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El por qué del día sin carne: no se puede seguir a este ritmo

NUTRICIÓN

El por qué del día sin carne: no se puede seguir a este ritmo

El por qué del día sin carne: no se puede seguir a este ritmo

El consumo de carne en el mundo está colapsado, desde la huella de carbono, el trato animal en la producción, pasando por el perjuicio que la alimentación nos está causando.

En el mundo se consume 5 veces más carne de la que resulta sostenible. Según la ONU, no deberíamos consumir más de 20 kg de carne por persona al año.

El 20 de marzo se celebra el Día Internacional sin Carne. ProVeg, la organización para la conciencia alimentaria, quiere aprovechar esta fecha para impulsar su lucha por un cambio a una alimentación 100% vegetal.¿Por qué es importante esta fecha? Pues, por ejemplo, por el medio ambiente.

Nuestra alimentación tiene una repercusión directa en el cambio climático y muy poca gente es consciente. Según la FAO, la producción de carne en todo el mundo supera los 300 millones de toneladas al año,llevando al límite los recursos del planeta.

Además, la actividad ganadera emite más CO2 a la atmósfera que todo el sector transportes mundial y es una de las principales causas de la deforestación, el consumo de agua, la pérdida de hábitats y la extinción de especies.

Según la ONU, “un cambio global hacia una dieta vegana es vital para salvar el mundo del hambre, la escasez de combustible y los peores impactos del cambio climático”. Entrevistamos a Cristina Rodrigo, portavoz de ProVeg España.

Los platos vegetarianos con verduras y hortalizas son una opción perfecta para nutrirse adecuadamente.

¿Cómo podemos reducir el consumo de carne en España?

Para lograr reducir el consumo de carne, desde ProVeg trabajamos en varios aspectos: conciencienciación, influencia política e influencia corporativa.

En primer lugar, trabajamos en concienciar a la sociedad. Es decir, nos esforzamos en conseguir que la gente conozca el impacto de los alimentos que consume. Las personas solo pueden decidir de manera libre lo que comen si saben lo que hay detrás cada alimento. Pero la gente todavía no conoce lo que implica la producción de su comida. Aún se habla poco del impacto medio ambiental de los productos animales, cuando la ganadería industrial contamina más que todo el transporte junto. Tampoco vemos a los más 840 millones de animales que se sacrifican la año en España para consumo humano, ya que más del 80% se crían en explotaciones intensivas sin que podamos verlos jamás antes de que lleguen a nuestro plato. Desconocemos cómo nuestro modelo alimentario está dañando a los países del sur y tampoco cómo las personas que trabajan en la industria cárnica sufren condiciones laborales inhumanas.

También trabajamos con el sector alimentario con un enfoque colaborativo y constructivo. Esto significa que nos centramos en promover la inclusión de alternativas a los productos animales, facilitandoles su adaptación al modelo de producción de proteína del futuro: la proteína vegetal. Para ello ayudamos a las empresas a elaborar buenos productos 100% vegetales y formamos al personal de restaurantes y caterings para crear comidas a base de plantas de calidad. Por ejemplo, en Alemania hemos conseguido que una de las empresas cárnicas más importantes del país no solo fabrique alternativas vegetales, sino también que invierta todo su presupuesto publicitario en anunciar dichas alternativas vegetales.

Finalmente, a nivel político trabajamos con gobiernos e instituciones públicas para normalizar y facilitar el acceso de las alternativas a la carne, así como para priorizar la ganadería en las agendas sobre cambio climático. Trabajamos con colegios para que sus menús incluyan opciones 100% vegetales y reduzcan la proteína animal, así como para que los servicios penitenciarios y otras instituciones públicas faciliten menús libres de productos animales.

En España queremos seguir trabajando en esta líne y trasladar los casos de éxito de nuestros compañeros en Alemania para reducir el consumo de carne en nuestro país.

¿Es necesario hacerse vegetariano o vegano?

Desde ProVeg valoramos cada paso que una persona da hacia una alimentación vegetal. Sin embargo, sí es absolutamente necesario que la gente sea consciente de que no podemos seguir consumiendo productos animales como lo estamos haciendo actualmente.

Tenemos que entender que, si queremos frenar el cambio climático, es imprescindible reducir drásticamente el consumo de animales. En España consumimos una enorme cantidad de carne. En concreto, 50 kg de carne por persona al año. Si seguimos las recomendaciones de la OMS, por salud no deberíamos consumir más de 25 kg por persona.Y si queremos que el consumo global sea sostenible, no debemos superar los 20 kg por persona al año. Es necesario que todos reduzcamos nuestro consumo de animales si queremos garantizar la supervivencia del planeta para nuestros hijos y nietos.

El cambio que podemos crear con nuestra forma de elegir alimentos es enorme. De hecho, un reciente estudio afirma que si en Europa consumiéramos la mitad de productos de origen animal, podríamos reducir hasta en un 40% la emisión de gases de efecto invernadero y se utilizarían un 23% menos de tierras de cultivo per cápita. Podemos crear un mundo mejor desde nuestros platos, en el que además eduquemos en empatía y respeto hacía los animales, las personas y el medio ambiente.

La actual producción de carne no es sostenible. Dar el paso a un consumo mayor de verduras y hortalizas sería mucho más saludable.

¿Una semana al mes sería un paso bueno también para nuestra salud?

