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Un 25% de la población sufre algún tipo de intolerancia alimentaria

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Las más frecuentes son la intolerancia a la fructosa, al gluten y a la lactosa mientras que, por contra, tan sólo el 3% de la población tiene algún tipo de alergia alimentaria.

Cada vez es más frecuente que surjan casos de alergias e intolerancias alimentarias en nuestra sociedad, aunque no se puede afirmar que la prevalencia de este tipo afecciones esté aumentando. Más bien, es fruto de los avances en medicina ya que la capacidad de llegar a un diagnóstico preciso ha mejorado.

De ahí que seamos capaces de deterimar que en torno al 25% de la población sufre de alguna intolerancia alimentaria siendo las más comunes las relativas a la fructosa, al gluten y a la lactosa. Por contra, tan sólo el 3% de la población tiene algún tipo de alergia alimentaria pero, ¿cuál es la diferencia entre una y otra?

Diferencia entre intolerancia y alergia

Juan Arenas, de la Unidad de Enfermedades Digestivas de Policlínica Gipuzkoa, afirma que es importante diferenciar las intolerancias de las alergias. “La intolerancia, que es algo muy frecuente, ocurre cuando la digestión de un alimento no se realiza de forma adecuada y produce síntomas como dolor abdominal, hinchazón, aires o diarrea”, asegura el especialista, que limita la incidencia de las alergias.

“La alergia alimentaria ocurre cuando hay un mecanismo inmunológico que reacciona ante la ingesta de un alimento. Ocurre de forma mucho menos frecuente que las intolerancias, ya que tan sólo el 3% de la población tiene algún tipo de alergia alimentaria. Por ejemplo, el anisakis en ocasiones produce reacciones alérgicas cuando lo ingerimos por segunda vez”, explica Arenas.

Endoscopia o test de aliento para el diagnóstico

Normalmente, las personas que padecen algún tipo de alergia o intolerancia alimentaria, desconocen el alimento que les ha causado la dolencia y, en ocasiones, acuden a la consulta del especialista con síntomas muy vagos. “Lo difícil en este tipo de pacientes es conseguir diagnosticarlos. Generalmente, el arma más importante que tenemos para el diagnóstico digestivo es la endoscopia, que permite hacer una gastroscopia y, así, ver si hay algún tipo de inflamación en el esófago o en el estómago. Aunque también existe otro tipo de test, de aliento, que diagnostica intolerancias a la lactosa o a la fructosa y es menos agresivo que la gastroscopia”, comenta.

Enfermedades digestivas más comunes

Según el especialista en enfermedades digestivas, una de las alergias alimentarias que más están viendo en la consulta es la llamada esofagitis eosinofílica, que debido a la ingesta de alimentos como el pollo, el huevo o la leche, produce una inflamación en el esófago. “Solemos tratar mucho este tipo de casos en consulta y aparecen cada vez en edades más tempranas” apunta Arenas.

De igual forma, durante los últimos años, una de las enfermedades más comunes relacionadas con el aparato digestivo es el flujo gastroesofágico. “El contenido ácido del estómago sube hacia arriba porque la válvula que separa el esófago del estómago no cierra bien, y produce síntomas muy molestos como ardores o acidez”, señala el especialista.

También la infección por Helicobacter pylori, que se trata de una bacteria que produce una inflamación del estómago y es responsable de la mayoría de las úlceras gástricas y estomacales. Incluso sin tener afectación del estómago, se pueden tener síntomas debido a la infección de esta bacteria. Arenas subraya que “a pesar de que las personas estamos más concienciadas con la higiene y, por lo tanto, la transmisión de esta enfermedad está disminuyendo, más del 50% de la población puede estar infectada por esta bacteria”.

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