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Vivimos cómo es la carrera militar por equipos más dura

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Vivimos cómo es la carrera militar por equipos más dura

14 km de carrera por valles y tierra, un charco de 10 metros, una pista americana, arrastrar un camión, traslado de heridos… son algunas de las pruebas que hay que superar para ganar una carrera contra compañeros y otras unidades del Ejército.

¿Cómo entrenan los militares españoles? ¿Cómo entrena una unidad que llega a saltar a 8 mil metros con oxígeno? Acudimos a la Brigada Paracaidista, a la Base Príncipe, en Paracuellos del Jarama, Madrid, para ser testigos de la carrera militar por equipos más dura, la GEBRIPAC.

A las 7.30 de la mañana nos recibe el Capitán Estalrrich, ya hemos visto grupos de soldados correr por la Base y aún no ha salido el sol. Todo indica que algo grande va a suceder hoy. Hay nervios, mucho movimiento, mucho grito de guerra, y somos testigos de cómo se vive, se prepara y se termina esta prueba. No es una película, pero lo parece.

El recorrido

La prueba consiste en recorrer durante 14 km, el circuito de tierra, arena y agua consta de 2 km al que darán 7 vueltas, y superar los obstáculos en el menor tiempo posible. Para ello, cada unidad compuesta por 27 hombres (donde hay 1 teniente y 3 suboficiales también), tendrán que atravesar, en grupo para no ser penalizados y sin perder nada del material

-un charco de agua de más de medio metro de profundidad y 10 metros de ancho.

-una pista americana

-traslado de heridos

-transporte de equipamiento pesado

-arrastrar un camión durante más de 10 metros

-atravesar una hilera de neumáticos de diferentes tamaños

El foso es uno de los obstáculos más duros de pasar.

No todos lo logran, y no todos llegan, algunos lo hacen exhaustos a la meta, y es que no sólo llegas tú, también las botas mojadas, el uniforme, el fusil, el casco, el chaleco, la cantimplora llena… todo un uniforme que añade hasta 10 kg extra a tu peso normal. Por eso, aunque lo parezca, no es una Spartan Race, no es una carrera de obstáculos para todos.

“Me gustaría ver a los que hacen esas carreras en zapatillas y pantalón y camiseta venirse a hacer esta prueba de equipos, con todo nuestro uniforme y material”, nos cuenta el responsable de Deporte de la BRIPAC, el capitán Alejandro Merchán Morante.

“Esta prueba muestra lo que es de verdad un Caballero Legionario Paracaidista, el sentimiento de compañerismo, la lealtad, el espíritu de sacrificio, es una prueba difícil, dura”, nos explica.

Durante la preparación de la prueba hemos visto en diferentes rincones de la Base ejercicios de fuerza, de carrera, de peso… por un momento podíamos pensar que estamos en un gimnasio y estamos viendo ejercicios de CrossFit, pero el capitán matiza “los circuitos de fuerza, siempre han existido, entrenar con diversos pesos; no compararía el circuito de fuerza con el CrossFit, ya que los levantamientos son con bastante más peso. Aquí la gente busca fuerza y resistencia, y en CrossFit es más potencia muscular”, aclara.

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GEBRIPAC, la carrera militar por equipos más dura

A las 8 en punto suena el himno de España, estén haciendo lo que estén haciendo los militares, deben parar y formar. Todo se detiene. En cuanto el último acorde suena la vida actividad sigue su ritmo.

No ha salido el sol todavía y los Caballeros Legionarios Paracaidistas (CLP) ya llevan desde las 7 a.m. haciendo ejercicios de fuerza para preparar la carrera. Su gimnasio es la calle, en este caso su cuartel.

El fusil HK, de la empresa alemana Heckler & Koch, no puede faltar nunca cuando se va a realizar una prueba, es uno de los elementos indispensables del uniforme militar.

Las diferentes unidades van formando para prepararse para una de las pruebas que llevan meses esperando, la GEBRIPAC, competirán con sus compañeros y con soldados de otras Bases, en este caso del Goloso y la Guardia Real.

Cada bandera disputará esta prueba con 27 CLP, empezarán todos y llegarán todos a la vez, y tras cada prueba se pasará una revisión. Los colores del casco les identificarán del resto de sus compañeros en la GEBRIPAC.

Los equipos se preparan en el Polideportivo de la Base Príncipe, allí esperarán la última charla técnica, realizarán diferentes ejercicios de estiramiento y serán revisados por los delegados para comprobar que todo esté en orden.

Todo detalle importa para que los 14 km se lleven lo mejor posible. La parte más temible es el charco, cerca de 10 metros que hay que cruzar y que tras 7 vueltas hacen que el uniforme y las botas pesen el doble. Protegerse con una cinta es lo poco permitido.

La espera es una de las características de los profesionales, cuando les digan, donde les digan. En este caso, hay que esperar que cada participante esté listo, pase la revisión y los gritos de guerra se conviertan en los ánimos finales. Calma tensa.

Última charla antes de salir al campo, respeto, valor, compañerismo, no dejar al compañero, trabajar en equipo… la rivalidad es máxima y la presión se deja notar en los rostros serios.

Los delegados de equipos vigilan que todo funcione, realizan la carrera con sus compañeros guiándoles en cada prueba, marcando tiempos y controlando al resto de equipos. Son sus ojos en el terreno a nivel global.

La línea de salida, todo está listo para empezar. La tensión y los retos personales agolpan en la cabeza. Esta prueba pone fin a semanas de ejercicios y preparación. Los compañeros que no participan vienen a apoyar, son momentos de concentración y ganas de que suene el inicio de salida.

