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Por qué no deberías llevar tus pulsaciones al máximo

SALUD

Por qué no deberías llevar tus pulsaciones al máximo

Por qué no deberías llevar tus pulsaciones al máximo

La frecuencia cardiaca máxima es el número máximo de latidos que puede alcanzar el corazón durante un minuto sometido a esfuerzo y la fórmula más sencilla de calcularla es restar a 220 nuestra edad.

A la hora de realizar una práctica deportiva cada vez es más frecuente que antes solicitemos una prueba de esfuerzo, una prueba de nivel, saber cómo estamos físicamente. Por eso es tan importante la recomendación que hace la Fundación Española del Corazón (FEC). De hecho, abogan casi porque sea una necesidad el hecho de someterse a un reconocimiento médico pre-deportivo para descartar la presencia de enfermedad cardiovascular minimizando así el riesgo de sufrir una muerte súbita cardiovascular.

El experto en cardiología, el doctor Emilio Luengo nos avisa de las enfermedades ocultan que pueden surgir cuando llevamos el cuerpo al máximo esfuerzo: “aparte de la posibilidad de desestabilizar una enfermedad oculta, el simple hecho de llegar, mantener o sobrepasar la frecuencia cardiaca hace que el flujo de bombeo del corazón no aumente pese a que la frecuencia cardiaca sí lo haga. Esto hace que el corazón se haga relativamente insuficiente”.

La frecuencia cardiaca máxima es el número máximo de latidos que puede alcanzar el corazón durante un minuto sometido a esfuerzo. La fórmula más conocida de calcularla consiste en restar a 220 nuestra edad. Sin embargo, los expertos recomiendan no alcanzar ese límite.

Cómo vigilar la frecuencia cardiaca

No es un número más, no es un número del que presumir, no es lo rápido que va el motor de un coche, es nuestro corazón, y puede romperse si lo llevamos al límite. Literalmente.

De ahí la importancia de tener aparatos que midan este baremo si realizamos ejercicio físico a menudo y casi de alta competición.

Hay que tener en cuenta también que existen varios factores que limitan la frecuencia cardiaca:

-la edad

-el sexo

-nuestro nivel de frecuencia cardiaca en reposo

-nuestro deporte

-nuestros entrenamientos

-las posibles enfermedades que aún no han dado la cara y las que sí

Hay además un punto importante: los 35 años. “Si somos menores de 35 años debemos haber descartado la presencia de enfermedades con un componente genético o congénito”, explica el doctor Luengo.

“Si nos acercamos o sobrepasamos la cuarentena, la enfermedad cardiovascular que más puede darnos la lata es la enfermedad coronaria. Por eso, debemos descartar que la tengamos”.

Sea como fuere, un reconocimiento médico debería hacernos descartar esos peligros cardíacos al menos. No debemos olvidar que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en España y el 80 % de ellas serían evitables siguiendo hábitos de vida saludables: como una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico de forma regular.

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