Hay infinidad de maneras de adoptar una alimentación más vegetal. Podemos escoger una semana al mes para alimentarnos de manera 100% vegetal, o empezar por un día a la semana. También podemos sustituir la carne en nuestros platos por proteína vegetal (tofu, seitán, tempeh, hummus u otros platos hechos con legumbres).

Así mismo, podemos apostar por las leches vegetales, cada vez más baratas y fáciles de encontrar, en vez de las de origen animal. En términos de salud, en España deberíamos reducir al menos a la mitad el consumo de carne por persona para cumplir con las recomendaciones de la OMS. También debemos tener claro que, tal y como afirman diferentes organismos como la Academia Americana de Nutrición y Dietética, una alimentación 100% vegetal es perfectamente saludable en cualquier etapa de la vida.

Hay estudios que además demuestran que una alimentación a base de plantas puede evitar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de diabetes y de cáncer, tal y como defiende el Premio Nobel de Medicina, Dr. Harald zur Hausen.

Comer carne de granja, la carne que todos recordamos de nuestro pueblo, ¿podría ser una solución? Calidad, sostenibilidad, cero contaminación...

Consumir carne como lo hacemos hoy en día es imposible si se produce de la forma en la que se hacía hace 30 años. Son 1.200 millones de animales sacrificados cada semana en todo el mundo, ¿cómo podrían criarse todos estos animales de manera respetuosa y sostenible? No hay espacio ni recursos suficientes. Además, hay estudios que afirman que no existe evidencia de que el ganado criado de forma extensiva tenga una huella de carbono más baja Food Climate Research Network (FCRN), con sede en la Universidad de Oxford en el Reino Unido.

El problema no se resuelve sustituyendo un tipo de carne por otra, se resuelve dejando de consumir proteína animal como lo hacemos. Parece que cuando hablamos de adoptar una alimentación más vegetal la mayor preocupación es siempre la escasez proteínas, y no nos damos cuenta de que el problema es que estamos consumiendo mucha más proteína que la que necesitamos.

¿Qué quiere reivindicar el día sin carne?

El Día Internacional Sin Carne es una iniciativa mundial de sensibilización. Se celebra desde 1985 con el objetivo de fomentar el consumo de las alternativas vegetales a la carne. No se trata solo concienciar sobre el impacto para los animales, el planeta y nuestra salud del consumo de carne, sino también para hablar de los beneficios de una alimentación vegetal. Aprovechamos este día para ayudar a las personas a que descubran que la comida basada en plantas es sabrosa, variada, barata y fácil de preparar.

La ONU aboga por ir hacia una dieta vegana, pero los niños y las embarazadas necesitan esas proteínas en su crecimiento y en la formación de los bebés… ¿Cómo valora esta situación?

Una alimentación 100% vegetal es perfectamente saludable en cualquier etapa de la vida y aporta todos los nutrientes necesarios, tal y como afirman prestigiosa organismos como la Academia Americana de Nutrición y Dietética. Muchos de los prejuicios relativos a este estilo de vida vienen de los profesionales de la salud, pues aún hay médicos, dietistas y nutricionistas que no creen que una alimentación a base de plantas pueda ser saludable.

En este sentido en ProVeg trabajamos estrechamente con el sector de salud, y organizamos el simposio VegMed, el único en Europa de su tipo donde médicos, nutricionistas, dietistas y otros profesionales pueden intercambiar resultados de investigación, experiencias e ideas relacionados con una alimentación basada en plantas.

Es muy positivo que la ONU defienda una alimentación 100 % vegetal y urja a las personas a reducir el consumo de animales. Contar con organismos oficiales que publiquen estudios sobre el impacto de la ganadería no solo en el cambio climático, sino también en la vida de los habitantes de las regiones más pobres del planeta, es de vital importancia a la hora de concienciar a la sociedad y conseguir políticas de cambio.

¿Cuál sería el primer paso para concienciarnos sobre el excesivo consumo de carne y la situación actual?

El primer paso sería darnos cuenta de que en el mundo se consume 5 veces más carne de la que resulta sostenible. Es decir, que tenemos que consumir, a nivel global, una quinta parte de la carne que consumimos ahora si queremos que nuestra casa, la Tierra, sobreviva. Esto implica que el consumo medio por persona de carne a nivel mundial no debe superar los 20 kg al año.

Debemos ser consciente que cada kilogramo de carne de ternera que consumimos necesita de 15.500 litros de agua para su producción y que puede emitir unos 27 kg de CO2 a la atmósfera. Esto significa que, por cada kilo de carne de ternera que comemos podríamos ducharnos durante unos 3 ó 5 meses (dependiendo de lo largas que sean nuestras duchas) o hacer un viaje de Madrid a Valladolid en coche. Podemos también pensar en el impacto que el consumo tan elevado de carne tiene en nuestra salud .

O en los más de 70.000 millones de animales sacrificados en el mundo cada año. Podemos acordarnos de las personas víctimas del sistema de producción alimentario actual, cuyas tierras son usurpadas por las grandes empresas cárnicas.

Visibilizado el problema, nos queda actuar. Cada vez es más fácil y más barato alimentarse de manera 100% vegetal, también en España. Cada paso hacia una alimentación vegetal cuenta, pero hay que empezar a darlos cuanto antes. Puedes probar y dar el primer paso con nuestra semana sin carne y a partir de ahí ir adaptántote a una alimentación más vegetal, reduciendo (o eliminado) los animales de tu dieta. Es una cuestión de supervivencia.

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