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Trans-especie, sentirte y comportarte como un animal

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Y hablamos de manera literal, los trans-especie son hombres o mujeres que se llegan a sentir como gatos, perros, disfrazándose y actuando como estos animales.

Los “transespecie” o “zoosexuales” pretenden que la sociedad entienda su sentimiento y sus sensaciones, porque consideran que ni su anatomía ni su morfología define su especie animal. Ellos no se sienten humanos.

De hecho, han dado un paso más quieren renunciar a sus derechos humanos para ser amparados por los de protección animal. Quieren ser reconocidos y aceptados sin ser juzgados por sentirse animales presos en un cuerpo humano.

Dónde surge la trans-especie

Los trans-especie se visten y actúan como el animal que sienten que son.

Los hombres y mujeres trans-especies no se identifican como seres humanos, si no como especie animal: pájaros, perros, gatos… Sienten que están atrapados en cuerpos que no les pertenecen, se visten y actúan como si fueran de diferentes especies. De hecho, dentro de la trans-especie, algunas personas se consideran también zoosexuales, aquellos que mantienen relaciones sexuales con animales, pero siempre asegurando que lo hacen con el consentimiento de todas las partes implicadas, diametralmente opuesto a la zoofilia o bestialismo.

Los trans-especie buscan en las redes comprensión, una manera de compartir sentimientos, fotografías, sensaciones, avance en sus derechos, reconocimiento…

También se reconoce a los trans-especie como otherkin, personas que creen que poseen una identidad parcial o enteramente no humana. Algunos sienten que su diferencia es sólo espiritual, mientras que otros creen que existe una diferencia genética que los separa del ser humano. Es un paso más allá de los que se sienten animales.

El hombre lagarto intenta parecerse al máximo al ser que cree ser.

En la revista Vice puedes encontrar un testimonio completo de un hombre español que no se siente humano, sino que se siente cerca de un espíritu de aspecto de ángel con tres alas.

"Mi identidad es un vacío universal, porque no sé realmente qué es lo que hay dentro exactamente. Es difícil describirlo. Lo máximo que puedo decir que percibo es esa cualidad de lo celestial que habita en mí. Suena un poco raro, el lenguaje es una trampa a la hora de explicar esto. Es una entidad que puedo identificar con varias imágenes, todas ellas pertenecientes a la imaginería humana. Podría decir que lo más cercano a mi identidad es un serafín o un ophanim. Un serafín es un espíritu creado, no ya a imagen y semejanza de Dios, sino como parte o esencia de él. Su aspecto es el de un ángel, pero con tres pares de alas que le cubren completamente. Un ophanim es también una imagen celestial, que se muestra como unas ruedas aladas que giran constantemente", afirma Miguel en Vice.


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