está ahogando. Si la respuesta es sí, dile que la vas a ayudar, para que no se asuste cuando la manipules.

La maniobra de Heimlich no es difícil, pero hay que tener en cuenta que si la víctima es una persona muy obesa o bien es una embarazada, hay que colocar el puño en mitad del esternón. De igual forma, hay que tener en cuenta si la víctima es un niño ya que en menores de 12 meses no es recomendable hacerla por las lesiones que se pueden causar y se deberá proceder, a colocarlo bocabajo (sobre el antebrazo), abrir la boca con la mano sobre la que descansa y a dar 5 golpes secos en la espalada para expulsar el cuerpo extraño o llamar rápidamente a los servicios de emergencia. Si el niño es mayor hay procurar adaptar la fuerza a ejercer a la edad y tamaño del niño, y sentarte o arrodillarte para adecuarte a su estatura.

Si la víctima está inconsciente

Si la víctima está inconsciente y tumbada en el suelo, hay que colocarla boca arriba y sentarse a horcajadas sobre ella, practicando las presiones en el mismo punto y en la misma dirección, con las manos superpuestas y usando el talón de la mano que está debajo. Hay que hacer varias series de compresiones hasta que el objeto sea expulsado. En caso de que no lo expulse puede ser necesario emplear la reanimación cardiopulmonar (RCP).

Si estás solo

Si estás solo y sientes que corres peligro de asfixia, es posible hacerse uno mismo la maniobra de Heimlich: coloca el puño sobre la parte superior del abdomen y cúbrelo con la otra mano. Después, busca un apoyo sólido como el borde de una mesa o el respaldo de una silla, y apóyate sobre él de modo que las manos presionen con fuerza y rapidez hacia dentro y hacia arriba.

 

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