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LA RUTA DE LA VUELTA

El 'Águila' Ezquerra también voló en Bilbao

En la primera edición de la Vuelta tras la Guerra Civil, el vizcaíno ganó una etapa con sabor especial. Atacó en el último repecho y nadie le disputó ser profeta en su tierra.

Federico Ezquerra, durante una carrera.
Fotograaf onbekend

Una vez le preguntaron a Vicente Trueba que si era el mejor escalador y respondió que no, que había otro y más joven, pero con muy mala leche. Se llamaba Federico y le apodaban el Águila, pero no era Bahamontes, cuyos vuelos llegarían más tarde. Se refería a Federico Ezquerra, un vizcaíno nacido en Gordejuela (10 de enero de 1909) y residente en Sodupe hasta su muerte (30 de enero de 1986).

Ezquerra se forjó su leyenda en el Tour. En su debut en 1934 se fugó en los Alpes y coronó primero el Galibier, que volvió a domar en 1936. No ganó, pero entusiasmó tanto a Henri Desgrange, el patrón, que le apodó el Águila del Galibier. Dos años después, el vasco sí conquistó la etapa Niza-Cannes, con lo que se convirtió en el segundo español triunfador en el Tour, tras Salvador Cardona. Su victoria llegó el 19 de julio, el día después del estallido de la Guerra Civil, que le sumió en una profunda tristeza. Al término de la carrera decidió no regresar y se quedó en Pau con su amigo Julián Berrendero, con quien había llegado a tomar cervezas en las cimas y a compartir una gallina para comer tortillas en las carreras.

Ambos coincidieron cinco años después en la Vuelta a España, la primera tras la Guerra Civil, una edición que ganó Berrendero. El vizcaíno no la acabó, pero se impuso en una etapa con un sabor especial: San Sebastián-Bilbao. El público aplaudió eufórico al ídolo local, que atacó primero en Sollube, que coronó en cabeza, y después en un repecho en la entrada de la ciudad. Sólo Berrendero y Delio Rodríguez resistieron su tirón, pero ninguno le disputó el honor de ser profeta en su tierra. Setenta años más tarde, Igor Antón repitió esa sensación.