El general Alfredo Pérez Aguado arenga a todos los participantes antes de dar inicio a la prueba con un disparo del fusil. Hace años, él también participó en esta prueba.

La salida es fundamental, ganar la posición si quieres hacer un buen tiempo, empieza por una primera posición cuando todos están aún frescos. No hace un frío extremo ni llueve, por lo que todos dicen que será menos complejo.

Los gritos de ánimo, los gritos para soltar adrenalina, acompañarán a los militares en cada una de las seis pruebas de obstáculos.

El transporte de heridos es una de las pruebas que no pueden faltar. Hacer el recorrido de grava en el menor tiempo posible y sin que nadie falte es una máxima.

La pista americana es lo más vistoso, diferentes obstáculos que hay que superar en el menor tiempo posible y ayudando a los compañeros que empiezan a tener problemas.

Cada detalle importa, un buen abordaje, una buena técnica, influye más que la fuerza. La habilidad a la hora de superar la prueba es tan importante como el tiempo.

La prueba del charco es la más dura. No sólo porque las fuerzas empiezan a fallar, sino por el peso del uniforme. Los equipos pasan agarrados para no caerse. Es casi un momento donde coger aire antes de subir la siguiente loma.

Cada prueba se vigila, se controla, para que no haya fallos ni engaños, el orden de las pruebas se sortea antes y cada delegado sabe qué falta para terminar. Un orden dentro del aparente caos.

La salida del foso es un momento de tensión. Parece que el uniforme pesa el triple cuando intentan salir de este obstáculo. El primero que lo logra irá ayudando a sus compañeros para no dejar a nadie atrás.

Tirar del camión con una gruesa cuerda para llevarlo 10 metros hacia delante es una de las pruebas que requiere más fuerza. Nivelar las posiciones es fundamental.

Una fila de neumáticos, un clásico de las pruebas, y una donde los enganches de la mochila o el fusil pueden hacerte perder un tiempo muy valioso.

Antes de tirar de la cuerda, todos deben haber subido al camión, los delegados los comprueban y vuelvan a bajar corriendo para afrontar el siguiente reto.

Durante la prueba se realizan 14 km de carrera, siete vueltas a un circuito de 2 km que no siempre es liso, atraviesa un pinar y varias lomas de diferente inclinación.

Mover diferentes pesos en un circuito cerrado es una de las pruebas que realizan en llano, cada uno lleva el peso como puede o quiere.

A medida que pasa la mañana las fuerzas flaquean, y cada prueba se convierte en un reto cada vez más complejo. No hay opción casi de coger aire.

La unidad ganadora forma tras pasar la meta, antes de soltar la adrenalina deben ser revisados para comprobar que no falta nadie ni han perdido nada durante el recorrido.

La alegría por fin se deja notar. El esfuerzo ha sido titánico y es momento de la recompensa, el aplauso de los compañeros y saber que el trabajo ha tenido un buen resultado.

La línea de meta es el fin de la prueba, aunque algunos llegan con más problemas que otros. Casi dos horas de carrera y obstáculos que agotan. Es el momento de reponer fuerzas y disfrutar del premio que se entregará hoy de manos de la Ministra de Defensa.

Terminar la prueba es un éxito, hacerlo todos juntos más. Por eso las diferentes unidades se sientes orgullosas de su trabajo y de su bandera, de sus valores y lo que representan.

Pocas han sido las mujeres que han participado en esta prueba, pero el haberla superado es sinónimo de alegría y trabajo bien hecho. Son compañeros, Caballeros Legionarios Paracaidistas. Y eso marca.

Hasta llegar a superar la GEBRIPAC se deja mucho atrás, horas de entrenamiento, horas libres que ya no son, alguna lesión, por eso en sus rostros se ve la alegría tras haber cruzado la meta en las mejores condiciones.

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“El CrossFit es una tendencia supuestamente nueva pero no lo es; hace décadas se hacían ejercicios de halterofilia, es como una actualización o modernización de lo que se hacía antes. No creo que el CrossFit sea de uso válido para la BRIPAC. Alguna sesión, puede que sí. Nosotros no necesitamos un tío que levante 150 kg, sino que sea capaz de estar con un mochilón en una sala de embarque horas, suba a un avión, salte, ande 35 km…”, algo totalmente diferente.

“Los soldados de ahora, en comparación con hace 20 años, cuando la mili era obligatoria ha cambiado mucho. El soldado profesional es una persona que en cualquier momento puede ser desplegado en cualquier lugar. La preparación física es la base. Realizar todas las tareas que deba hacerse en un campo de maniobras durante 7 días por ejemplo, es fundamental. Un ejército que no esté en forma, no lo veo”.

Y si diferente es la preparación ahora de los militares, también lo es la nutrición. “Desde el punto de vista de un militar, lo que hemos comido toda la vida en España ha sido perfecto, no hay que volverse loco ahora, la dieta mediterránea nos sobra y nos vale para llevar a cabo todas las actividades. Ahora hay gente que se vuelve loca, pero hay que comer como se ha comido siempre en España, con tu bocata de foigras y adelante”, sonríe Merchán mientras nos recuerda que si algún soldado quiere cuidarse más, por supuesto también lo puede hacer.

El primer salto paracaidista fue en Murcia un 23 de febrero de hace 70 años. Hoy se celebra con una parada militar presidida por la Ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal y diferentes autoridades. La entrega de premios tras haber ganado la GEBRIPAC también es hoy. Día grande que nos dejaron compartir. Gracias.

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