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FORMA FÍSICA

5 formas de recuperarte después de un esfuerzo sobrehumano

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Kevin Anderson disputará la final de Wimbledon después de más de 6 horas de partido y un desgaste del que debe reponerse en tiempo récord.

Partidos como el que enfrentó al sudafricanto Kevin Anderson con el americano John Isner, uno de los más largos de la historia (6 horas y 35 minutos) pone de manifiesto la increíble capacidad del cuerpo humano para soportar esfuerzos prolongados. Pero también trae a colación la duda de cómo el vencedor, en este caso el sudafricano, va a sobreponerse en un tiempo récord al desgaste si quiere competir con garantías en la final del torneo inglés.

Dependiendo del deporte que practiques, lo normal es que necesites rutinas diferentes de recuperación, aunque hay una serie de aspectos que son comunes a todas las modalidades deportivas y debes tener en cuenta si quieres prepararte adecuadamente para otro esfuerzo sobrehumano o no.

Cómo recargar energías

Afortunadamente, la preparación física ha sufrido una gran evolución en los últimos años y cada vez contamos con más herramientas y conocimientos para mantenernos en un buen estado y ser capaces de mimar nuestro cuerpo en situaciones límite. Por ello, queremos compartir contigo 5 recomendaciones para que seas capaz de recuperarte tras un entrenamiento exigente o una competición:

1. Descanso. Puede que no le otorguemos la importancia que merece a este aspecto pero dormir bien es vital para acelerar la recuperación. Un sueño profundo favorece todos los procesos anabólicos y tiene una especial incidencia sobre el sistema nervioso, el sistema inmunitario, el sistema locomotor y el sistema endocrino. Un descanso de 8 horas de calidad es el primer paso.

2. Hidratación. La recuperación en este caso empieza incluso en los momentos previos a iniciar la actividad física ya que es necesario hidratarse antes, durante y después de la misma. Las aguas carbonatadas son fuentes importantes de sodio, magnesio y bicarbonatos, todos ellos básicos para acometer la recuperación con garantías. Además, una correcta hidratación facilita el transporte de nutrientes, vitaminas y minerales por el organismo, activa las enzimas esenciales suministradoras de energía, ayuda a eliminar impurezas y toxinas del organismo y permite regular la temperatura corporal.

3. Alimentación. Con nuestro organismo ávido de nutrientes y predispuesto a la regeneración muscular, conviene reponer las reservas de proteínas, glucógeno o ácidos grasos si no queremos que nuestro rendimiento se resienta y aumente el riesgo de lesión. Una dieta con presencia de legumbres, pasta, arroz, verduras, patatas, carnes, pescados, huevo, productos lácteos, fruta y dulce, debe cubrir el rango de nutrientes que necesita nuestro cuerpo. ¿Proporciones? Pues por ejemplo un 60% de glúcidos, un 30% de proteínas y un 10% de lípidos.

4. Recuperación activa. Si queremos eliminar las toxinas y que nuestro cuerpo se adapte de forma progresiva a un estado más calmado un poco de carrera o bicicleta a ritmo moderado lo permitirá. Y si además lo combinamos con una serie de estiramientos aplicados en cuádriceps, isquiotibiales, tríceps sural o lumbares la recuperación será todavía más completa.

5. Fisioterapia y métodos regenerativos. No menos importante que lo comentado hasta ahora es la relevancia de la fisioterapia en la recuperación física. A través de una serie de técnicas y tratamientos que engloban, entre otros, masajes, electroterapia, termoterapia e hidroterapia, es posible velar por la salud muscular del deportista y ponerlo en disposición de que vuelva a competir. Especial relevancia están adquiriendo en los últimos tiempos tanto la crioterapia como la talasoterapia, la primera se basa en el poder regenerativo del frío y la segunda se sirve de los recursos y clima marinos como método curativo.

 

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