VUELTA A ESPAÑA

Roglic y su idilio con España

El esloveno ha logrado ya 9 triunfos en competiciones españolas. "La Vuelta es dura, exige mucho, pero me gusta. Disfruto en esta carrera".

Roglic y su idilio con España
JESUS RUBIO DIARIO AS

Primoz Roglic cumple hoy su 22ª etapa con La Roja de líder de La Vuelta. “Un número muy bonito”, asegura el esloveno, que en una participación, la de 2019, y lo que se lleva de esta 75ª edición, ya se ha convertido en uno de los ciclistas extranjeros más importantes de la historia de la ronda española. El hecho de que quisiese estar en este atípico año defendiendo el título de la pasada temporada demostró el interés que despierta esta carrera en el líder del Jumbo Visma. Su nombre ya se codea con los de Alex Zulle, Tony Rominger, Chris Froome, Jalabert o el primer ganador, Gustav Deloor. “Para mí, La Vuelta es sinónimo de éxito, es la primera grande que conquisté y siempre será especial”, se sincera a AS.

Curiosamente, su primer triunfo de etapa en la ronda fue en suelo francés, en la crono de Pau 2019, pero este año, en el que el trazado tuvo que limitarse a terreno español, ya ha conquistado cuatro triunfos de etapa. Es el primer ciclista, exceptuando a los velocistas, que lo logra desde el Chava Jiménez. Otro dato curioso es que es España el país en el que ha logrado más triunfos en su trayectoria profesional, ya que también ha acumulado cuatro victorias en la Vuelta al País Vasco. “Me encanta España y las carreras de este país. En el caso de La Vuelta, reconozco que es una carrera muy dura, pero que me gusta”, comenta.

Ningún ciclista foráneo ha repetido victoria en La Vuelta en este siglo, y sólo tres antes lo han logrado de manera consecutiva: Deloor (1935 y 1936), Rominger (1992, 1993 y 1994) y Zulle (1996 y 1997). Roglic, desde el primer día, no se escondió: “Si vengo a La Vuelta no es sólo para disputarla, es para intentar ganarla”, aseguró a pesar de que en las filas del Jumbo aún estaba un nombre tan importante como Tom Dumoulin. Pero ya en Arrate, demostró su voracidad, y luego ha levantado los brazos en Moncalvillo, Suances y el Mirador de Ézaro. “Disfruto mucho en esta carrera”, ha repetido en varias ocasiones durante esta edición, en la que ha reconocido que se la está tomando de otro modo. Agradece que la organización haya logrado sacarla adelante para que pueda “disfrutar practicando su deporte en estos momentos tan duros”. Su objetivo, llegar de rojo a Madrid para que España siga siendo su territorio fetiche.