Deporte y Vida

PSICOLOGÍA

Por qué nos hacen llorar tanto los anuncios de Navidad

anuncios navidad

IKEA

El tiempo que nos queda por estar con los que queremos; lo poco que conocemos a nuestra familia; el hijo que vuelve de estudiar fuera… situaciones cotidianas que nos conmueven al instante.

La Navidad es ese momento en que te reúnes con la familia, en que estás rodeado de los que más quieres, ese momento en que echas de menos a los que no están y te gustaría estar más con lo que sí tienes cerca.

Y los últimos años los anuncios de Navidad nos han puestos los pelos de punta y nos han llegado a emocionar hasta el límite. Y, junto a ellos, el reportaje que cada Navidad realiza el periodista Carlos del Amor para TVE en la terminal de llegadas del Aeropuerto de Barajas. Es imposible no llorar viendo esas sonrisas.

Qué nos ocurre al ver los anuncios de Navidad

Preguntamos al psicólogo Andrés Montero, de Norte Psicólogos, quien nos da la pista clave, “los anuncios de Navidad son esa muestra de por qué esas emociones mal llamadas negativas, que nos mueven por dentro, que nos dan nostalgia, tristeza… tienen esa mala fama, y los anuncios de Navidad son un claro ejemplo de por qué es necesario tener esas emociones, y no siempre son negativas. Está bien conmoverse, está muy bien el tener unas lágrimas. Es una característica muy buena. Salen de nosotros esas emociones reprimidas o escondidas que no siempre se expresan y ahí lo hacen de manera constructiva”, explica a Deporte y Vida.

La época donde se comparte y se está más en familia

“Por otro lado, cuándo se hace un buen anuncio de Navidad que llega al espectador debe contener varias características, una de ellas es la temporalidad en la que nos encontramos, compartimos, y la familia está en primera línea, más que el resto del año. Lo recordamos desde que somos pequeños”, añade. En este vídeo, los protagonistas son aficionados al Valencia que sorprenden a sus padres desde el extranjero en un tour en Mestalla.

El recuerdo de los que no están o de los que están y vemos poco

“Además, al estar en familia, y al compartir quien más quien menos tiene en el recuerdo y apela a la nostalgia, a la melancolía, a los seres queridos que ya no comparten la Navidad con nosotros, o a los que están pero quizá no estamos todo lo que nos gustaría con ellos. Provocan ambas situaciones una reacción y nos conmueve, y todo lo que conmueve se queda más en nuestro cerebro”, nos cuenta. En este caso, el vídeo es de un abuelo que finge su muerte para reunir a toda la familia; es de la cadena de supermercados germanos Edeka.

Del soldado al hijo de Erasmus

La actualidad está presente en los anuncios de Navidad; antes era el soldado que volvía, en servicio militar o en una guerra, y ahora es el familiar que está fuera trabajando, o el hijo que está fuera estudiando. Este año los anuncios apelan mucho a las nuevas tecnologías, a las redes sociales…”

Todos somos esas familias

La identificación con los protagonistas de los anuncios siempre son familias de clase media con todos los miembros generacionales. “Además de la actualidad, de mover las emociones que están ahí dentro, además de apelar a compartir, un buen anuncio también tiene que estar unido a tres generaciones para que toda la familia se sienta identificada. Salen niños, padres, abuelos… nos es más fácil identificarnos con lo que vemos. También la música, normalmente instrumental, tiene un punto álgido al final que ayuda a que esas emociones estén presentes”.

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